La comida casera puede salvarte la vida

Un centro de tratamiento para la obesidad prepara un libro de recetas saludables que ayudan a bajar de peso.

07 Jul 2018

Puede salvarte la vida. Te ayuda a recuperar la salud. Te amiga con la balanza. Te conecta emocionalmente con tu pasado: ¿quién no se acuerda las recetas de la abuela? La comida casera está llena de beneficios. Por eso, se ha convertido en la principal aliada para un grupo de pacientes que sufre obesidad; ellos muestran cómo han logrado sobreponerse a la enfermedad. Con sus recetas van a armar un libro. El objetivo es enseñarle a toda la sociedad que es posible prevenir el sobrepeso y ganar bienestar si cada día cocinamos en casa.

Ellos han pasado por la peor pesadilla: estuvieron presos de sus cuerpos de más de 200 kilos. Desde su lugar, y después de haber bajado más de 50 kilos, tienen algo que enseñarnos: que no es necesario comer todo light para adelgazar, que se puede comer de todo un poco si las porciones son reducidas, si comemos conscientemente y, sobre todo, si lo preparamos en nuestra cocina con ingredientes saludables.

Mientras ellos hablan, Lucía Vallejo Trejo -licenciada en Nutrición- los mira orgullosa por todo lo que han aprendido. “La mejor estrategia es reducir la ingesta de alimentos ricos en azúcar y grasa, bajar el consumo de comida rápida y volver a lo casero. Con esto último los beneficios también son económicos y obtenemos platos de mayor calidad y seguridad”, destaca la especialista antes de escuchar qué fue lo que prepararon sus pacientes para el taller de comida casera. Una tarta de queso y nueces, un flan con vainilla, muffins frutales, postre de avena con bananas y manzanas, naranjas con almidón de maíz y merengue, y yogures con proteína adornaban una mesa rectangular en el segundo piso del Cepta (Centro Provincial de Trastornos Alimentarios), en La Madrid 623. El desafío del día había sido elaborar platos dulces, de bajas calorías, que sirvan para calmar la ansiedad.

Viviana Arce (43 años) hizo algo básico: una ensalada de frutas con gelatina y galletas de arroz. Para ella, lo más importante fue la presentación. “La comida entra primero por los ojos; necesitamos ver algo que sea apetecible”, dice ella, mientras muestra las elegantes copas en las que hizo su postre.

Viviana, que lleva bajados 72 kilos y aún le restan 70 más, cuenta que se dedicó a comer desmedidamente después que perdió un embarazo, en 2008. Ocho años después, en 2016, tomó valor y una mañana se paró frente al espejo por primera vez en mucho tiempo. No se reconoció. Su panza le llegaba a la rodilla. Intentó recogerse el pelo. Fue imposible: no podía levantar sus brazos por lo mucho que pesaban. Pensó que iba a morirse en cualquier momento. Le costaba tanto respirar que casi no dormía. Pasó 2.920 días sin salir .

La mujer, que vive en San José, confiesa que después de su reflejo en el espejo entendió que tenía dos opciones: salir de ese pozo o dejar su vida ahí. Así fue que pidió ayuda en el Cepta, que depende del Programa de Atención Integral de Obesidad (PAIO). Cuando llegó, pesaba 214 kilos.

“Lo más emocionante que me pasó fue el mes pasado, cuando me pude subir al colectivo. Cantaba de la alegría. Hasta me saqué una foto con el chofer. Cosas tan comunes para la gente que yo no podía hacer”, resalta Viviana, que forma parte del grupo “Mi nuevo estilo de vida”, espacio en el que los pacientes se juntan para compartir sus miedos, sus proyectos, sus avances y retrocesos. “Esto y aprender a cocinar comida casera me salvó la vida”, resume.

Enrique Jesús Romano (56), recuerda que en 2008, cuando comenzó su tratamiento, tuvieron que pesarlo en el hipódromo. La balanza marcaba 370 kilos. Ya bajó 142 kilos gracias a la comida casera. Tiene 120 recetas bajas calorías con ingredientes saludables.

“130 calorías por porción”, detalla Julio Mendoza (40), con una felicidad extrema, mientras muestra su tarta de manzanas y nueces. La hizo sin harina, con avena, así que es más que saludable, resalta la nutricionista. Además de aprender a cocinarse sus propios platos decidió cambiar de trabajo.

Alejandra Barzola (35) siente que se sacó una persona de encima desde el 4 de noviembre, cuando llegó con 235 kilos. Ya va bajando 72. “Ni siquiera podía ir al baño sola. Por suerte, me quité la venda de los ojos. Cambié un 100% mi alimentación: no volví a probar frituras ni dulces”, cuenta. Una noche, hace poco, soñó que corría por la calle. “Alguna vez lo voy a lograr...”, anhela. Su receta, los muffins de arándanos y granola, deleitó a todos.

> TARTA DE QUESO Y NUECES

Ingredientes:

Para la masa: 2 huevos, 5 claras, 1 cucharadita de polvo para hornear, 1 cucharadita de esencia de vainilla, 6 cucharadas de leche en polvo descremada, 1 cucharadita de ralladura de limón

Para el relleno: 250 g de queso descremado blanco, 1 cucharadita de esencia de naranja, 4 nueces, 1 manzana, duraznos cortados, edulcorante a gusto

Preparación:

1- Batir los huevos junto al polvo para hornear, el edulcorante y la esencia de vainilla

2- Mezclar de forma envolvente la leche en polvo y agregar la ralladura de limón

3- Aceitar una asadera redonda para tortas de 24 cm de diámetro

4- Llevar a horno moderado unos 45 minutos

Relleno:

1- Mezclar el queso descremado con la esencia de naranja, agregar el edulcorante y las nueces picadas

2- Volcar la preparación sobre la masa cocida y colocar en la heladera hasta servir.

> MUFFINS FRUTALES

Ingredientes: 2 tazas de avena procesada, 3 claras, 1 manzana rallada, 1 banana (puré), Edulcorante (Cantidad necesaria) 1 pizca de sal, 1 cucharadita de polvo para hornear, Ralladura de 1 naranja

Preparación: Precalentar el horno a 180 grados

Licuar las dos tazas de avena hasta obtener una textura fina, agregar las manzanas ralladas y la banana en puré. Luego incorporar el polvo para hornear, sal y ralladura de naranja o limón, agregar las claras y licuar por dos minutos aproximadamente. Verter en los moldes y hornear por 10 o 15 minutos.

Decoración: media manzana fileteada, cocinarla en un sartén con jugo de media naranja y una cucharadita de mermelada diet.


qué propone la filosofía no dieta 
“Está científicamente comprobado que las dietas no funcionan. Por eso nace la filosofía No Dieta, que hace foco en el cambio de tu estilo de vida: actividad física,  alimentación y dimensión emocional y estrés.  Hay que trabajar esos tres ejes, tomar conciencia e ir cambiando nuestro comportamiento”, expresa a LA GACETA la doctora Mónica Katz. Sostiene que no hay que pasar hambre ni demonizar la comida. “No Dieta propone anclar la ingesta en el registro de hambre real y considera que es posible perder peso sin renunciar al placer primario del alimento.  Nacemos con derecho innato a comer y a sentir placer al hacerlo. Solo que debemos comer la “porción justa” pero solo porque ¡no es la última cena!  No Dieta no cree en la prohibición ni en los permitidos, pues la certeza baja el deseo. Las dietas generan incertidumbre y por ende más deseo, tentación y descontrol”, concluye la especialista.

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