Cartas de lectores

26 May 2018
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Ciudad caótica

El presente puede ser el decálogo a tener en cuenta para aplicar al desarrollo de una ciudad caótica:

1)- Permitir estacionamiento en doble fila y en las veredas.

2)- Autorizar el uso de motos sin casco ni patente y aceptando sin sancionar que no respeten los semáforos.

3)- Hacer que más de dos personas circulen en una moto.

4)- Hacer caso omiso y no arreglar las pérdidas de agua potable en la inmensa mayoría de calles de la ciudad.

5)- Permitir sin solucionar adecuadamente el flujo de aguas servidas por las calles.

6)- No disponer el arreglo de innumerables veredas rotas o faltantes.

7)- Aceptar que motos y bicicletas circulen sin sanciones por las veredas.

8)- Dejar que proliferen en la ciudad los yuyales y la basura en toda la ciudad.

9)- Permitir la circulación de taxis sucios y en mal estado y de choferes no vestidos adecuadamente.

10)- Elegir un Concejo Deliberante idóneo cuyos miembros sólo piensen en su presente y futuro político sin necesidad de pensar en el bienestar de los ciudadanos.

Francisco Palazzo

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La Casa Sucar y el Parravicini

Muchas chicanas. Tres vidas. Qué lástima que al Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán no se le ocurrió hacer algo con el Parravicini porque, recién en ese caso, diligente hubiera reaccionado el intendente Alfaro oponiéndose para “hacer algo” con ese edificio patrimonial y se hubieran salvado tres vidas. Cinismo en estas palabras. Cinismo en nuestros representantes. Las gestiones del Intendente y el Concejo han andado el andarivel de las meras chicanas. Si uno se opone al boleto estudiantil el otro va a favor, si uno no tapa una pileta de aguas fétidas el otro sí puede y así sucesivamente en un largo etcétera, pero no como resultado de pretender la gran política sino solo por la demagogia hermana del cinismo y el cortoplacismo, prima hermana de todos nuestros males. Ambos, Intendente y Concejo Deliberante, doctorados en chicanas, se han embarcado en una carrera de atajos que difícilmente sean descriptas en alguna bolilla de un programa de la materia Ciencias Políticas. Lejos de estar pensando en la ciudad que queremos, y tal vez nos merezcamos, lejos de invitarnos a soñar con algo mejor, se zambullen en nauseabundas aguas de mediocridad. Para qué hablar de la reciente escaramuza de las rinoscopias, mísero espectáculo al que nos invitan. Cuesta creer que esta maraña de chicanas sea La Política. Porque si esto fuera así, un político en Tucumán sería algo así como un catálogo de chicanas que, por supuesto, deben estar conveniente acompañadas, siempre, de un correlato de cinismo y demagogia. Las que hoy nos tienen llorando tres vidas.

Horacio Quiroga

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El derrumbe

No sorprende que las autoridades, que se supone son responsables de ver y supervisar construcciones en nuestra capital no sean idóneas. ¿Por qué pasó una tragedia de esa magnitud? ¿Por qué no tomaron medidas que protejan al transeúnte, que a diario pasa por esa vereda, a las horas pico? Hablamos del epicentro de la Provincia. Esa falta de responsabilidad evidente, por más papeles y reglas cumplidas, indica que hay que ser coherente y reflexivo. El Intendente y el Gobierno no cumplen como merecemos los ciudadanos; se tienen que hacer cargo y ser maduros. La democracia exige otra conducta seria; se llevaron tres vidas, y no es casualidad.

Carlos Rubén Avila

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Patrimonios abandonados

Excelente nota de opinión de parte de periodista Guillermo Monti (“Derrumbe del patrimonio”, 25/5), al decir que no fue sólo el Teatro Parravicini el que se derrumbó, sino que fue la historia de Tucumán, que hoy por hoy se encuentra atada con alambres. Esta tragedia dejó al desnudo que lo único que se prioriza es el interés inmobiliario ligado a una explotación comercial. Resulta significativo que en otras partes del mundo, los edificios históricos sólo sirven de museo; aquí no, se los explota a más no poder, se los exprime y las consecuencias las pagan los inocentes. Desde nuestra ONG, advertimos que tres edificios históricos, que conforman el corredor de avenida Sarmiento al 600: el Casino (ex hotel Savoy), la ex sede de la Legislatura y el teatro San Martín (ex Odeón) datan de principios de siglo XX y que fueron concebidos como una unidad, al menos dos de ellos se encuentran en un estado edilicio preocupante. Son patrimonios históricos que datan de 1912, el ex Hotel Savoy en la actualidad se encuentra en un estado de abandono total. Su mantenimiento es nulo, ya ocurrió que al decir de los vecinos de la zona ya cayeron desde los balcones pedazos de mampostería al suelo, pudiendo haber sido esto una desgracia para cualquier transeúnte. Corriéndonos un poco más, exactamente en el medio está el otro edificio, donde en la actualidad funcionan oficinas públicas y en la cual se mueven cientos de personas se encuentra en un estado avanzado de peligrosidad, ya que sus paredes están agrietadas desde su cima hacia abajo, en días de lluvia el efecto del agua se presenta en forma abundante más adentro que afuera. Es decir, usando el sentido común esto indica que en la actualidad este es un edificio en riesgo, por lo tanto también corren el mismo peligro la gente que se encuentra en su interior. Incluso nos comentaron que existiría un informe de la ART de la Caja Popular que indicaría el riesgo de seguir teniéndola en funcionamiento. Si bien son un patrimonio de nuestra historia, no menos cierto es que, por lo menos el edificio del centro está totalmente agrietado. Pedimos públicamente se vea esa situación que -Dios no lo permita- podría convertirse en una catástrofe

Pedro Martínez

[email protected]ail.com


Universidad

Como egresado de la UNT comparto totalmente las declaraciones del nuevo Rector en el sentido de recuperar la excelencia de nuestra casa. Recuperar la excelencia significa desde recuperar ediliciamente nuestros lugares de trabajo, como renovar los cargos por concurso, apoyar la docencia e investigación de excelencia así como insertarnos en las necesidades de nuestra sociedad. Sólo para mencionar algunos puntos. Hemos quedado fuera, o la hemos perdido no sé, la visión que debería tener una Universidad. Vayan algunos ejemplos: somos líderes en la industria azucarera y alcohol y ahí nos quedamos. La sucro y alcoquímica sin duda tienen mucho para decir y hacer en nuestra provincia. Poseemos el parche más grande de citrus y ahí nos quedamos. No formamos a nadie en esa área específica. Promocionamos el turismo como la panacea del siglo en que vivimos y no poseemos una carrera en turismo. Destacamos las innumerables ventajas del asociativismo y no tenenos una formación en cooperativas o instituciones equivalentes. En el siglo de los problemas ambientales no tenenos una carrera en ambiente ni muchos menos en recursos naturales o una tecnicatura en ambiente. En muchos casos todavía pensamos en “cátedras” y no en institutos. Seguimos apostando a las carreras tradicionales, que sin duda son necesarias, pero también deberíamos apoyar todo lo relacionado en genética molecular, afianzar la robótica y la bioingeniería, prestar interés genuino a nuestros recursos naturales o profundizar los estudios de cuenca como sistemas complejos, alejados de la linealidad con la que a veces pensamos. Debemos apostar a los nuevos cultivos, al estudio de los problemas ambientales y su conexión con los sistemas productivos, sociales y económicos. También debemos insertarnos en los programas y proyectos internacionales que en muchos casos vienen con subsidios o fondos para ejecutar y abordar problemas que hoy son latentes en la provincia. Léase residuos sólidos urbanos, residuos peligrosos, estudios de contaminantes atmosféricos, aplicación de la producción más limpia, economía circular, abordaje de problemáticas sociales serias, los nuevos derechos, seguridad, nuevas formas de aprendizaje, etcétera. Sin duda, son muchos los temas que se deberán abordar si realmente queremos recuperar la excelencia. Pero alguien debe hacerlo y sin duda la Universidad concebida como un todo no puede faltar a ese reto.

Juan Antonio González

San Juan 158

Lules


TITULARIZACIÓN DOCENTE

“La provincia de Tucumán tiene una deuda pendiente con nuestros docentes debido a que el último antecedente de titularización data del año 2010. Hoy existen docentes que llevan varios años de interinos y no logran su estabilidad laboral”; reza el posteo de Facebook realizado por el legislador Raúl Albarracín (UCR) quien recientemente ha presentado un proyecto junto a Carlos Jiménez (ATE docentes) con el que se pretende autorizar al Ministerio de Educación a titularizar a los docentes del escalafón inicial de todas las modalidades que se desempeñan en instituciones educativas de gestión estatal. Esa es una de las cuestiones a las que me referí en mi anterior escrito relacionado a la situación actual de los docentes y los desafíos que deben sortear; hoy vuelvo a señalar que hay que atender el marco normativo que regula la tarea de los profesionales en Educación y, como es obvio, bregar para que se cumpla, sea efectivo y no quede en el archivo. ¿Es posible que hayan pasado ocho años sin brindarle estabilidad y seguridad laboral a los docentes? Y sí... es posible, sucede en Tucumán, sucede en Argentina. Si queremos docentes de calidad, brindemos condiciones laborales de de calidad. Es muy triste pensar que un docente que hoy se recibe debe pasar años sin poder adquirir un cargo a causa del sistema tan irregular que tenemos. “El bendito padrón” que a todos da miedo, que sólo se asciende con costosos cursos y de baja calidad. Tema que requiere un tratamiento especial. Celebro la iniciativa del parlamentario que atiende a esta deuda pendiente y anhelo que prontamente forme parte de la agenda legislativa y que el poder Ejecutivo también ponga de su parte.

Simón Robles

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