Cartas de lectores

29 Jun 2018 Por LA GACETA
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la gaceta / foto de José Nuno

El fenómeno universal del fútbol

La actividad física y el deporte constituyen en el mundo actual un fenómeno universal y el fútbol se ha convertido en algo más que un deporte, para algunos es una profesión. Hoy, podemos decir que el fútbol y la literatura son dos pasiones que corren juntas. El filósofo Jean Paul Sartre aseguró alguna vez que “el fútbol es una metáfora de la vida”. Eduardo Galeano le rinde homenaje y denuncia las estructuras de poder que existen en el fútbol. En Argentina, con mirar la vidriera de una librería se verifica cómo aumentó la cantidad de libros dedicados al deporte. El periodista Hernán Brienza, en Clarín, escribe que “hay un romance intelectual entre literatura y fútbol”, más cerca de las pasiones que de la disciplina que ambas artes requieren. También Scher, Blanco y Búsico, periodistas y profesores escribieron -después de un año de investigación - el libro Deporte Nacional, que reúne dos siglos de historia Argentina contada a través del deporte: el fútbol. Hoy, literatura y deporte caminan de la mano como una pareja feliz en el día de los enamorados. La Selección nos dio la razón: se clasificó en el último tramo de un partido durísimo contra Nigeria. En la literatura, el arquetípico es Diego Maradona, que significó durante casi 20 años (entre 1978 y 1994) la posibilidad de que un deportista plebeyo condensara exitosamente los significados nacionales argentinos. El fútbol, un fenómeno.

Julio Argentino Gómez
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Exacerbación de la sexualidad

ejos de la intención de polemizar o negar las diferentes emergencias de la sexualidad que siempre existieron pero fueron estigmatizadas como perversiones, pecados o desviaciones, quisiera expresar mi descontento porque la sociedad parece haberse empantanado en estos debates. La sexualidad pasó a ser la carta de presentación de las personas, a punto de que se suele observar con un interés insano cuál es la tendencia sexual de tal o cual persona antes de interesarnos por sus gustos estéticos, sus intereses políticos, su sentido de justicia, sus afanes de bien común. Exhibiendo en primer plano cuál es la tendencia o inclinación sexual que caracteriza a las personas, parece que nos sentimos más relajados. Esto fue descripto con gran sabiduría en El Principito: “Si les dicen a las personas mayores: ‘He visto una hermosa casa de ladrillos rojos, con geranios en las ventanas y palomas en el techo…’ no lograrán imaginarse la casa. Hay que decirles: ‘He visto una casa de cien mil francos’. Entonces exclaman: ‘¡Qué hermosa!” Tal cual lo expresa Saint Exupéry, hemos caído en la intolerable situación de medir y analizar a las personas por su condición de heterosexuales, homosexuales, bisexuales, como parámetros de humanidad ocultos bajo la condición sexual. Y esto nos ha detenido, impidiéndonos llegar a lugares más profundos de reflexión. Si fuéramos capaces de aceptar diferencias sin agresiones ni enojos, quizás pudiésemos abrir debates más intensos en los que aceptemos que cuando un ser humano duerme en la calle una noche de frío -como cualquiera de estas noches de invierno- hay una sociedad que está anestesiada, más allá de las orientaciones sexuales de sus habitantes. Y cuando hay alguien que se acerca a ofrecer comida o abrigo, emerge de allí un profundo vínculo de humanidad y un sentido de amor al prójimo en el que las inclinaciones sexuales dejan de ser determinantes de la condición humana. Las únicas etiquetas que debieran determinarnos son las que nos muestran comprometidos con el amor y la justicia.

Graciela Jatib
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Luces bajas encendidas

La nueva disposición de transitar en la Ciudad de San Miguel de Tucumán con las luces bajas encendidas me parece que puede resultar de relativa efectividad desde el punto de vista preventivo. Estoy de acuerdo en que es muy importante en las rutas, pero en la ciudad, calles de una sola mano, con semáforos, no tiene sentido. Estimo de significativa importancia volcar todos los esfuerzos en la educación vial y conciencia peatonal, pasar a otro vehículo por la derecha o izquierda da igual; para qué hablar de semáforos, parece que todas las luces indicadoras son de color verde, quien tiene preferencia de paso en las esquinas donde se da el mayor número de accidentes, los estacionamientos en doble fila y el peatón que se acostumbre a cruzar por la senda marcada a tales fines. También es importante destacar el elevado número de motocicletas que circulan de noche sin luces, lo que demuestra la grave irresponsabilidad de los conductores. Hay muchas medidas a implementar para ordenar el tránsito y concientizar a la población sobre el respeto, el orden, la disciplina, etcétera, a la hora de conducir un vehículo, antes que encender las luces bajas, lo que sólo traerá aparejada una preocupación más para el conductor e innecesario gasto de energía..

Julio Esper
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“13 meses” de Previsión social

Todos sabemos que el año cuenta con 12 meses, conforme al calendario gregoriano, y data del año 1582, durante el pontificado del Papa Gregorio XIII, de allí su nombre. Esto hace que la sociedad fije, dentro de ese parámetro, sus distintas actividades. Sin embargo, para el Instituto de Previsión y Seguridad Social de Tucumán (IPSS), el año tiene 13 meses. ¿Por qué digo esto? Porque los afiliados a esa entidad pagan también, con los dos medios aguinaldos, el 4,5% de esos haberes. El sistema del Instituto tiene, cierto es, carácter solidario. Empero, esa solidaridad no debe ser sometida a abusos. ¿Acaso alguien usa los servicios 13 meses en un año? Ojalá Pitágoras viviera para resolver esta intrincada ecuación. Dice el humorista Alberto Calliera que en “Tuculandia todo es posible”, y según parece, tiene razón. El IPSS ha logrado agregar un mes al año. ¡Magia! Se está cometiendo una estafa (Estafa: “cobrar más de lo justo” de acuerdo a la segunda acepción del Diccionario de la lengua española). A quien corresponda: debe derogar esto por ser absurdo.

Ramón Humberto Acosta
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