Victoria y Jung

El poco conocido vínculo de Victoria Ocampo con Carl Gustav Jung comienza con una primera carta -fechada el 12 de junio de 1934- redactada por la escritora y que tiene al psiquiatra como destinatario. Estaba la autora, en ese momento, navegando a bordo del navío Capitán Arcona rumbo a Francia, punto inicial de lo que se convertiría en una extensa travesía por Europa.

14 Jul 2019
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Antonio Las Heras - Doctor en Psicología Social, magister en Psicoanálisis, director del Instituto de Estudios e Investigaciones Junguianas de la Sociedad Científica Argentina.

La primera misiva de Victoria Ocampo a Jung señala que ha leído sus libros; sobre los que explica que le fueron “de una gran ayuda”. De manera enfática, agrega: “Siento que le debo a usted la mitad de mi actual serenidad; ¡quizás más de la mitad!”

Tras estas confesiones personales, informa que está haciendo todo lo posible para concretar la versión castellana de la voluminosa obra Tipos psicológicos para su posterior publicación a través del sello Sur. Y así ocurrió. Ocampo publicará un reportaje al suizo en revista Sur y, luego, durante 1932 –a sólo 9 años de que apareciera la edición original– Tipos psicológicos saldrá en Buenos Aires por la editorial de su propiedad. Se trata del primer libro de Jung publicado en castellano, en el mundo. No será el único. Paracélsica y Sobre las cosas que se ven en el cielo (postrer texto junguiano escrito en 1959) fueron publicados en sus versiones castellanas por Sur.

Continúa aquella carta inicial proponiéndole viajar a la Argentina para que ofrezca varias conferencias. Al finalizar le pide una entrevista personal e individual en Zúrich; aclarándole que esa conversación es de vital transcendencia para ella.

Jung responderá la carta con un marcado tono impersonal. Se limita a darle algunas fechas en que podría recibirla en su residencia y consultorio. Expresa, además, que no está dispuesto a viajar a Buenos Aires. En este punto hace una afirmación sorprendente para todos quienes conocemos vida y obra del sabio suizo: manifiesta que “por lo general, no me gusta dar conferencias.”

En los primeros días de octubre de aquel 1934 tendrá lugar el único encuentro que hubo entre Victoria Ocampo y Carl G. Jung. Aconteció durante una jornada de lluvia intensa. La escritora llegó a la casa del psiquiatra en taxi. Comentaría, tiempo más tarde, que el paraguas de nada le sirvió, que llegó mojada por entero y que le puso muy nerviosa ingresar a la residencia en esas condiciones. Tuvo que aguardar en la recepción unos minutos. Suficientes para advertir que una de las bibliotecas contenía numerosas novelas policiales. Seguido, Jung en persona la hizo pasar a su lugar de trabajo donde tuvo lugar una conversación que –para los deseos de Ocampo– fue demasiado breve y nada fructífera. Él volvió a negarse a viajar a la Argentina, aclarando que ¿cuál sería el sentido de esa travesía, si no habrían de comprenderlo?

Victoria Ocampo salió muy decepcionada. Deja constancia de esto en la carta que le escribe el 16 de octubre de ese mismo 1934, a poco de haber tenido lugar la cita. Manifiesta “que deja Zúrich apesadumbrada por no haber podido conversar con él como lo hubiera querido…” Y escribe: “Sería necesario, Dr. Jung, que yo vaya a consultarlo como enferma, sin serlo.… Creo que usted es, en este momento, la única persona cuya ayuda podría serme eficaz. (…) Cuando tenga tiempo para una clienta que desea consultarlo, me lo hará saber.”

Jung nunca respondió a esta solicitud de consulta. Sí, hubo una carta -del 25 de octubre- agradeciéndole la traducción castellana de Tipos psicológicos.

Nunca más volvieron a encontrarse, aunque siguieron intercambiando correspondencia. Sobre aquella breve reunión, Ocampo escribió un artículo titulado Una visita a Jung (1936) que, primero, apareció publicado en el suplemento literario del matutino porteño La Nación; más tarde incluido en el libro Domingos en Hyde Park 1."

Cabe agregar que, en dicha reseña, Ocampo dirá expresamente que el libro Tipos psicológicos la ha conmocionado tanto como le ocurriera con la lectura de Los hermanos Karamazov.

Entre las cartas, destacamos una del 3 de julio de 1943, donde Ocampo le pide a Jung que le mande un texto que ella haría publicar en la revista Sur. El psiquiatra responde –una vez más en términos breves– manifestando que deberían darse por satisfechos con que las cartas lleguen a destino. Tengamos en cuenta que esto acontece durante la Segunda Guerra Mundial. Jung se despide con un “Sinceramente suyo” que era la forma usual utilizada en su correspondencia.

La comunicación entre Victoria Ocampo y Carl G. Jung continuó por años, siempre a instancias de la escritora. Se extinguió junto con la muerte del creador de la Psicología de los Arquetipos, ocurrida el 6 de junio de 1961.

© LA GACETA

Nota:

1.- Ocampo, Victoria. Domingos en Hyde Park, “Una visita a Jung”, Buenos Aires, Sur, agosto, 1936.

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