La escuela le abrió camino como empresario en la montaña

Lautaro Ríos Pastrana nació en una familia de agricultores, dentro de la comunidad aborigen de Amaicha del Valle. Egresó de la escuela agrotécnica y estudia enología en Los Zazos. Ganó el Racimo de Oro en Mendoza este año.

13 Oct 2019 Por Magena Valentié
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CON UVA PROPIA. La familia Ríos Pastrana elabora el malbec “Vertientes tintas”, premiado en Mendoza.

“Yo quería seguir construcción, como mi tío y mis primos”.

El comentario no tendría por qué llamar la atención proveniendo de un joven de 23 años, de Los Zazos, Amaicha del Valle, donde ser albañil o agricultor es lo más común. Pero el caso es que Lautaro Ríos Pastrana cambió la tradición familiar. Más bien la profesionalizó. Con todo lo que aprendió en la tecnicatura en Enología (es alumno del IES extensión áulica de Colalao del Valle) puso en práctica sus conocimientos a 2.400 metros sobre el nivel del mar y ganó el mayor premio de vino casero del país.

Este mes volvió a Tucumán con el “Racimo de Oro 2019” de la Asociación Elaboradores de Vino Casero de Lavalle, Mendoza. Su producto “Vertientes tintas” (de la cepa malbec) hecho con uva de su propia cosecha, le valió el máximo galardón. El año pasado ya había obtenido la medalla de plata. Todos sus vinos están aprobados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura.

A los 16 años, Lautaro soñaba con ser árbitro de fútbol. “Yo me pasaba viendo los partidos, pero no me gustaba jugar. Mi abuelo me había llevado a los 10 años a Jujuy a ver a Carlos Tevez y de ahí volví loco”, recuerda el hincha boquense y decano. Pero el entusiasmo pasó como un ventarrón en la montaña. A los 17 cambió de “rubro”. Le atraían la cumbia y la guaracha. Estimulado por su profesor de música empezó a tocar la batería y la tumbadora (instrumento de percusión similar a la conga). Y hasta se sumó al grupo musical Iván y la Diferencia.

Sin embargo, el campo era su medio de subsistencia familiar. Roberto Ríos, su padre, es agricultor como lo fue su abuelo. “Pertenezco a la generación de jóvenes que estudió en la Escuela Agrotécnica de Amaicha del Valle. Al principio cultivábamos pimiento para pimentón, nogales y pasturas, hasta que logramos arraigarnos a la comunidad con el cultivo de la vid. Ahora Lautaro da un paso más con la elaboración del vino”, cuenta Roberto con inocultable orgullo. Lo acompaña su esposa, Jorgelina Pastrana, docente a cargo de una radio educativa, y el pequeño Alonso, de 10 años, el más chico de los cuatro hermanos.

En la pequeña bodega de Los Zazos cada miembro de la familia Ríos Pastrana tiene su rol. Roberto se dedica al cultivo de su parcela en la comunidad indígena de Amicha del Valle. Lautaro sigue estudiando en el IES (cursa el 3° año) y trabaja en la elaboración del vino (el varietal malbec es su especialidad). “Es un vino con un toque amaderado que puede acompañar un asadito, carne al horno y hasta una pizza”, dice con seguridad.

Lautaro recuerda que sus padres no lo obligaban a hacer la secundaria. “Pensaba que podía ser difícil”, reconoce. Se imaginaba trabajando en la construcción. Y ahora dice que la escuela le abrió puertas que él no conocía. Fue con sus compañeros de la tecnicatura que participó por primera vez en el concurso de Mendoza y en 2018 volvió con un vino propio. Quería darle una sorpresa a mis padres”, cuenta.

La historia empezó a cambiar. Lo que más valoran los Ríos Pastrana no es ganar dinero con la bodega, sino haber tenido la oportunidad de quedarse a vivir en su comunidad. “La escuela nos dio la posibilidad de evitar el desarraigo”, reflexiona Roberto.

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