Una cita de neto corte electoral que les sirve a Manzur y a Fernández

La trastienda del encuentro en Buenos Aires.

06 Jun 2019
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EN EL OTAMENDI. Los candidatos dialogaron durante 45 minutos en la habitación del sanatorio.

Los contactos comenzaron el martes. La internación de Alberto Fernández en el porteño sanatorio Otamendi tuvo lugar en la noche del lunes. Así que Juan Manzur lo llamó al otro día.

Durante la mañana de ayer volvieron a conversar. Y -describe una fuente del Ejecutivo- el gobernador colgó y contó que Fernández lo había invitado a visitarlo.

- ¿Cuándo?

- Y... ahora.

- ¿Adónde?

- Y... en el Otamendi.

Era media mañana. A las 11.30, Manzur se encaminaba al aeropuerto Benjamín Matienzo. El plan de vuelo autorizado había fijado las 12.15 como hora para el despegue del avión oficial.

Estuvieron reunidos durante 45 minutos. Tal y como muestran las cámaras, se abrazaron, se palmearon y se estrecharon las manos. Tal y como indican los audios, confirmaron que son dos amigos de hace muchos años, que se prodigan compromisos y agradecimientos y buenos deseos mutuamente.

Pero la doble premura del encuentro, tanto en el cuándo (se resolvió en una mañana) como en el dónde (el sanatorio donde Fernández sigue internado), responde a razones políticas. Específicamente, electorales. Para uno y para otro. Y también por partida doble.

Manzur, por un lado, resolvió dos urgencias. La primera, obviamente, es la de que disputará su reelección el domingo. A lo que se suma que mañana, a las 8, se inicia la veda para el proselitismo.

Por otro lado, consiguió a 96 horas de los comicios una escena que es todo un documento de identidad política: el primer gobernador al que recibe el presidenciable del kirchnerismo es el tucumano.

“Gracias por todo: en este tiempo me ayudaste mucho”, le dijo el ex jefe de Gabinete “K”. Como contó LA GACETA (24/5), Manzur fue el primero en celebrar públicamente, en la mañana del sábado 18 de mayo, el anuncio de la ex presidenta Cristina Fernández de que ella se postula a vicepresidenta, porque la cabeza de la fórmula era para Alberto Fernández. Por la tarde, el tucumano “operó” personalmente para que otros mandatarios manifestaran su aval.

“El domingo va a ganar Tucumán y vos sabés que contás conmigo”, lo despidió Fernández.

Al ex jefe de ministros, precisamente, la visita de Manzur le sirvió, en la coyuntura más caliente, para mostrarse políticamente activo y físicamente íntegro. Durante esta semana arreciaron las conjeturas sobre la eventual gravedad de su afección (“se le detectó una inflamación pleural que podría corresponder a una obstrucción arterial subsegmentaria”, consignó el parte médico oficial) y los rumores acerca de que ya no sería precandidato a Presidente.

En simultáneo, Fernández muestra que no es un candidato testimonial del kirchnerismo, sino que su figura suma gobernadores. Y no de distritos electoralmente marginales. Tucumán es, según se prefiera, la más grande de las provincias chicas. O la más chica de las provincias grandes.

“Yo no tengo dudas de que vas a salir (electo como) el próximo Presidente”, lo respaldó Manzur.

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