Original estrategia argentina para eliminar microbios dañinos

Con oro y luz de led verde atacan la pared celular de bacterias multirresistentes.

26 Ago 2018

Investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba y del Conicet, trabajan en el uso de nanopartículas (moléculas que tienen menos de 0,0001 milímetros) para atacar las bacterias multirresistentes: les dan pelea usando nanopartículas de oro esféricas y de color rojo. Y si bien trabajan de la mano de un antibiótico, este no ataca la bacteria.

“Las partículas de oro son tan pequeñas que incluso pueden ingresar en la bacteria”, cuenta Cecilia Becerra en una nota publicada en “La Voz del Interior”.

Y Jazmín Silvero Compagnucci agrega que lograron sintetizarlas asociadas al antibiótico amoxicilina: “no tiene efecto antibacteriano; sirve para estabilizar el oro y lo guía hasta la pared celular de la bacteria”, añade.

El trabajo -aseguran las investigadoras- nos mete de lleno en el campo de la fotodinámica. Sucede que para que, para que cumpla su función, al oro (que es inocuo para los tejidos vivos) se lo irradia con luz verde. Como consecuencia, la nanopartícula alcanza mil grados de temperatura. “Entonces la pared de la bacteria pegada a ella se destruye completamente, porque se producen radicales libres que oxidan la membrana celular”, detalla Silvero Compagnucci.

Ya se probó el efecto bactericida en cultivos celulares y en tejidos en vivo; también la biocompatibilidad en modelos animales. Y se demostró que se eliminan del organismo en cinco horas.

“Obtuvimos buenos resultados para los dos grandes grupos de bacterias (Gram positivas y negativas). Sería un antimicrobiano de amplio espectro”, describe Becerra, y cuenta que estos son los primeros pasos para lograr una formulación farmacéutica comercial.

De momento, imaginan una pomada para aplicar en infecciones de la piel. Sólo haría falta colocarla sobre la herida infectada e irradiarla con led común verde durante 15 minutos. También podría aplicarse en infecciones internas: allí la irradiación debería hacerse con una sonda.

Aunque los resultados son promisorios todavía faltan análisis clínicos en pacientes para demostrar su efecto terapéutico y no tóxico. Y si bien requieren inversiones muy altas (dependen del apoyo de la industria farmacéutica o del Estado), tiene una ventaja: sintetizar nanopartículas de oro llevaba mucho tiempo y era muy caro. Pero la técnica que desarrollaron requiere 18 minutos y no hay que agregar reactivos tóxicos o muy caros.

Más aplicaciones

Las nanopartículas cordobesas también demostraron ser útiles para eliminar el biofilm que producen las bacterias (se aglutinan y generan una película nutritiva y protectora que las hace más fuertes y resistentes). Este biofilm no sólo provoca problemas en los pacientes, sino también en el material hospitalario, ya que tapan los catéteres y las sondas.

“Actualmente se requieren grandes concentraciones de antibióticos para eliminar el biofilm, lo cual puede resultar tóxico. En el caso de estas nanopartículas, se utiliza la misma concentración con un poco más de tiempo de irradiación”, cuenta Diamela Rocca, otra integrante del grupo.

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