Padres en la Era WhatsApp: ¿cómo comunicarnos con la "generación muda"?

Los expertos sugieren que no se pierda la charla cotidiana,cara a cara, con los hijos.

22 Oct 2019 Por Lucía Lozano
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El padre se acuesta a dormir y deja el teléfono en la mesa de luz.

Minutos después entra un mensaje de Whatsapp.

- “Pa, este año no me está yendo nada bn en el colegio. No se q me pasa” (sic).

El adolescente que escribe no está en otro país. Ni en la casa de la abuela. Está a pocos metros de su papá, bajo el mismo techo.

La conversación puede sorprender a algunos padres. Pero una gran parte de ellos ya se han acostumbrado a comunicarse con frecuencia con sus hijos vía Whatsapp. A veces, hasta se mensajean estando en un mismo cuarto. O de la cocina al comedor. Usan textos cortos, audios y emoticones. Pueden ser temas importantes o cuestiones triviales. Para ellos, los chicos y jóvenes, parece ser la manera más cómoda de contactarse.

La prensa estadounidense fue la primera en hablar de la generación muda. Los caracteriza su habilidad para teclear a una velocidad sorprendente y para pasar por múltiples conversaciones virtuales en forma simultánea.

Los estudios han demostrado que ocho de cada 10 millennials prefieren mandar mensajes a hablar por teléfono. Un fenómeno que crece también entre los centennials, al tiempo que aumenta la cantidad de chicos con celulares en las manos. Hoy, el 90% de los alumnos entre 11 y 12 años ya tiene móvil propio de acuerdo a un estudio de la Defensoría del Pueblo de la Nación.

Por Whatsapp es más fácil contactarse con ellos, dicen los padres. Entre los adultos crece esta preferencia. O se naturaliza. El tema es: ¿hasta qué punto es bueno es este modo de comunicación? ¿En qué momentos y lugares conviene evitar este tipo de mensajes? ¿Qué cosas no deben ser negociables por chat? Los psicólogos Arturo Gómez López, Ana Carrascosa y Mariela Acotto coinciden en que la tecnología no puede negarse. Tampoco hay que desconocer lo bueno de los celulares como medio de comunicación. Sin embargo, aseguran, no hay que permitir que se pierda la charla cotidiana, cara a cara, con los hijos.

“Las nuevas tecnologías representan un desafío para los papás. Es inevitable comunicarse con los hijos por estas vías; lo cual no quiere decir que no tenga consecuencias. Hay cosas fundamentales que no podemos transgredir, como es el contacto físico y la mirada. Desde que nacemos necesitamos de la mirada del otro. Es eso lo que te significa y te incluye en un mundo reglado, que tiene ciertas características y parámetros. Para estar en ese mundo, la mirada es esencial”, señala Carrascosa.

La psicóloga llama a no deshumanizar la comunicación. ¿Cómo hacemos? “Hay que buscar la manera, que los momentos del almuerzo por ejemplo sean de conexión y diálogo, de mirarse. Porque en los mensajes de texto nos perdemos toda la parte verbal. ¿Cuántas veces tus hijos te dicen que están bien, pero te das cuenta que en lo corporal y gestual es todo lo contrario?”, plantea.

También hace una diferencia entre conectarse y comunicarse. “Lo último incluye los cinco sentidos y eso rara vez entra en un Whatsapp”, explica.

¿Por qué prefieren escribir a hablar? ¿Terminará la conversación siendo un hecho excepcional? ¿Tendrán problemas en el futuro para entablar una relación cara a cara?

Carrascosa explica que los jóvenes prefieren los mensajes porque ven en ellos un espacio más libre para compartir cosas difíciles de expresar en persona. El cara a cara implica exponerse. Además, en forma on line, si son rechazados, es más fácil sobrellevar esa situación”, sostiene la especialista. Para ella, esta realidad implicará que en el futuro tengan dificultades para relacionarse en persona. Por eso sugiere: “no hay forma de evitar la tecnología, pero sí se puede regular. No naturalicemos ni permitamos que todas las charlas sean vía Whatsapp, porque también las redes llevan al aislamiento y eso es perjudicial”.

Acotto cree que hay cuestiones que los chicos pueden exponer mejor de forma escrita que oral, y esto también hay que valorarlo. No obstante sostiene que los planteos de envergadura no pueden de ninguna forma tratarse por chat. “Las cosas importantes siempre cara a cara porque a los hijos hay que llamarlos a la reflexión, sin juzgarlos. Eso no se puede hacer por chat. Además, los mensajes pueden dar lugar a malos entendidos”, explica la profesional. Y llama a los padres también a revisar cómo usan ellos el celular. “Sí se ven las consecuencias porque hoy por hoy muchos chicos no están pudiendo expresar lo que sienten”, resalta.

Economía de comunicación

Tienen menos oralidad, pero es una generación en comunicación permanente. Escribir les atrae, entre otras cosas, porque les permite ser más productivos. Ellos tienen la ansiedad de tratar de incorporar la mayor cantidad de información en el menor tiempo posible. Entonces, necesitan una gran economía de la comunicación.

“Es tanta la comodidad que ofrece Whatsapp que hasta los adultos caemos rendidos a sus pies. Como toda tecnología, no es en sí misma esta red buena o mala. Lo que importa es el uso que le damos, que sea equilibrado y que no reemplace del todo la conversación cara a cara porque esa es imprescindible, ya que el lenguaje no verbal es tan importante como el verbal”, explica el psicólogo Gómez López.

Conservar la calidad de los vínculos con los hijos es importante porque muchos de ellos, según el profesional, ya están teniendo problemas para relacionarse cara a cara. “Si estamos cerca no nos contamos con ellos por Whatsapp, mucho menos para hablar de cosas importantes”, propone.

Incidencia del chat en las relaciones

Escribir “te amo “ o “tkmmmm” y colocar al lado un icono con un rostro que envía besos, es práctica extendida no solo entre los jóvenes. La misma frase, dicha en un diálogo cara a cara, no necesita de iconos ni de ortografía ya que nuestras palabras, miradas, la cercanía y presencia corporal transmiten ese sentimiento sin mediaciones virtuales, explica Isabel Requejo, doctora en Letras y docente de la UNT.

“Hay que reconocer que cuando nos sentimos inseguros para expresar verdades o sentimientos en presencia de otro, muchas veces, enviar un mensaje o cadena de iconos por Whatsapp procura suplantar lo que no podemos o no nos atrevemos a decir con palabras. Un abrazo virtual, a mi criterio, no reemplaza jamás al abrazo real, sentido, percibido”, evalúa.

Requejo está convencida de que no es Whatsapp el que debilita o fortalece nuestras relaciones y vínculos. Y concluye: “aunque la vida actual y sus exigencias nos hagan llegar al hogar cansados o insatisfechos, refugiarnos en la soledad de un celular en vez de compartir la vida y lo que sentimos con nuestros semejantes, nos dificulta el dialogo mutuo”.

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