La familia no puede creer que los Jiménez hayan sido asesinados

“Hay que esperar los resultados de las pericias”, dijo Sebastián Correa.

20 Jul 2018
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El Cadillal ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO

“Es difícil creer que haya alguna relación entre las muertes de Martín y Facundo con el asesinato de mi hermana. Por ahora no lo vemos como un ajuste de cuentas. De todos modos hay que esperar los resultados de las pericias. Se hablaron mil cosas porque Martín fue querellante en el juicio y hubo amenazas. Dios quiera que no llegue hasta ese punto. No queremos volver a pasar por tanto dolor”, comentó Sebastián Correa, hermano de Aída, la mujer que fue brutalmente asesinada en febrero de 2012 en Las Mesadas.

Por el hecho fueron condenados a prisión perpetua Horacio Ángel Marelli, quien era pareja de la víctima y su amigo Aldo Rubén Rodríguez. Durante el debate, la familia de ella señaló que recibió amenazas de parte de personas allegadas a los condenados.

“Marelli y Rodríguez son familias violentas y con muchos conocidos. Durante el juicio y luego la familia recibió amenazas tras la condena”, comentó la abogada Mónica López, quien representó a la familia Correa durante el juicio que se realizó en agosto de 2015. Las condenas están firmes, después de que la Justicia rechazara los planteos de las defensas y los condenados se encuentran en el penal de Villa Urquiza.

Las sospechas se suman a lo que le había manifestado a LA GACETA Gabriel Jiménez el domingo pasado, cuando el cuerpo de su padre fue encontrado flotando cerca de la costa del dique Celestino Gelsi.

“Es muy raro lo que les pasó; mi papá conocía el dique de punta a punta. Desde hace 30 años que lo recorría casi todos los días, no me explico qué pasó”, se lamentó.

Ayer, los cuerpos fueron velados en el domicilio familiar, ubicado en El Vallecito, en El Cadillal. Los restos de los Jiménez habían sido entregados a su familia horas antes, después de que se completaron las autopsias realizadas en la morgue por los médicos forenses.

De acuerdo a un informe preliminar, el cuerpo de Jiménez padre no tendría signos de haber sufrido algún tipo de violencia. Pero tampoco tenía agua ni barro en los pulmones, a pesar de que el cadáver habría permanecido casi dos semanas sumergido.

En las últimas horas surgieron varias versiones sobre lo que podría haber ocurrido. El Cadillal está conmocionado por el inesperado giro que tomó el caso. Saben que esto no quedará así y que con el correr de las horas surgirán nuevos indicios y que harán más polémico aún este caso.

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