París continúa convulsionada por los disturbios

Los “chalecos amarillos” se manifestaron en la capital francesa y hubo al menos 227 detenidos, entre gases lacrimógenos y “flashball”. Un vocero de la protesta lamentó el incendio de Notre Dame, pero acusó al Gobierno de utilizarlo para desviar la atención.

21 Abr 2019

PARÍS.- Al menos 227 personas fueron detenidas ayer en la capital francesa debido a una supuesta relación con las protestas de los “chalecos amarillos”. Los manifestantes volvieron a tomar París en el marco de un movimiento denominado Ultimátum 2, cuya primera edición se saldó con graves disturbios. La Policía atribuye esos incidentes al accionar de grupos violentos.

Los agentes usaron gas lacrimógeno y las polémicas pelotas de acero recubiertas de goma o flashball: son proyectiles impulsados por armas conocidas técnicamente como lanzador de bolas de defensa (LBD). Uno de los puntos con mayor tensión fue el de la Plaza de la República.

En cuanto a los asistentes, el Ministerio del Interior dio cuenta de 27.900 manifestantes en toda Francia, de los cuales 9.000 corresponden a París. Los “chalecos amarillos” aseguran que estas cifras fueron mucho más elevadas.

El primer Ultimátum de los “chalecos amarillos” fue el pasado 16 de marzo, cuando se produjeron disturbios principalmente en la zona de los Campos Elíseos. Allí se saqueó y quemó el histórico restaurante Fouquet. Desde entonces, las autoridades han prohibido parcialmente las marchas, pero los “chalecos amarillos” siguen movilizándose.

“LA DAMA”, CUSTODIADA. Militares se ubicaron fuera de Notre Dame. fotos reuters

Uno de los líderes de ese movimiento, Jérôme Rodrigues, lamentó el desgraciado incendio del pasado lunes, que devastó la cubierta de la Catedral de Notre Dame. Pero advirtió que no debe servir para distraer la atención del debate político.

“Es una estrategia del Gobierno para vendernos mejor su programa electoral, que acabamos de denunciar durante la manifestación”, declaró Rodrigues.

En París son dos las marchas que cuentan con permiso, mientras que las autoridades han prohibido varios recorridos más.

También se han denegado manifestaciones en Lyon, Burdeos o Toulouse, donde precisamente se han producido momentos de tensión y la Policía ha empleado gas lacrimógeno para dispersar la protesta. Las movilizaciones de los “chalecos amarillos” comenzaron en noviembre contra la suba de los impuestos al diésel y en diciembre alcanzaron su punto álgido. El presidente, Emmanuel Macron, anunció un paquete de medidas que supuestamente mejorarán las condiciones de vida de la clase media y trabajadora. Pero estos grupos de ciudadanos desconfían de su plan de gestión.

La Catedral y las llamas

Los investigadores de la Policía creen que el incendio del pasado lunes en la Catedral de Notre Dame comenzó justo debajo de la aguja del tejado, la primera parte del templo que sucumbió a las llamas. Están analizando los montacargas de las obras de reparación como posible origen del fuego, según la cadena CNN. Los investigadores han llegado a esta conclusión, en modo alguno definitiva, tras examinar numerosos videos y fotografías aportadas por testigos.

Dos guardias de seguridad de la Catedral explicaron a la Policía durante los primeros interrogatorios que sólo se dieron cuenta del incendio cuando las llamas alcanzaban los tres metros de altura. La primera alarma había saltado media hora antes, pero los guardias no advirtieron nada fuera de lo normal. Luego descubrieron el incendio en una zona cercana, pero fuera del radio de acción de la sirena.

Mientras, las autoridades están colocando una gran lona en la parte superior de Notre Dame a modo de paraguas. Protege la bóveda -la parte más afectada- de la acción de la lluvia para que no sufra más daños, según la cadena de televisión BFM. Se prevén precipitaciones la próxima semana en París y podrían causar mayores desperfectos en la Catedral. La histórica edificación quedó gravemente afectada por el incendio. Entre otros daños, provocó el derrumbe de la aguja y dejó completamente calcinado el techo de madera de la bóveda de la nave central y el crucero. (Europa Press)

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