Martín Jiménez, el hombre que venció los miedos para que haya justicia

El navegante representó a sus hijos en el debate contra los acusados de violar y matar a su ex esposa, Aída Correa.

20 Jul 2018 Por Francisco Fernández
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Martín Jiménez, en el juicio por el asesinato de su ex mujer, dando su testimonio como padre de cinco hijos que tuvo la pareja. ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI

El cuerpo de Aída Correa fue encontrado el lunes 6 de febrero de 2012 en un canal de riego cercano al Río Loro, en la localidad de Las Mesadas, en El Cadillal. La mujer había sido abusada de manera salvaje, presentaba cortes y mordeduras en distintas partes del cuerpo e incluso habían tratado de prenderle fuego. De acuerdo con la autopsia, murió estrangulada.

Poco después del hallazgo, la Policía detuvo a su pareja, Horacio Ángel Marelli. Una semana después, cercado por la Policía, se entregó otro de los sospechosos, Rubén Rodríguez, amigo de Marelli. Restos genéticos de ambos fueron hallados en el cuerpo de la víctima.

Correa había asistido a un baile de carnaval que se realizaba en “Paso de las Lanzas”, un club ubicado en Las Mesadas, El Cadillal, acompañada de Marelli, además de otros amigos. Alrededor de las 2, ambos habrían mantenido una discusión por lo que Aída habría decidido irse sola del lugar. Mientras se dirigía a su casa habría sido interceptada por sus asesinos.

El juicio

En agosto de 2015 se realizó el juicio. Los acusados fueron sentenciados a prisión perpetua por los jueces de la Sala V en lo Penal, Emilio Páez de la Torre, Juana Juárez y María Alejandra Balcázar. Actualmente, ambos cumplen condenas en el penal de Villa Urquiza por abuso sexual y homicidio agravado por alevosía.

Martín Jiménez, el navegante de 47 años que encontró la muerte junto a su hijo Facundo de 19 años en El Cadillal, en circunstancias que hasta el momento no fueron confirmadas, tuvo un rol protagónico durante el debate.

Jiménez había estado casado con Correa, con quien tuvo cinco hijos, quienes eran menores. Por ese motivo, el hombre asumió el rol de querellante, a pesar de que estaba separado de la mujer.

“Siempre fue una persona correcta. Tuvo un buen gesto al intervenir en el juicio por el crimen de Aída, estando separados. Enfrentó todo el proceso y el debate, estuvo presente en todo momento acompañando a la familia Correa”, recordó la abogada Mónica López, quien lo representó.

Organizaciones sociales también acompañaron a la familia de la víctima, ya que consideraron que el crimen de Correa se enmarcó dentro de la violencia de género, porque uno de los acusados era su novio en ese momento.

Una lección

“Con su testimonio dio una lección. Mostró la esencia de Aída y siempre estuvo presente”, señaló Ana Ferreyra, integrante de La Casa de Las Mujeres Norma Nasiff.

“Todo esto nos causa un gran dolor. Martín siempre estuvo presente para nosotros, por eso tengo un inolvidable recuerdo de él en todo sentido, tanto como marido, como padre y como cuñado. Estamos apenados”, resumió Sebastián Correa, hermano de Aída.

Jiménez no sólo participó del debate, sino que estuvo presente en las marchas que se organizaron para pedir el esclarecimiento del crimen. “Él no sabía mucho de lo que había pasado porque no vivía con ella, pero su presencia fue importante”, agregó López.

De acuerdo con la acusación del fiscal de Instrucción Guillermo Herrera, tanto Rodríguez como Marelli, violaron, golpearon y asesinaron a Correa a la salida de un baile de carnaval. Luego, arrastraron el cuerpo hasta un canal de riego e intentaron prenderle fuego, pero no lo lograron; entonces, lo abandonaron cerca del río Loro.

“¡Qué dolor inmenso nos invade, nada nos consuela en tan irremediable pérdida! Fuiste una gran persona, y por eso sentimos este inmenso dolor”, puede leerse en una de las últimas publicaciones de la cuenta de la red social Facebook “Justicia por Aída Correa, basta de femicidios”.

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