La música afrolatina transforma las emociones

Es creciente el interés por el folclore latino. La percepción rítmica y la súplica por el dolor.

08 Dic 2018
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RONDA MALEMBE. Con guitarra, conga, cajón peruano, charango y piano los ritmos invitan a bailar.

ACTÚA HOY

• A las 23, en Oliverio Resto Bar, en avenida Alem 501, Tafí Viejo

“Tenés que saber bailar lo que estás tocando. El llamado swing viene del movimiento del cuerpo y se transmite de manera directa al instrumento, y eso el público lo percibe”.

Con estas definiciones el grupo Ronda Malembe protagonizará una Fiestembe en Tafí Viejo. Belén Escobar, Augusto Rearte, Rodrigo Sierra, Pavierjaz, Rossana Medina, Micky Palomeque y Martín Sierra son los músicos que disfrutan con los ritmos latinoamericanos y caribeños.

“Nuestro nombre toma el vocablo malembe, de origen bantú, que es una invocación que hacían a sus deidades los afrodescendientes esclavizados en el territorio americano ante tanto sufrimiento por los trabajos duros a los que eran sometidos, sumado. Ay malembe! es una súplica para terminar con el dolor y la tristeza, pero también indica ir despacio, en forma suave. Por otro lado, con el tiempo se transforma en un ritmo musical, con golpes de tambor y danza. Nosotros no interpretamos el malembe como forma musical, sino que asumimos el concepto que habla de la capacidad de transformar emociones e ideas que tiene la música que se hace en forma colectiva”, explican Rearte y Medina durante una entrevista que realizan a dúo con LA GACETA.

- La percusión juega un rol fundamental para los músicos, porque provocan mayor movimiento.

- Claro que sí. El músico que está quieto, estático, es porque no siente lo que está tocando. Y tenemos que tener en cuenta algo que es obvio, pero es bueno recordar: como seres humanos nacemos arropados por un ritmo vital, el del corazón materno, y vamos creciendo con el propio ritmo de nuestros latidos. Más que la percusión lo principal es la percepción rítmica.

- Lo andino y lo afroamericano, ¿van de la mano?

- Si bien las raíces musicales son comunes, y que siempre tienen como principal eje referencial a los géneros y movimientos afros, la música del altiplano se mueve más alrededor de los vientos de caña y las cuerdas como el charango, mientras que más al norte, en las zonas más caribeñas, predominan los cueros, tambores e instrumentos de percusión. Es bueno recordar también que en Bolivia la saya tiene su raíz afrodescendiente. Lo que persigue Ronda Malembe es desplegar ese cordón musical invisible que une a Latinoamérica.

- ¿Son composiciones suyas o trabajan sobre temas de otros?

- Actualmente Ronda se nutre de los principales autores, autoras, intérpretes y géneros latinoamericanos. Versionamos, arreglamos y por ahí descomponemos algunos temas emblemáticos del folclore latino; guajiras, sones, festejo, landó, cumbia colombiana, saya, tinku y huayno. Tenemos referentes como Intillimani, Rubén Blades, Susana Baca, Lila Dows, Buena Vista Social Club, Víctor Jara y Chabuca Granda, entre otros.

- ¿Hay público en Tucumán para el malembe?

- Allá por 2008, éramos sólo dos bandas que mínimamente llevábamos la bandera de estos géneros; muy poco se escuchaba, tocaba o conocían sus canciones y ritmos, sobre todo en una provincia tan fuertemente arraigada al folclore argentino. Afortunadamente hoy somos muchos, y se ve un interés creciente en la música del folclore latino, con academias de danza afrolatina, percusión afro, espacios culturales donde se ven y se escuchan semana a semana estos ritmos. Y eso es muy importante seguir consolidando.

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