Pella tomó un buen sorbo de elite

Ya eliminado en Londres, tiene un buen horizonte.

11 Jul 2019
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NO PUDO SER. Pella perdió con el español Agut por 7-5, 6-4, 3-6 y 6-3. reuters

Lo inesperado puede convertirse en inolvidable. Guido Pella lo sabe. Si bien su sorprendente rendimiento en Wimbledon tuvo un freno en la derrota en cuartos de final a manos del español Roberto Bautista Agut, el balance del bahiense de su trabajo en el césped no puede ser sino positivo. El lunes, cuando se de a conocer el nuevo ranking mundial, recibirá el “postre” al “banquete” que se dio en Londres: del puesto 26 avanzará, al menos, hasta el 22. Superará así a Diego Schwartzman como segunda raqueta argentina. El mejor ubicado sigue siendo Juan Martín del Potro -hoy fuera de actividad por su lesión-; está 11°.

Lo inesperado para Pella fue avanzar hasta cuartos de final en un Grand Slam tan complejo como el de Wimbledon. Si bien venía haciendo una muy buena temporada, cuando se trata de enfrentar el césped londinense todo se torna más azaroso. Él le puso empeño a todo, y con ello logró superar partidos complicados a cinco sets.

Ante Agut, el español que corre todas las pelotas y nunca se cansa, el desgaste previo le quitó soltura al juego del bahiense. Con poco resto, jugó incómodo, y su rival le encontró la vuelta, venciéndolo en cuatro sets. El esfuerzo sí le alcanzó para “robarle” el primer parcial que pierde el ahora semifinalista en lo que va del torneo. Por lo demás, una estadística de 50 errores no forzados contra 35 del rival marca a fuego que no estuvo en su día.

Con la despedida de Pella hubo una ovación del público inglés, como reconocimiento a su actuación durante todo el torneo. En ese sentido, se generó una alquimia que sólo ocurre a cuentagotas en competencias de este tipo.

Ahora, Pella tiene por delante una agenda de torneos entre canchas de polvo de ladrillo en Europa y las superficies rápidas en Norteamérica. Y si de Grand Slams se trata, para él la próxima prueba “fuerte” será el US Open, desde el 26 de agosto. Allí tendrá la chance de demostrar si su inolvidable Wimbledon -que le permitió ganar un cheque de U$S 365.000- fue una bienvenida a la elite mundial del tenis.

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