Rugby: el sueño de la cancha propia

En el último tiempo, algunos clubes de Tucumán pudieron acceder a un nuevo terreno donde echar raíces y planificar su futuro a largo plazo; otros tantos van por ese camino.

26 Ago 2019 Por Federico Espósito

La de sentirse en casa es una de esas sensaciones que todo el mundo conoce, pero que resulta complejo poner en palabras. Será por una cuestión de control, de seguridad, de saberse dueño o por lo que sea, lo cierto es que esa certeza de estar parado sobre un suelo en el que se pueden echar raíces y planificar a largo plazo es difícilmente comparable.

Recientemente, algunos clubes de rugby emergente y de desarrollo de Tucumán pudieron cumplir el sueño de acceder a una casa propia sobre la que edificar su futuro o continuar una larga historia con mejores perspectivas. Este último caso es el de Corsarios, una institución de larga trayectoria, pero cuya situación geográfica actual no sólo ha obstaculizado su crecimiento, sino también puesto bajo amenaza su propia subsistencia debido a la inseguridad y a las frecuentes inundaciones que sufre el predio ubicado en Los Pocitos.

“Por miedo a que los asalten a los chicos en la puerta del club, hay padres que se quedan a esperarlos a los chicos hasta que termina el entrenamiento, y otros directamente han dejado de mandarlos. Además, por encontrarse el predio en una laguna de laminación, sufrimos el tema de las inundaciones cada vez que llueve mucho y se rebalsa el canal Norte”, detalla Fernando Martín, dirigente de los “Piratas”.

Corsarios espera dejar atrás esos problemas y darle un giro a su historia a partir del traslado hacia el nuevo predio de siete hectáreas que le fuera concedido por la intendencia de Tafí Viejo en Lomas, más precisamente . “Estábamos buscando otro lugar, pero el intendente Javier Noguera nos dijo que no quería que un club con tanta historia se fuera de Tafí Viejo, así que nos consiguió este predio, en el que ya estamos trabajando para limpiarlo y acondicionarlo. La idea es trasladarnos completamente a partir del año que viene: por ahora no hay nada, sólo hemos instalado las haches y se están pasando las máquinas niveladoras. Si bien ya se ha acercado gente a preguntar, no lo vamos a utilizar para entrenamientos todavía, por lo menos hasta que tengamos un quincho, vestuarios y baños. Quizás sea en poco más de un mes. Creemos que vamos a experimentar un gran crecimiento en este nuevo lugar, estamos muy esperanzados”, asegura Martín. Además, la dirigencia de los “Piratas” tiene un mente un proyecto muy ambicioso para el futuro del club, que será diseñado por estudiantes de la Facultad de Arquitectura y que se apoyará en la sustentabilidad energética e hídrica, así como en una relación amigable con el medio ambiente.

Nueva casa

Frankycia XV, fundado por ex jugadores de Natación en torno a la figura casi paternal de Néstor “Franky” Mancilla, pasó de la categoría de “emergente” (es decir, foco de práctica de rugby con personería jurídica en trámite) a la de club de Desarrollo (con papeles en regla y en condiciones de jugar torneos oficiales organizados por la URT) sin tener una cancha propia, por lo que hasta hace poco, hacía las veces de local en campos prestados o alquilados. Sin embargo, hoy tiene su propio lugar, ubicado en Lavaisse 1250, donde funcionaba el Club Banco Empresario.

“Gracias a Dios y la Virgen, hemos conseguido una cancha propia. Una de las chicas que juega en el equipo femenino trabaja en una fundación que tiene Miguel Villagra, propietario de la línea 19, a quien lo conozco de Natación. Él hace mucho que quería darnos una mano, y nos gestionó el predio del Banco Empresario”, cuenta Mancilla. “Hace algunas semanas empezamos a trabajar en el acondicionamiento, porque estaba semiabandonado. Cortamos el pasto, sacamos hormigueros grandes que había, armamos haches a partir de los arcos de fútbol, soldándoles la parte de arriba. Se le está dando marcha al complejo, que es lo que se buscaba”, comenta “Franky”, fundador y líder espiritual de una institución que espera poder generar un mayor sentido de pertenencia a partir del asentamiento en un lugar fijo. “Estamos contentos, porque las juveniles ganaron el primer partido que jugaron ahí. Es una alegría enorme poder tener una cancha para que los chicos puedan jugar, entrenarse, hacer la sombra antes de los partidos. Esto nos va a ayudar muchísimo”, se esperanza “Franky”.

A futuro

Dentro de ese enorme núcleo de población que es Lomas de Tafí, en la intersección de las avenidas Kirchner y Alfonsín, funciona desde fines de 2016 el que hasta antes de la llegada de Corsarios era el único club de rugby: Lomas Marcos Paz. Este año, la Primera del club pudo finalmente jugar de local en esa cancha. Sin embargo, su situación es diferente a la de los otros. “Nosotros lo que tenemos es un permiso temporal, que se extiende hasta junio del año que viene. Hugo Ruiz, secretario de Deportes de Tafí Viejo, nos consiguió ese permiso, con la anuencia del intendente Noguera, que a su vez nos gestionó un juego de camisetas nuevas con el logo del club”, resalta Cristian Marzano, vicepresidente de Lomas Marcos Paz.

Dado que se trata de un permiso temporal, el uso que se puede dar al predio es limitado: no se pueden hacer cerramientos ni construcciones. “De todas maneras, estar en este lugar fue un gran adelanto para nosotros, ya que la URT nos permitió jugar de locales acá. Primero lo hicimos con las infantiles y juveniles, y este año con la Primera. Nuestra intención es poder quedarnos acá, lógicamente, sería algo muy bueno para nosotros. En este club recibimos a un montón de infantiles y juveniles de Lomas, que son las divisiones más importantes. La Primera también, por supuesto, pero donde más hacemos foco es en las divisiones formativas, porque hacen al futuro de un club”, explica entusiasmado Marzano.

A la espera

Muchos de los clubes más jóvenes de Tucumán, formados en los últimos cinco años, comenzaron como focos de práctica de rugby en espacios públicos o predios compartidos con otras disciplinas. La mayoría se encuentra gestionando la concesión de esos lugares o la reubicación en otro donde asentarse definitivamente. Por ejemplo, Los Sauces Rugby Club, de San Pedro de Colalao. “Nosotros funcionamos en Villa Los Sauces, en un lugar que nos prestó el Gobierno provincial. Con ayuda del legislador Enrique Bethencourt se abrió un expediente para poder quedarnos ahí”, comentó Mario Chávez, fundador del club.

Los Leones, el club de rugby surgido en Los Nogales, se inició como escuela deportiva en el polideportivo del barrio San Martín hace poco más de un año. También espera poder acceder a su propio terreno en un futuro, asegura Alejandro Agüero, su fundador.

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