Para Palito Ortega “hay que ser realistas: el camino se acorta”

El Rey actuará gratis en las fiestas patronales de San Isidro Labrador, en su Lules natal. Un llamado a superar las diferencias políticas.

20 May 2018
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UNA CARTA A SÍ MISMO. Palito quiere escribir a una dirección ficticia de la “avenida Ramón Bautista Ortega”.

ACTÚA HOY

• A las 21 en la plaza 9 de Julio de San Isidro de Lules, con entrada gratis.

Cuando hace más de seis décadas se fue de Lules, el pueblo todavía tenía sus calles de tierra y no había sumado a su nombre la mención de San Isidro. Hoy vuelve a cantar al sitio donde comenzó toda su historia, sin poder recordar hace cuántos años fue la última vez que actuó. Y lo hará en la plaza principal como número central de las fiestas patronales.

La memoria de Ramón Palito Ortega sobre su paso musical por su ciudad lo remite a un acto político, cuando disputaba la gobernación con Antonio Bussi. “Había llevado una serie de ideas escritas en papelitos para no olvidarme. Todas empezaban con ‘yo’ y luego de las primeras empezó a llover y se borró todo. Quedé en blanco y arranqué con ‘Yo tengo fe/ que todo va a cambiar...’ Mis asesores no entendían nada, pero se transformó en mi eje de campaña”, señala.

La entrevista realizada por teléfono con LA GACETA se corta a cada rato; el Rey está llegando a Tucumán desde Salta, donde actuó a sala llena en el Teatro Provincial, una función que todavía lo tiene conmovido por la recepción del público. “Me fui a Buenos Aires desde la villa de Lules, porque en el ingenio Mercedes no teníamos panadería, farmacia o comisaría, y vuelvo a una gran ciudad que caminé infinidad de veces”, afirma en ruta.

- ¿Reconoce al lugar de donde partió del que lo recibe ahora?

- En realidad, todos los lugares son diferentes cuando uno vuelve. No es el mismo lugar ni uno lo es. Uno retiene los sitios en la memoria por muchos años, y por eso cuando se regresa se da cuenta de los cambios, como el hecho de que cuando retorné por primera vez ya no estaba el ingenio. Era mi lugar de infancia, en sus esquinas vendía LA GACETA, lustraba zapatos o limpiaba las sepulturas en el cementerio para ganarme unas monedas.

- Antes las calles eran de tierra y ahora hay incluso una asfaltada a su nombre en El Ceibal.

- Más de una vez pensé en escribir una carta para poner mi nombre en una dirección ficticia, avenida Ramón Bautista Ortega casa 24, sería algo propio de un cuento de Gabriel García Márquez. Quizás aún lo haga. En este show seguramente aparecerán caras conocidas de mi historia y eso me moviliza mucho.

- Debió superar muchos desafíos para llegar a donde está.

- Tuve un aprendizaje de vida muy bueno. Haber tenido contacto con cierto rigor me dio la posibilidad de aprender y de crecer. Mi mensaje es que no se bajen los brazos ante la adversidad, que es parte de la vida cotidiana; la fortaleza generalmente surge de tus anhelos y sueños de hacer algo y si no estás preparado, te rendís. El destino no hace entregas a domicilio. Hay que salir a buscarlo, pese a que hay muchas cosas negativas, porque se logra abrir puertas. No hay que abandonar. A mí me permitió llegar a lugares impensados, como Alemania, Francia o Italia, con mis canciones cantadas en esos idiomas, o hacer giras con Doménico Modugno. Mi balance es sumamente positivo y estoy feliz.

- ¿Es comparable lo que vivió en los 60 con la actualidad en cuanto a oportunidades de crecer y superarse?

- Es más difícil ahora, porque en aquellos años fue el despertar de muchas cosas. En lo relacionado con lo que quería hacer, se difundía la música en inglés mayormente, y algo en italiano y en francés. No había música en castellano, ni una programación con valores nuevos. La década del 60 fue realmente prodigiosa porque lanza al mundo una bocanada de aire fresco y talento enorme con The Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan, Elvis Presley... Y en Latinoamérica dejamos de imitar a los roncanrroleros de afuera y empezamos a ser nosotros. Ahora se perdió mucho la proyección que tenían las compañías discográficas. Hoy los chicos buscan subir sus temas a internet en algún sitio para difundirlos, y la gente lo baja sin conocerle la cara al artista. Hay artistas nuevos que meten un golazo enorme y el público lo escucha pero no sabe quién lo interpreta.

- ¿Se adecua a esas nuevas formas?

- Mi cultura es la del disco físico con su arte de tapa. Era un acontecimiento, era llevarte al artista a tu casa. Ahora grabé un nuevo material con baladas de los 60, que se va a lanzar luego del mundial de fútbol de Rusia. Accedí a que se adelante un solo tema en las redes sociales, y la empresa ya lo había hecho. La gente perdió la costumbre de sentarse a ver por la televisión un programa musical, donde el cantante joven tenía su primera oportunidad. Pasaron más de 50 años desde que grabé mi primer disco y sólo puedo estar agradecido a la gente, a la vida y a Dios.

- En septiembre de 2014, le dijo a LA GACETA que estaba más cerca de volver “con las alas plegadas”, pero está vigente y actuando sin parar.

- Pero uno debe ser realista y saber que el camino se va acortando. Lo bueno es que, al volver la mirada, los ojos se encuentren con muchas cosas bellas que uno haya hecho. El hombre propone y Dios dispone, dijo Carlos Gardel en Medellín, en la víspera de su accidente aéreo. Ya no te sentís inmortal como a los 20 años. Estoy grabando todo lo que puedo para dejar material para que lo escuche una generación que es muy chica o que todavía no existe. Me conocerán a través de lo que deje.

- Se lo escucha más animado que tiempo atrás...

- Puede ser. Al terminar mi concierto en Salta hablé a casa, que es lo primero que hago siempre porque la familia tiene un rol muy importante, empezando por Evangelina. Estaba mi hijo Sebastián y me contó que la FOX le ofreció un muy buen contrato en Estados Unidos para trabajar allá y dirigir un centro de producción. Luis afirma que en Tucumán aprendió mucho para hacer su cine; Rosario canta con Charly García; Emanuel es productor y Julieta, una actriz consagrada. Todo indica que, a pesar de los sinsabores que no se borran, la vida me recompensó con creces. La gente sigue cantando mis canciones y fui gobernador de mi provincia.

- ¿Le tienta volver a la política?

- No. Hace poco almorcé con Eduardo Duhalde para hablar de cómo está todo. La gente quiere nuevas propuestas. Al ganarle a Bussi, quien me minimizó, logré frenar el lanzamiento de un partido militar a nivel nacional con posibilidades de acceder al poder. Eso se desconoce y fue mi aporte a la democracia. Si perdía, la historia del país quizás hubiese sido diferente. Pero en Tucumán no entendieron mi propuesta ni tuve apoyo de otros gobernadores a mis proyectos. El peronismo no me acompañó; yo les decía a los dirigentes que me usen bien, pero prefirieron el populismo en vez de las gestiones reales para cambiar las cosas de fondo. La política es muy mezquina y tiene muchos vicios.

- ¿Tiene contactos con políticos tucumanos?

- Hace poco hablé con Osvaldo Jaldo, que es joven y tiene mucho futuro. Quizás sea el próximo gobernador, porque no es un improvisado sino alguien que conoce. No sé qué pasará con Juan Manzur, si se postulará a nivel nacional como quieren hacerlo otros gobernadores. Pero si se controla la inflación, aumenta la demanda de mano de obra y mejora la economía, no va a ser tan fácil ganarle a Mauricio Macri en la elección del próximo año. Tiene la ventaja importante de contar con María Eugenia Vidal y su gran imagen. Hago votos para que le vaya bien al Presidente, sea Macri o cualquier otro, para que le vaya bien al país. Cuando la oposición tira para abajo, no se da cuenta de que la que pierde es la Argentina toda. Es hora de empezar a mirar para adelante y dejar de lado las divisiones que tanto daño nos hicieron en la historia.


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