Trump pelea en varios frentes y se pone la nota más alta

El presidente de Estados Unidos tiene a la Justicia y a la prensa de su país en contra Las declaraciones de su abogado y de su ex jefe de campaña complican al mandatario. Peleas con empleados y escándalos.

24 Ago 2018
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VIOLENTO. Trump le dijo “perra”y “escoria” a una ex colaboradora. reuters

WASHINGTON, Estados Unidos.- Su abogado lo pone en evidencia y su ex director de campaña quizás vaya a la cárcel de por vida. Y esos no son los únicos problemas que tiene que afrontar Donald Trump, que se acaba de autocalificar con la mejor nota posible como presidente. Un repaso a los frentes abiertos y los escándalos del mandatario puede dar una idea de las complicaciones que afronta.

El 6 de noviembre se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los escaños del Senado. El Partido Republicano podría perder la mayoría en una de las dos cámaras. Si el Partido Demócrata se convierte en la principal fuerza en la Cámara de Representantes, Trump encontrará obstáculos a sus iniciativas legislativas. Además, con la mayoría en la Cámara pueden acordar un proceso de destitución, el “impeachment”.

Trump asegura que su partido arrasará en las elecciones, pero su entorno duda. El director político de la Casa Blanca recordó que el partido gobernante suele retroceder en las elecciones de medio término. Trump tiene previsto participar activamente en la campaña electoral..

Michael Cohen y Paul Manafort, dos estrechos colaboradores del mandatario, fueron noticia por sus problemas con la Justicia. Cohen confesó que había pagado a mujeres por su silencio y que lo había hecho por encargo de Trump. Esta situación sólo aporta munición para el proceso de destitución contra el mandatario.

Manafort fue hallado culpable por un jurado popular y en septiembre afrontará otro juicio. Por ahora no hay un final a la vista en las pesquisas del fiscal especial Robert Mueller, que investiga la injerencia de Rusia en la campaña electoral. El diario “The New York Times” informó que el asesor legal de la Casa Blanca, Don McGahn, cooperó con Mueller. En los últimos seis meses ha sido interrogado al menos en tres ocasiones, en total más de 30 horas de interrogatorio. McGahn habló de la indignación de Trump sobre la investigación y el despido del jefe del FBI James Comey.

La disputa con Irán está en escalada, la guerra comercial con China se agrava y la relación con los aliados en Europa se ha enfriado. El estilo de Trump consiste en querer imponer su política y nadie sabe dónde acabará.

Las dos mayores economías del mundo no paran de imponerse mutuamente aranceles y, aunque el enfrentamiento comercial con China está por ahora controlado, podría resurgir en cualquier momento.

La sonada cumbre entre Trump y Kim Jong-un tampoco ha dado frutos visibles. Aun cuando Pyongyang entregase los restos mortales de soldados a Estados Unidos, por ahora sigue sin presentarse un calendario para el desarme nuclear.

Hace unos días, Trump libró una sucia batalla con la que fue su empleada, Omarosa Manigault Newman, como si estuviera un reality show. Ella publicó un libro sobre lo que sucede en la Casa Blanca y filtró a los medios una conversación grabada en secreto con Trump; la llamó “perra” y “escoria”. Este tipo de pequeñas guerras con personas que en el pasado fueron de su confianza o con adversarios políticos, a los que dedica atención en Twitter. No pocas veces, se hace un gol en contra, como en el caso Omarosa, en el que lo acusaron de racismo.

Al ex director de la CIA John Brennan, uno de los más férreos críticos de Trump, le retiró su credencial de seguridad, con la que Brennan podía acceder a documentos secretos. El comunicado de la Casa Blanca tenía fecha 26 de julio, lo que significa que la decisión podría haber sido tomada hace más de un mes, pero el gobierno la hizo pública cuando le convenía. El debate sobre Brennan dominó los canales de noticias y dejó en un segundo lugar las acusaciones de racismo en el caso de Omarosa.

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