Amor por la tierra en el canto y la guitarra

Falleció ayer El Chango Paliza, a los 83 años. Deja un amplio legado de temas registrados y muchos otros inéditos.

05 Jun 2018
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EL MAESTRO Y SU HEREDERA. El Chango Paliza le enseñó a su hija Cecilia a explorar los caminos de la música popular argentina. LA GACETA / FOTO DE HECTOR PERALTA.-

inédita
“canten zambas y vidalas”
“Cuando yo me vaya”, zamba inédita de El Chango Paliza, se    cantará hoy en la despedida al músico. “Está inscripta en Sadaic, pero él nunca la grabó”, informó Cecilia Paliza, que compartió con LA GACETA la partitura y el texto:
“Cuando yo me vaya”
Cuando algún día me muera
no lloren con penas ajenas, dejen que lloren las cuerdas de mi guitarra coplera. 
Y si allá en el camposanto 
el viento apaga las velas, canten zambas y vidalas mientras me trague la tierra. 
Los pesares están de más cuando se va un alma buena. Canten hasta el aclarar
con caja, guitarra y quena. 
Yo soy del algarrobal
 que da fruto en el verano.
Mis coplas madurarán
 con el pasar de los años.
El silencio de la noche se compara con mi vida:
la noche vela su ausencia y yo velando una herida.

> Inédita

“Canten zambas y vidalas”

“Cuando yo me vaya”, zamba inédita de El Chango Paliza, se cantará hoy en la despedida al músico. “Está inscripta en Sadaic, pero él nunca la grabó”, informó Cecilia Paliza, que compartió con LA GACETA la partitura y el texto:


“Cuando yo me vaya”

Cuando algún día me muera
no lloren con penas ajenas, dejen que lloren las cuerdas de mi guitarra coplera. 

Y si allá en el camposanto 
el viento apaga las velas, canten zambas y vidalas mientras me trague la tierra. 

Los pesares están de más cuando se va un alma buena. Canten hasta el aclarar
con caja, guitarra y quena. 

Yo soy del algarrobal
que da fruto en el verano.
Mis coplas madurarán
con el pasar de los años.

El silencio de la noche se compara con mi vida:
la noche vela su ausencia y yo velando una herida.


“Se ha ido, como dicen Piazzolla y Ferrer en ‘Balada para mi muerte’, a la hora de los que saben morir, antes de las siete de la mañana”, cuenta emocionada la cantante Cecilia Paliza, sobre la muerte de su padre, Carlos Ángel -para siempre El Chango- Paliza, ayer por la mañana.

El músico, de 83 años, había estado internado las últimas semanas a causa de una enfermedad respiratoria que se complicó.

Los comienzos

Paliza estudió música y formó el dúo Los Forasteros, junto a José Miranda Villagra, hasta que entró en Los Tucu Tucu, en 1958, poco después de su formación bajo el nombre de Las voces del surco. Grabó el primer disco del grupo, y luego otros 15 trabajos. Comenzaba la época de oro del cuarteto. En 1970 ganaron el Primer Premio del Festival Folclórico Internacional de España y en 1975 recibieron el premio Consagración del Festival de Cosquín de Folclore.

Compartió con sus compañeros discos de Oro, triunfos en Cosquín y reconocimientos y ovaciones en todo el mundo.

“No me arrepiento de esos años, porque mi vida con Los Tucu fue hermosa y estuvo llena de experiencias fabulosas”, declaró a LA GACETA en 2010.

El compositor y cantor, especialista en zambas y bagualas, extrañaba su casa y dejó todo. “Perdí mucho el vínculo con mis hijos; pasaba mucho tiempo sin verlos”, dijo en 1977, cuando se despidió de Los Tucu Tucu.

Sin embargo, el “Chango” siguió cantando y tocando la guitarra. Continuó sumando premios y reconocimientos, y junto a los músicos Totino Rocha (percusión), Virgilio Gallardo (bandoneón y arreglos) y Oscar Álvarez (guitarra y voces), editó dos discos y siguió actuando.

El compositor

“Como autor apunto a la belleza, a nuestros paisajes y a la música que hay en el aire de Tucumán. Siento mucho amor por la tierra y debo agradecerle que me permita pisarla”, afirmaba.

Solía decir que Sadaic no lo trataba bien, y por humildad no contaba que tenía más de un centenar de temas registrados, y otros tantos no contados. Entre ellos, la zamba “Cuando yo me vaya” (ver texto destacado).

“Antes de las actuaciones, para calentar la garganta el ‘Chango’ me convidaba unos mates, que en realidad era un vasito de ginebra. Son muchos años los que anduvimos cantando. Éramos muy amigos; vivimos juntos mucho tiempo en Buenos Aires. Escribí un tema para él cuando hice el disco ‘Homenajes’, en 2011, con 20 tributos. Con toda su humildad y su bonhomía, él y su familia siempre fueron muy tucumanos, si bien él había nacido en Sumampa, Santiago del Estero”, lo recuerda otro Tucu, Carlos Sánchez.

“Siento mucho dolor de no poder volver a escucharlo, de hablar con él, pero sé que ha vivido como ha querido; ha criado tres buenas personas y ha formado una familia muy unida. Tuvo cinco nietos a los que disfrutó y escuchó cantar -reflexiona la hija, Cecilia-. Estos últimos días no nos separamos de él. La noche anterior, en su gravedad, le poníamos música; se puso contento porque ‘el Santo’ ascendió. Yo le agradezco la profesión que me ha dado. Estaba muy triste cuando se separó el grupo Quatro (que ella integró). Él sentía que yo no podía triunfar porque no me había podido ayudar lo suficiente, y siempre le dije que yo ya he triunfado por hacer lo que amo. Me imagino que ya el cielo está de fiesta porque se han juntado los primeros Tucu Tucu. Ya deben estar guitarreando y esperando a los demás”.

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