Así es el circuito de la cerveza artesanal en la Expo 2019

En el Patio Cervecero la oferta de cervezas caseras abundan. Las hay dulces, amargas y con ingredientes que sorprenden por su fusión.

27 Sep 2019 Por Guadalupe Norte
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VARIEDAD. Pablo Salguero, del bar “Beerlin”, afirma que existen cervezas artesanales para todos los gustos. la gaceta / fotos de antonio ferroni LA GACETA / FOTOS DE ANTONIO FERRONI

No es casualidad que en esta edición de la Expo Rural el sector gastronómico cuente con un área totalmente dedicada a su presencia: durante los últimos años la cerveza artesanal entró de a poco (y con propuestas novedosas que agregan frutas y especias a la tradicional bebida) en el menú de los bares y los pubs tucumanos. 

Ahora, este método de elaboración representa una tendencia afianzada en el mercado, que también dijo presente en la muestra rural e industrial más grande del NOA.

“Acá hay cervezas más frías que el corazón de tu ex”, sugiere categóricamente uno de los pósters de “Beerlin” mientras Pablo Salguero termina de servir una pinta. A su track lo acompañan otras cuatro marcas que, en conjunto, conforman el Patio Cervecero de la Expo. Un espacio donde no hay a la vista ninguna botella con etiquetas multinacionales. ¿Qué ocurrió con los paladares tucumanos?

“Nos hartamos de las cervezas industriales. Cuando probás una artesanal sentís cómo cambia su sabor y ya es imposible volver a comprar una lata. Además, su composición no tiene tantos conservantes, no genera esa sensación de hinchazón en el estómago ni te comés una resaca al día siguiente”, asegura el sommelier, que se aventura a sugerir algunos maridajes.

Entre ellos, Pablo recomienda tomar una india pale ale (cerveza de corte intenso y estacionada) con salames y quesillos o un vaso de pilsen (cerveza suave, de mínima graduación) acompañado de un choripan con chimichurri. Vale la pena intentarlo...

Catas y estilos

Al incursionar en lo artesanal, para que el contraste gustativo no sea tan impactante, los especialistas en birra recomiendan empezar con alguna cerveza de bajo amargor como la honey (elaborada con miel). Una de las variedades más pedidas entre las mujeres.

Por lo demás, es cuestión de probar hasta dar con el estilo adecuado, incluso si eso implica degustar como Luis Corvalán un sorbo de cada alternativa. “Probamos todas las opciones -enfatiza su hija-. La cata es divertida porque, al no ser expertos, uno intenta descubrir en cada sorbo el sabor de los ingredientes y agudiza los sentidos”.

TRACK. La marca “Pal' Rancho” ofrece una variedad sabor a calabaza.

Del otro lado de la barra, Bernardo Draghi, dueño de “Iwoka” se muestra feliz al dar explicaciones. De las canillas brotan colores dorados, ámbar y negros hasta llegar a la joya más consumida: la “Belgian”, hecha con jengibre, cilantro y cáscaras de naranja. Otro de los atractivos es la “Summervile”, saborizada con duraznos.

“Actualmente las personas buscan otros estilos que la cerveza industrial no puede lograr. Para esas experiencias trabajamos los artesanos. El público es curioso, pero también temeroso -comenta Bernardo-. Muchos probaron en el pasado cervezas artesanales pesadas que les dejaron un mal recuerdo. Sin embargo, los maestros cerveceros evolucionaron y ahora nos adaptamos a los deseos del consumidor”.

Empezar de cero

Para algunos maestros cerveceros decantarse por lo artesanal representa una vocación, pero para Benjamín Lizondo se trata de un sueño personal de emprendimiento. “Estamos felices porque este es el lanzamiento oficial de 'Don Lizondo' y la convocatoria fue muy buena. A cualquier hora del día hay gente que se acerca en busca de cerveza. Su consumo forma parte de la cultura tucumana y que cada día surjan nuevas apuestas locales y hechas a mano es un logro”, comenta Cristina Moyano, encargada de la barra. Como no puede faltar en la mesa del track hay dos compoteras con maní sin pelar para que los clientes estiren la mano.

“La verdad no soy muy fan del sabor que deja en la boca la malta y cebadas, pero con las cervezas artesanales se abrió otro mundo donde podés jugar con el chocolate, la frambuesa, uvas o agregarle las frutas que quieras. Eso es un plus”, agrega Laura Soria entre sorbos de cerveza roja “American Amber Ale” (intensa y con un 5% de alcohol).

Unos pasos más adelante, los juegos de luces de la cervecería móvil “Pal’ Rancho” invitan a los visitantes a la revancha de un segundo vaso. La historia de esta marca comenzó hace un año cuando Camila Aylen González y su novio visitaron una fábrica artesanal en Córdoba y apareció la pregunta “¿y si lo hacemos nosotros también?”.

De ahí vinieron los cursos y la concreción de una pequeña fábrica en Las Talitas que prepara unos 4.000 litros de cerveza al mes. Ahora el equipo cuenta con cinco estilos y un ganador en originalidad: la “Pumpkin”, cerveza roja saborizada con calabaza ahumada y canela.

Otra novedad es la cerveza negra “Nitro Stout” tirada con nitrógeno. “La cerveza puede empujarse con dos tipos de gas: CO2 o nitrógeno. Al usar el segundo, cuando la servís aparece una lluvia de espuma de gran atractivo visual”, instruye Camila. Sale otra frase: “no importa si es casera o viene en botella, beba y deje beber”.

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