Chapur y Citroën tuvieron una carrera excepcional

04 Jun 2018
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AMPLIA SONRISA. Facundo Chapur fue imparable el fin de semana. PRENSA stc2000

El Súper TC 2000 quiso dar un paso hacia adelante, pero la quinta fecha en Rafaela fue un retroceso. Antes y durante el evento las cosas se manejaron mal. En este contexto, no hay que restarles mérito a Facundo Chapur (Citroën) y a su equipo, quienes metieron un gran doblete.

Con el fin de cuidar los neumáticos, desde la CDA del ACA plantearon usar el ingreso más lento a la primera chicana. La categoría aceptó la propuesta, pero a pesar de ser “un sacrilegio en el Templo de la Velocidad”, no se cumplió con el objetivo. “Vamos al primer curvón a la misma velocidad que antes, a 260 kilómetros por hora”, admitió Facundo Ardusso (Renault). Tampoco se logró impedir roturas en las gomas; Bernardo Llaver (Chevrolet), dañó cinco. Aunque algunos sí lograron la puesta a punto ideal como el equipo oficial Citroën, y esto fue bien aprovechado por Chapur.

Hubo problemas por doquier. El sábado se dio una desprolija clasificación (a varios pilotos se les retiró el tiempo al parar a cero para evitar que otros rivales entren en la succión) y el domingo entre las roturas de gomas se perjudicó Matías Rossi (Toyota), que terminó chocando contra Ardusso… Por si fuera poco, otros choques no se evitaron como el de Federico Iribarne (Citroën) a Damián Fineschi (Toyota). Para retirar sus coches la carrera terminó con auto de seguridad.

Pero hubo más polémicas por el pobre rendimiento de los motores V8. Leonel Pernía (Renault) llegó a decir que los ganadores los define el sorteo de los impulsores debido a la disparidad de performance. Algo similar insinuó Mariano Werner (Peugeot), que aseguró que nunca en su vida “lo pasaron tan fácil en una carrera”.

Se viene un paréntesis de 48 días por el Mundial de fútbol. La categoría debe parar la pelota, levantar cabeza y reacomodar su juego.

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