La teconología y la privacidad, en una novela coral

la nueva creación de la talentosa argentina radicada en Berlín era esperada por el planeta literario, luego de su nominación nada menos que al Man Booker.

28 Oct 2018
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RIESGO. Lo inquietante del planteo de Schweblin, sobre una sociedad adicta a las pantallas, es que podría suceder hoy. Hay tecnología para crear sus seres. telam

Es un juguete de peluche. Una especie de mascota, que es un dispositivo, una app con cámara, que se carga como un celular. Y aunque adopta la forma de un rudimentario dragón, topo, conejo o cuervo; cuando se establece una conexión, del otro lado de la pantalla, otra persona podrá mirar lo que suceda en ese espacio que le es ajeno pero en el que va a interactuar con el amo que que le tocó en suerte. Con ciertas limitaciones, sin lenguaje y con movimientos limitados, el vínculo entre amo y kentuki va a depender de la decisión de aquel que elija mirar o ser mirado.

Kentukis es la nueva novela de Samanta Schweblin. Después del éxito y la nominación al Man Booker International por Distancia de rescate, los ojos del mundo literario estaban atentos a su siguiente jugada. Podría haber continuado con una línea similar al camino transitado, pero la escritora que reside en Berlín prefirió el riesgo de abrirse a un universo muy diferente al de su primera nouvelle.

Durante su estadía en Argentina, invitada a participar del Festival Internacional de Literatura (Filba), explicó ante el auditorio repleto y expectante de una librería porteña, que había comenzado a imaginar a estos seres en su visita anterior, dos años atrás, cuando se había desatado la fiebre por los drones, que implicaba pensar en nuevas maneras de manejar esta tecnología. El gen que inició a los kentukis avanzó como efecto dominó para conectar los puntos de historias corales que se desarrollan en distintos puntos del planeta.

Con alguna inspiración en Ray Bradbury, no habla de ciencia ficción: la novela contiene tecnología, pero aborda más el aspecto humano y ético frente a ella.

Lo inquietante es que podría suceder ahora mismo, con los dispositivos existentes. Ser un kentuki, o tener uno, plantea una reflexión acerca los límites de la vida privada, la soledad adictiva frente a una pantalla y la dependecia de las redes sociales. La posibilidad de vivir una vida diferente, más intensa y excitante, sin moverse del propio hogar. Como en la literatura, pero a través de una app.

© LA GACETA

PERFIL

Samanta Schweblin nació en 1978 en Buenos Aires. Sus libros de cuentos El núcleo del disturbio, Pájaros en la boca y Siete casas vacías obtuvieron, entre otros, los premios Internacionales Casa de las Américas, Juan Rulfo y Rivera del Duero. Distancia de rescate, su primera novela, obtuvo los premios Tigre Juan y Ojo Crítico y fue nominada, en 2017, al Man Booker, uno de los premios literarios más célebres después del Nobel. Traducida a más de 25 lenguas y becada por distintas instituciones, Schweblin ha vivido brevemente en México, Italia y China; y reside desde hace cinco años en Berlín, donde escribe y dicta talleres literarios.

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