Reconocimiento nacional a dos escuelas tucumanas

Un establecimiento de Los Ralos y la “Bernabé Aráoz”, de esta capital, ganaron el Premio Comunidad a la Educación Fundación La Nación por un proyecto sobre dislexia la primera y sobre contaminación con arsénico la segunda. Cada una recibirá $ 250.000.

09 Oct 2018

Hay un antes y un después de 2014 en la escuela de Los Ralos. Y coincide con la llegada de la nueva directora de esa institución, María Angélica Chávez, que hizo un análisis de situación (desde lo edilicio a lo pedagógico) y el resultado le preocupó: el 12% del alumnado (entre jardín y primaria) estaba sin alfabetizar. Luego de una investigación con todo el equipo docente se dieron con que muchos de esos chicos (70 aproximadamente) tenían dislexia. Esto le tocó de cerca a Angélica, no sólo por ser ahora la responsable de la escuela, sino porque su hijo Emiliano es disléxico, y a pesar de ello ya está en cuarto año de la carrera de Medicina. “Se puede salir”, dijo la nueva directora, y hoy tienen cero repitencia en la escuela.

LOS RALOS. Uno de los grados donde asisten chicos tratados por dislexia.

Ahora, el establecimiento de Los Ralos ganó el concurso “Premio Comunidad a la Educación Fundación La Nación” por su proyecto “EMI: dislexia y dea” (las siglas coinciden con el apodo del hijo de Angélica). El mismo premio ganó la Escuela Bernabé Aráoz, de San Miguel de Tucumán, que realiza intervenciones en comunidades rurales con un alto grado de contaminación de arsénico. Entre los 278 proyectos presentados, provenientes de todas las provincias del país, resultaron ganadoras dos instituciones tucumanas y una de Buenos Aires. Los premiados recibirán un estímulo económico de $ 250.000, la producción de videos sobre su proyecto, difusión periodística y publicitaria, capacitación docente y tutoría en la Universidad de San Andrés (Udesa).

Desarrollar el proyecto no fue nada fácil. María Angélica se puso en contacto con los Ministerios de Educación y de Salud para realizar un trabajo integrado. Luego rearmaron la escuela, teniendo en cuenta que las aulas tenían que ser más grandes y contar con más iluminación; crearon una mesa de gestión entre docentes, madres, padres y abuelos, la directora del hospital (Alejandra Trejo) y el área programática Solicitaron que les nombraran neurólogos, fonaudiólogo y dos psicólogas para que a los chicos les hicieran análisis terapéutico. Los docentes de la escuela se hicieron cargo de la parte pedagógica con estrategias metodológicas inclusivas.

“Somos una institución rural y pública con niños que no tienen ningún tipo de poder adquisitivo para transformar este tipo de historias. El mayor logro es que es un trabajo en red, porque nosotros dependemos del hospital de Los Ralos también: nos dan turnos programados, turnos privilegiados para estos niños, que no tienen obra social. Es que los médicos y profesionales dedicados a esta problemática les hicieron un diagnóstico y también un seguimiento. Hoy tenemos 38 alumnos con discapacidad incluidos en la escuela, además de maestros para estos chicos. Para mí esto sintetiza todo. Los sueños pueden estar al alcance nuestro, siempre y cuando los gestionemos”, destacó la directora de la Escuela de Los Ralos.

Contaminados

El proyecto “Un enemigo invisible”, de la Escuela Secundaria Bernabé Aráoz de la capital tucumana fue trabajado por la docente Fernanda Galero con alumnos de cuarto año en base a la problemática de la contaminación del agua con arsénico. También consiguieron el apoyo de expertos de la Facultad de Bioquímica que ya habían trabajado con investigaciones con ese elemento químico contaminante. Realizaron intervenciones en la comunidad (talleres) y llevaron a las escuelas dos proyectos tecnológicos: un purificador a base de energía solar y un purificador casero. Por este motivo, realizaron una red de escuelas para que los alumnos de la Bernabé Aráoz desarrollen los talleres. Este proyecto también fue seleccionado como finalista del premio Maestros Argentinos, organizado por el Ministerio de Educación de la Nación.

“Los profes recibieron la noticia de manera alegre porque saben y conocen la dedicación de los chicos. Con todos los pros y contras queremos que el proyecto siga y pensamos seguir haciendo intervenciones en las escuelas. Nuestro propósito es donar filtros de agua a las instituciones donde realizamos las intervenciones y comprarnos un kit de dosaje de arsénico para hacer nosotros mismos las muestras”, comentó la profesora Galero.

El concurso

“Premio Comunidad a la Educación Fundación La Nación” es organizado por Fundación La Nación con el apoyo de Banco Galicia y Fundación OSDE y la colaboración de Cimientos, Telefé, Proyecto Educar 2050, LAN Argentina y la Universidad de San Andrés. Está destinado a destacar iniciativas de escuelas y jardines de infantes de toda la República Argentina cuyo fin sea mejorar la calidad de la educación brindada a alumnos que se encuentran en situación de vulnerabilidad socio-económica.

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