Los restos de monseñor Gregorio Díaz regresan a Banda del Río Salí

Después de 33 años, monseñor Díaz encuentra su sepultura final en la tierra donde realizó su gran obra. Quieren beatificarlo.

05 Dic 2018 Por Magena Valentié

ENERGÍA INTERIOR | BUSCANDO RESPUESTAS

“Representar a monseñor Gregorio de Jesús Díaz era un honor muy grande. Como docente del Instituto Santo Cristo, del que fui rectora, me tocó llevar notas firmadas por monseñor al ingenio Concepción y enseguida se nos abrían las puertas. Pero monseñor nunca pedía nada para él, siempre era para los chicos. Él falleció en la humildad más grande, pero sin quejarse, feliz, según me contó mi esposo que entró a su habitación cuando ya estaba muy enfermo”, cuenta Nélida Aída Dorado de Lemme, que fue docente entre 1978 y 2007 en los colegios Santo Cristo y Nuestra Señora del Valle de Banda del Río Salí.

Aunque Nélida no es bandeña le alegra saber que los restos de monseñor Díaz descansarán en la tierra donde edificó toda su obra pastoral y social (ver “Fundó escuelas y capillas”). El actual párroco, el padre Edmundo Ortiz, dijo que después de hablar con la familia Díaz (queda un sólo hermano de 92 años) se decidió el traslado de sus restos desde el cementerio de Río Seco, de donde era oriundo, y fue sepultado hace 33 años, hasta el templo de Santo Cristo.

La decisión tiene una gran trascendencia para los bandeños, cuya ciudad está llena de calles, avenida, colegios y monumentos en honor al sacerdote que tanto hizo por esa comunidad. No faltarán al acto de hoy (ver “Homenaje...”) parte de la familia Paz, ex propietaria del ingenio Concepción, que fue la gran benefactora del padre Díaz.

Fieles y vecinos de Banda del Río Salí construyeron una pequeña capilla dentro de la parroquia para que sirva de última morada del sacerdote. También avanzan con la recolección de testimonios para una futura causa de beatificación.

María del Carmen Domínguez está feliz. Desde su casa se ve la entrada de la parroquia. “Monseñor Díaz venía a casa domingos a tomar el té y se sentaba cerca de la puerta para ver cuando alguien llamaba a la parroquia. Si alguien lo buscaba, se levantaba. No descansaba jamás”.

MISA DE EXEQUIAS. Una multitud despide los restos del padre en 1985.

> Homenaje a monseñor Díaz
- Hoy, a las 17, homenaje de la comunidad de Río Seco y despedida de los restos de monseñor Díaz  que parten desde el cementerio local hacia la capital tucumana.
-  La comunidad de Banda del Río Salí espera los restos del sacerdote desde las 19, en el puente Lucas Córdoba.
- Acompañamiento fúnebre por las calles de la ciudad hasta la parroquia Santo Cristo.
- Misa de exequias en la parroquia Santo Cristo, presidida por el arzobispo Carlos Sánchez, alrededor de las 20.
- Los restos quedarán en la capilla interior.

> Fundó escuelas y capillas
Entre la fe y el bienestar de su pueblo

Había nacido el 12 de marzo de 1917 en la localidad de “Los Rojos”, Monteros. El padre Gregorio de Jesús Díaz era el cuarto de ocho hermanos. Un día como hoy, 5 de diciembre, de 1943, fue ordenado sacerdote. Fue párroco de Santo Cristo -entre 1949 y 1985, año en que falleció. Durante ese tiempo hizo su gran obra: creó tres escuelas, muchas capillas y hogares para los más pobres. Fundó la escuela Las Pequeñas de la Virgen del Valle (1952) el colegio Nuestra Señora del Valle (primaria, secundaria y de manualidades), el Instituto Técnico General Manuel Belgrano (1962) y el instituto Santo Cristo( 1968). En 1958 amplió el templo de la parroquia del Santo Cristo y en 1953 inició la construcción de una capilla en honor a Nuestra Señora del Valle, en Lastenia. Edificó las capillas Nuestra Señora del Valle de Colombres; Nuestra Señora de La Merced, de Los Bulacio; María Auxiliadora de El Bracho; Nuestra Señora del Rosario de Los Gutiérrez; San Antonio de Padua de Los Ralos; San Miguel Arcángel de Estación San Miguel y muchas otras. En 1964 abrió la Casa de la Caridad El Santo Cristo, en El Mirador, Lastenia y fundó la Dirección de Ayuda al Hombre de Campo, cuya misión era despertar el interés por la huerta familiar. En 1985 abrió la Casa de Reposo Espiritual, en Lastenia, y falleció ese año el 20 de septiembre, a los 68 años.

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