Lamaison, el cura que "vive" en el recuerdo de los tafinistos

Los fieles no olvidan sus anécdotas.

09 Ene 2019 Por Francisco Chico
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EN LA PARROQUIA. El padre Rafael Navarro observa, y muestra, una foto del padre Hugo Lamaison en Tafí. la gaceta / fotos de francisco chico

“¡Chau padre Hugo!”, saludaron dos tafinistos que pasaban en moto frente a la parroquia Nurstra Señora del Carmen. Noemí “Mimí” Sánchez, sobrina del sacerdote Hugo Lamaison, los escuchó sentada junto al mausoleo en el que descansan los restos del “cura gaucho”.

Cuando se habla con sus parientes, amigos o tafinistos que lo conocieron surgen divertidas anécdotas. Le gustaba jugar al truco, comer asado y tomar jerez. Hizo tanto por Tafí y por el valle que no parece haber permanecido quieto un solo día de los 44 años de párroco. Era recto y estaba dispuesto a pelearse a los puños si lo consideraba necesario. Arriesgó su vida por salvar a cuantos pudiera en la tragedia de San Guillermo, que en 1967 se cobró la vida de 16 personas que viajaban en camión cuando llegó la crecida del río Tafí.

Según el párroco actual, Rafael Navarro, Lamaison llegó al valle en 1957 con 29 años. “Anduvo a caballo y en mula. Después le regalaron una moto... los porrazos que se habrá dado...”, recuerda “Mimí”. Más adelante recibió un auto y durante años manejó una camioneta Ford blanca. Su sobrina explicó que las cerca de 19 vasijas que rodean el mausoleo contienen tierra de cada una de las capillas que se fundaron gracias a su tío. Un homenaje que muchos consideran adecuado para el sacerdote que recorrió los cerros preocupado por mejorar las condiciones de vida de sus habitantes tanto o más que por evangelizar.

“La gente decía que tenía más poder que la Policía”, asegura Constanza Zelarayán, hija de Mimí. “Muchas veces salvó mujeres de maridos que las golpeaban. Él las alojaba acá y se iba (a buscar al hombre) y era otro mano a mano”, agrega.

Ambas viven en Concepción, pero cada vez que pasan por Tafí, su primera parada es para dejar algunas flores a los restos de su tío, quien quería permanecer en el valle. “Una vez llegó el arzobispo y le trajo la designación para que sea cura donde él elija de todo Tucumán. Y él contestó: ‘perdoname, pero mirá lo que hago con tu designación’ y la rompió. ‘Yo quiero estar acá’”, contó Mimí. Para entender la anécdota hay que tener en cuenta que eran muy amigos y el “cura gaucho” no andaba con vueltas, sus respuestas y los gestos con que las acompañaba eran contundentes.

Dimensión social

EN EL MAUSOLEO. La sobrina de Lamaison (centro) y otros familiares.

El padre Rafael está a cargo de la parroquia desde 2017, y cuenta cómo fue la gestión que cerró un ciclo redondo: el padre Lamaisón llegó a la capilla un 22 de diciembre, falleció el 22 de diciembre de 2000 y en esa misma fecha, en 2018, sus restos fueron trasladados desde el cementerio municipal hasta el mausoleo construido por la arquitecta Eugenia Carrizo de Buffo cerca de la entrada del templo.

“El pedido de la comunidad era cumplir con el deseo del padre Hugo de ser traído a la parroquia”, relata. Entonces comenzó los trámites y el traslado se concretó gracias a la autorización y a la ayuda del arzobispo, monseñor Carlos Sánchez, y del intendente local, Jorge Yapura Astorga.

Para Navarro, uno de los aspectos más importantes de la vida de Lamaison fue su compromiso con el desarrollo del valle y de sus habitantes. Sobre eso, Gonzalo Paz puede profundizar durante horas.

El ex delegado comunal y ex intendente de Tafí, que se define como un ciudadano de la localidad vallista, asegura que Lamaison emprendió innumerables gestiones ante diversos funcionarios. Siempre buscando lo mejor para la zona. “Era el campeón mundial de los mangueros”, lo definió entre risas. “Lo he visto batallar con distintos gobernadores (diciendo) ‘necesitamos esto, necesitamos aquello’”, afirma, orgulloso del cura que fue su amigo.

Sus aportes significaron importantes avances en diversos ámbitos. Según Navarro, Lamaison también fue uno de los que lograron que la educación secundaria llegara a los valles. Y Paz recordó que fue el sacerdote quien logró, peticionando ante el entonces secretario de Agricultura, que se sancionase una ley para declarar Tafí del Valle zona apta y protegida para el cultivo y la producción de papa semilla.

Los jóvenes de hoy, que difícilmente hayan conocido al “cura gaucho”, que murió hace casi 20 años, lo saludan cuando pasan por la iglesia. Aunque usen una palabra de despedida, los testimonios indican que el recuerdo de un sacerdote que trabajó no sólo por su fe, sino también por su pueblo y por su gente, llegó para quedarse. Y ese fue el mensaje que, con distintos músicos tocando en la ceremonia, enviaron los tafinistos cuando recibieron los restos de Lamaison en la parroquia. La frase que se utilizó en el homenaje fue “Bienvenido a casa padre Hugo Lamaison”.

BENDICIÓN. R.P. Hugo Lamaison.

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