La mirada de dos dirigentes históricos del radicalismo y el peronismo

LA GACETA acompañó a votar al radical Manuel Valeros, de 83 años, y al peronista Antonio Guerrero, de 72. Recordaron sus comienzos en la política democrática y analizaron la actualidad de sus partidos.

12 Ago 2019 Por Hernán Miranda

Durante los 55 años que fueron de 1946 a 2001, la interrumpida democracia argentina giró alrededor del Partido Justicialista (PJ) y la Unión Cívica Radical (UCR). Escenas de diálogo, como la del abrazo entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín en el ‘72, convivieron con otras menos felices, como las de cada uno de los sucesivos golpes de Estado.

Más de 73 años después de la primera elección que ganó Perón, al menos dos protagonistas de aquel clásico bipartidismo todavía lo recuerdan y lo añoran. Uno de ellos, el ex diputado provincial por la UCR Manuel Valeros (Bella Vista, 1936), de manos arrugadas y unos pocos cabellos blancos, camina en paz, cuidando cada uno de sus pasos. Al salir del cuarto oscuro, mientras observa el suelo con sus ojos oscuros, Valeros lamenta que los dos grandes partidos hayan perdido su identidad: “yo pienso que han influido mucho la ley de lemas y la de las PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias). Esas leyes liquidaron a los partidos. Cualquiera se larga de candidato a cualquier cosa”.

Quizá un síntoma del fin de estas identidades sea la coincidencia en el diagnóstico, porque el de un histórico peronista no difiere. La voz tenue de Antonio Guerrero (San Miguel de Tucumán, 1947), que como Valeros anda despacio, esconde su seguridad: “antes había dirigentes con convicción ideológica y las diferencias entre los partidos eran transparentes. Hoy los han destruido con las PASO y los acoples. Ya no existen”.

Un poco de historia

Valeros: -En el ‘58 voté por primera vez. Es la elección que gana (Arturo) Frondizi. La primera posterior al ‘55. Como el peronismo estaba proscrito, la elección fue entre el radicalismo del Pueblo, cuyo candidato a presidente era Balbín, y la UCR Intransigente, que llevaba a Frondizi.

”Después fui diputado provincial entre el ‘63 y el ‘66, durante el Gobierno de (Arturo) Illia. Al final vinieron el golpe de (Juan Carlos) Onganía y todo lo demás. Continué militando, pero no me gustaba el giro que ya había tomado la política en ese tiempo.

Guerrero: -Yo soy fruto de la década del ‘70. A los 24 años fui electo diputado nacional, tuvimos un gran éxito en la elección del ‘72. Bueno, ¿quién no tuvo éxito dentro del peronismo en la vuelta de Perón? Mi debut en el parlamento fue con la liberación de los presos políticos.

”Después murió Perón. Yo nunca vi un pueblo tan dolido como el que se volcó a las calles el 1 de julio del ‘74. Y al final llegó el golpe de Estado. Era terrible, buscaban a los montoneros por todos lados. Y lo pagamos nosotros, los de la Guardia de Hierro, porque todos ellos se fueron. Yo estuve tres años en las cárceles de la dictadura.

Después del ‘83

V.: -Yo creo que durante estos 35 años de la vida democrática argentina hemos tenido dos peronismos muy distintos: el peronismo de (Carlos) Menem, un peronismo de derecha, y el peronismo de los Kirchner, un peronismo de izquierda. Entonces vos tenés dos peronismos opuestos en dos décadas, con lo que no sabés qué es el peronismo.

”La propaganda peronista te dice que el peronismo está a favor de los humildes, pero al mismo tiempo el peronismo, que había levantado socialmente a los obreros, después ha creado un sindicalismo y una política muy corruptos. Del peronismo originario, del de las leyes sociales y laborales que Argentina necesitaba y que produjeron el conflicto entre las élites y Perón, sólo quedaron las desviaciones.

G.: -En el ‘83 uno tenía muchas esperanzas de que la grieta entre peronistas y antiperonistas se terminara, pero hoy veo el resultado y no avanzó nada la democracia. Y además apareció la corrupción. Democracia con corrupción es incompatible.

”El primer punto de quiebre fue la crítica y denostación del Pacto de Olivos, que fue un muy buen pacto, del que sacamos una muy buena Constitución. El problema ha sido la tergiversación de esa Constitución a través de las leyes y hasta de algunos decretos. No podemos aplicarla como debemos.

La política de hoy

V.: -Hoy por hoy, lo que interesa es llegar de cualquier manera al poder. Y después vemos qué pasa. No hay una línea. En cambio, cuando, por ejemplo, Frondizi fue candidato, los candidatos eran Frondizi y su programa. En esos tres años tan inestables por la situación con los militares, que ejercían un control de su Gobierno a tal punto que terminaron sacándolo, él mantuvo su meta, que era industrializar la Argentina.

”En cambio, vos ves que en esta elección sólo te plantean el futuro diciendo: ‘el Gobierno nuestra va a hacer esto y lo otro’. Sin decir cómo. Con esto te quiero decir que no hay perfiles, que no hay identidad.

G.: -Han destruido el sistema electoral constitucional, que realmente no manda dictar leyes como las que se han dictado. Por eso el cambio de un lugar para otro, por eso (Miguel) Pichetto, por eso (Sergio) Massa. Han destruido la democracia interna de los viejos partidos políticos, tanto del radicalismo como del peronismo.

”Antes se respetaba al otro. Yo siempre me acuerdo del gran diálogo que hizo Perón cuando constituyó el Frejuli (Frente Justicialista de Liberación). Teníamos un bloque de 147 diputados sobre 247 y, no obstante eso, se respetaba a la oposición. Había discusiones, había pluralismo.

Las soluciones

V.: -La Argentina necesita moneda. Tener una moneda. Y solamente la va a tener si arregla las bases de la economía; es decir, si no gastamos por encima de lo que recaudamos. Somos un país que se ha atrasado mucho, al que el pasado lo ha cautivado mucho. Yo creo que la Argentina tiene que entrar dentro del mundo de hoy, que es muy distinto al mundo de antes.

G.: -Va a costar mucho, porque los protagonistas no entienden que todo país tiene que buscar la unidad. “El país da un salto hacia adelante cada vez que existe un frente nacional”, decía Perón. Entonces esto sólo puede mejorar a través del diálogo y los acuerdos. A través de lo que hizo Perón antes de asumir por tercera vez.

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