Cartas de lectores

24 May 2018
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PRIMERA FUNDACIÓN DE TUCUMÁN

El próximo 31 se recordará un nuevo aniversario de la primera Fundación de Tucumán en el paraje Ibatín. Como lector de LA GACETA, me permito hacer mención y felicitarlos por el editorial de fecha 13/4 titulado “Asuntos Pendientes en materia turística”. Humildemente, deseo contribuir alentando y sumándome a quienes podamos potenciar voluntades para sacar del “olvido” a Ibatín y tantos otros lugares. Obviamente que el Estado, a través de sus organismos competentes, tiene la palabra; caso contrario, todo queda en una expresión de anhelo. Seguramente, en vuestros archivos hay registros de los festejos del año 1956, organizados por el Gobierno de la provincia y la Comuna local, entonces a cargo de la señorita Telésfora Gerez.

Ángel Rodolfo Cejas

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LA VELOCIDAD

La carta de un lector del 22/5, con el título “La velocidad mata”, no concuerda en su totalidad con la realidad. Y en cuanto a las leyes de física, existen desde que el mundo es mundo. El peligro de la velocidad, en sí, lo dimensiona el límite de la capacidad del conductor y de las características del vehículo. Una maniobra a 120 km/h puede ser más riesgosa en un auto que a 170 km/h en otro. Un vehículo en ruta despejada es mucho más peligroso a 60 km/h que a 180 km/h. Lo mismo que la distancia de frenado y para ahorrar tecnisismos, se detiene más rápido si se va solo que si lleva gente. Un vehículo de competición es mucho más fácil de conducir porque frena mejor, dobla mejor y acelera más, porque está concebido para eso (lo puedo manifestar porque fui protagonista varios años). El tema central está en el conductor, porque se fabrican casi un millón de automóviles por año y, ¿adónde van?, ¡a la calle!; y ¿quiénes los conducen?, ¡cualquiera!, mientras que en Europa una licencia de conducir puede demorar meses. Ejemplo: un ex corredor o uno en actividad, generalmente, en la calle no chocan nunca. Un dato: le toca largar en tercer lugar y la primera curva es el momento más complicado, porque si el primero se equivoca tiene que “adivinar” qué va a hacer el segundo para resolver qué hace uno, y todo esto en décimas de segundos. Eso lleva su tiempo, porque el que no rompe un plato es porque nunca los lavó. Alguien sin experiencia, que no llega a conocer sus límites y los del vehículo, no puede “zafar” en situaciones de cierto riesgo y los resultados los vemos a diario, porque un móvil a más de 40 km/h se detiene contra algo que no cede, la posibilidad de sobrevida es cero (sin cinturones ni airbags). Cuando el auto anda más que el chofer está en un verdadero problema, porque hoy cualquier vehículo de baja cilindrada supera los 150 km/h, y volvemos a los sandwichitos del principio: ¡hay que capacitarlos!, porque, gente, al no saber hacia dónde tirar los dados, es el anticipo de una decepción o una receta al “porrazo”, a tal punto que ¡si le dan una calesita, la chocan!

Alberto Antonio Segulja

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LOMOS DE BURRO EN LA PERÓN

En relación al accidente ocurrido recientemente en la intersección de avenida Perón y Bascary, por lomos de burro inapropiados, surgen nuevamente reflexiones sobre el problema de seguridad vial en Yerba Buena. Creo que las autoridades deben asimilar que los lomos de burro son solamente reductores de velocidad, y no barreras para escarmentar a los conductores inadaptados, exponiendo seriamente vidas humanas. Opino que existe una premisa básica de que los reductores de velocidad, cruzados a la velocidad máxima permitida, en este caso 60 km/h, no deben implicar riesgo alguno para la vida del conductor ni la integridad de su vehículo, hecho que no ocurre también con los numerosos lomos de burro adoquinados que heredamos de la gestión anterior. Sé que los semáforos y radares son caros, pero generan un castigo. Y lo más importante es que protegen vidas humanas.

Alejo Grosse

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DEBEMOS APRENDER DE CHILE

Tuve la suerte de estar en Chile. Debo destacar el placer de percibir y disfrutar del orden en el vecino país. Sin embargo, debo asumir también el dolor de regresar a una ciudad como Tucumán, después de haber disfrutado de pernoctar en un hotel de Las Condes, zona que en Chile llaman “Sanhatan”. Supongo que esto se debe a las impresionantes construcciones y edificios, totalmente vidriados, que sin duda se asemejan a la urbe de Manhattan. Para nosotros, acostumbrados al caos de nuestra ciudad, resulta increíble comprobar que haya autopistas sin límites de velocidad en plena ciudad y que hayan resuelto rotondas complicadas, totalmente semaforizadas, las cuales permiten alta velocidad en la resolución del tráfico. Desde el aeropuerto, se puede comprobar que las autovías son impecables y con increíble señalización. Toda la autopista está iluminada y asistida por una impecable cartelería iluminada, incluidos los guardarrieles. Por increíble que parezca, no he visto ningún cartel de propaganda política, de ningún tipo, como tampoco carteles pintados con aerosoles con leyendas insultantes de ningún tipo. Cabe destacar que en la zona denominada Las Condes, los semáforos son sincronizados y permiten altas velocidades, pero gracias a sus sistemas semaforizados, no atentan para nada contra el peatón. Para nosotros, tucumanos acostumbrados al caos cotidiano, nos resulta increíble concebir un tráfico veloz que no registre incidentes ni accidentes. Todo lo manifestado significa un orden que, para nosotros, es totalmente desconocido e increíble. Sin embargo, aún falta destacar la eficacia del servicio de trenes subterráneos, el cual funciona a una increíble velocidad y con una impecable precisión en sus horarios. Es destacable la información que brinda una agradable voz femenina en cada una de sus estaciones. Estimo conveniente que muchos políticos argentinos, bajo el supuesto de que tengan la capacidad de pensar y reflexionar, podrían ir a Chile para aprender la forma de organizar una ciudad de modo que funcione decentemente.

Humberto Hugo D’Andrea

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LA TIERRA NOS ESTÁ ADVIRTIENDO

¿Es posible que estemos tan ciegos los seres humanos que no nos demos cuenta de que el planeta está enojado? ¿Es posible que no sintamos que este comportamiento del clima es algo anormal? ¿Acaso no es palpable, hasta para el más ignorante, que no es normal que llueva permanentemente, que al rato salga el sol y nos asemos y al otro día haya nieve en las montañas? La madre tierra nos acogió en su seno, nos permitió disfrutar de sus riquezas y frutos, de su incomparable belleza y ahora está enojada. El planeta está enojado, el dueño de casa está furioso por lo que le hacemos quienes usamos sus preciados elementos con tanto desparpajo, con tanta indolencia, con tanta falta de respeto. No es posible que sigamos maltratando su casa, sus cosas, su maravillosa residencia. El planeta nos está avisando que está cansado de tanto manoseo; nos está poniendo sobre aviso de que ya no aguanta más; nos está castigando levemente para que despertemos y nos demos cuenta de lo que estamos haciendo. Nos está mostrando que puede defenderse mejor y que puede llegar el momento en que se harte y nos desaloje de su paraíso. Él es poderoso, mucho más que nosotros, aún con toda la tecnología con que contemos, con todas las armas con que contemos; no podremos derrotarlo jamás. Aunque se enfrente con las naciones más poderosas del mundo, nos echará de su casa en el momento en que él decida, y si se enoja mucho, incontrolablemente, puede llegar a exterminarnos. Despertemos de una buena vez a la realidad, no seamos necios. Él es el poderoso.

Héctor René Terán

San Martín 980
San Miguel de Tucumán


INFORMACIÓN PÚBLICA

Interesante y novedosa la analogía que realiza la lectora Graciela Jatib (13/05) sobre la sensación de desesperanza que nos invade como ciudadanos, ante las situaciones que ,periódica y cíclicamente, debemos enfrentar en nuestra provincia y en el país, donde los valores tradicionales de honestidad, trabajo, transparencia y nobleza moral y mezquina, y que, apartándose de sus deberes de bien común y equidad, vela sólo por sus propios intereses, recurriendo para ello al fraude, el ocultamiento y la mentira. Esta desesperanza es la que avala la percepción de estar arrastrando, como Sísifo, una gran roca por una empinada montaña, y que cae desde la cima, ejemplificando de este modo el absurdo de un trabajo inútil y sin esperanza. Sin embargo, nosotros no podemos perderla pensando, sobre todo, en las futuras generaciones; podemos defendernos, tenemos la libertad de palabra, de libre expresión, de crítica, y estamos obligados, moralmente, a ejercerla. Para ello hay que exigir conocer los actos de los que conducen los destinos de la provincia y del país. Debe darse a la opinión pública el conocimiento pleno de los asuntos públicos, como es su derecho. En este aspecto, el oficialismo de Tucumán se niega, sistemáticamente, a dictar la Ley de Acceso a la Información Pública, que es la base de un Estado republicano y democrático; esta negación muestra, a las claras, que los asuntos públicos son manejados con parcialidad, intereses espurios y aprovechamiento propio. El periodista Álvaro Aurane, en su artículo del 4/5, citando a Kant, expresa: “estas actitudes suscitan contra sí sospechas justificadas, y no pueden aspirar a un respeto sincero, que la razón sólo concede a quien puede sostener libre y público examen”.

Marta Rojas de Flores

Ayacucho 1.958
San Miguel de Tucumán


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