Ampliarán la prohibición de estacionar en 58 cuadras del centro

La medida rige para los sectores en los que hay establecimientos educativos; se busca generar espacio para el ascenso y el descenso de los estudiantes dentro de las cuatro avenidas.

21 Feb 2019 Por Florencia Bringas
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CAOS. Autos estacionados en doble fila frente a un colegio tucumano. la gaceta / foto de diego aráoz

¿Se imaginan unas 58 cuadras despejadas, sin autos estacionados, dentro de las cuatro avenidas? Eso es lo que se pretende lograr con la ordenanza que establece la prohibición de aparcar frente o en zonas cercanas a los establecimientos educativos ubicados en ese cuadrante de San Miguel de Tucumán. El objetivo es facilitar el ascenso y el descenso de escolares. De esa manera intentan eliminar la doble y hasta la triple fila que -a su vez- genera un cuello de botella en el tránsito del microcentro.

La norma contempla que al frente o en zonas cercanas a las escuelas y colegios de los niveles inicial, primario y secundario -dentro del radio comprendido entre las avenidas Avellaneda, Sáenz Peña, Roca, Alem, Mitre y Sarmiento- se asignará un espacio no superior al 80 % de una cuadra, de lunes a viernes, de 7 a 19. Esa zona debería estar marcada con pintura amarilla de manera horizontal (en el pavimento/cordón) y vertical (con cartelería). Desde la Subsecretaría de Tránsito y Transporte informaron que no se pintarán todas las cuadras porque supondría un gasto que no tienen contemplado hasta ahora. “No tenemos para pintura asfáltica. En cambio, sí podríamos colocar la cartelería porque eso lo hacemos nosotros, dentro de la Subsecretaría”, confirmó Enrique Romero, titular de esa repartición.

Según detalló LA GACETA, en ese sector de la ciudad hay más de 90 establecimientos (se trata de un relevamiento propio, porque no hay datos oficiales). Descontando aquellos que están ubicados en calles donde ya no se puede estacionar (como las avenidas) y unificando las cuadras donde hay más de un colegio o escuela, la cuenta da unas 65 cuadras en las que a partir del 6 de marzo un particular no podrá dejar su auto durante el horario escolar.

No es definitivo ese número, porque si bien algunos establecimientos están sobre corredores de ómnibus donde el estacionamiento está prohibido y eso se cumple, como la escuela Mitre (ubicada en Santiago al 500), se les debería asignar un espacio cercano para el ascenso y descenso de alumnos (en este caso debería ser por Muñecas, por ejemplo ). Eso lo determinará el municipio sobre la marcha, como también la decisión de sacar paradas de taxis de esas cuadras.

Menos transportes escolares y más autos en las escuelas

De acuerdo con cifras que manejan en la Dirección de Tránsito municipal, hay 319 edificios de establecimientos educativos (160 estatales y 159 privados) en toda la ciudad. Y si se suman todos los niveles (Maternal, Inicial, Primaria, Secundaria, Terciario, Especial y Adultos) el número se eleva a 725.

“Semejante cantidad de establecimientos escolares vuelve casi imposible la afectación de inspectores en esos lugares. Los más conflictivos son los del microcentro, por el volumen de autos, motos y colectivos que circulan por las calles adyacentes a los establecimientos escolares. Mientras que fuera de las cuatro avenidas el  mayor desorden lo producen las motos de los padres y hermanos que van a llevar o retirar los alumnos, ya que circulan por cualquier lado, sin respetar la mano y la dirección de las calles, como la Herminia Paz de Gallo, en Álvarez Condarco primera cuadra”, detalló el subdirector de Tránsito y Transporte Operativo Municipal, Enrique Romero.

Desde 2016 se viene discutiendo una ordenanza (que se aprobó finalmente el año pasado) para tratar de resolver el problema del tránsito en el microcentro, aclaró el concejal autor de la norma, Raúl Pellegrini. “Entiendo que Tránsito lo ha intentado por su lado. Pero creo que con esta ordenanza algo va a cambiar. Esto es una modificación al código de tránsito, porque va a mediar una problemática que no se presentaba antes: por ordenanza ya no se pueden poner más establecimientos educativos en el centro, ni ampliaciones, pero el número de estudiantes va creciendo. Otra cosa se modificó también: antes se usaban más los transportes escolares y ahora cada vez más padres trasladan a sus hijos”, añadió el edil. En cuanto a las cuestiones presupuestarias (refiriéndose a la falta de dinero para pintar las cuadras) opinó que pueden ir subsanándose en la marcha.

A dónde ir

Los vecinos de las cuatro avenidas y automovilistas que vienen de otros sectores de la ciudad o municipios cercanos no tienen claro qué sucederá: si será algo positivo porque alivianará el tránsito o si les ocasionará dificultades, como encontrar otros espacios libres para aparcar o playas de estacionamiento que ya resultan escasas o caras. “Yo vivo acá también. Tengo derechos. Es mucho lugar un 80% para dejarles a los padres. Además debería ser una hora en la entrada y otra en la salida; no todo el día”, opinó Clara Morales, que vive en Junín al 600. La mujer contó que unas horas al día deja su vehículo en la calle, cuando tiene que entrar y salir de casa en el horario del almuerzo, para luego ir al trabajo.

En cambio, Carlos Juárez, que lleva todos los días a sus hijos a la  Sarmiento, cree que por un lado está bien prohibir el estacionamiento (“yo nunca encuentro lugar en la cuadra de la escuela”), pero por otro lado piensa que si no hay una fuerte educación cívica y vial nadie respetará esa norma. Es decir, siente que la doble fila que causa embotellamientos seguirá siendo moneda corriente. De hecho, en muchas avenidas en las que rige esa prohibición, los automovilistas siguen estacionando. La Mitre es un claro ejemplo de ello.

Francesco Tonucci, pedagogo italiano autor del libro “La ciudad de los niños”, obra que es ya toda una teoría sobre cómo pensar las ciudades, sostiene que lo primero que hay que tener en cuenta al elegir un colegio o una escuela es que quede lo más cerca posible de casa. Eso tiene muchas explicaciones para el investigador del Consejo Nacional de investigación de Italia, y entre ellas incluye lo siguiente: “los niños que llegan caminando tienen un nivel de atención significativamente más alto que los demás”. Y -de paso- el tránsito se complicaría menos, con esa propuesta del pensador italiano.

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