"Asiento reservado": un corto busca generar conciencia

14 May 2018
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DOS ESTRELLAS. Santiago Cejas (25 años) y Víctor Enrique Palomino (24 años), actores de “Asiento Reservado”, disfrutaron cada toma de la filmación.

¡Asiento reservado! grita el chofer. Y a nadie se le mueve un pelo. Un pasajero hace el intento de ponerse de pie, pero se acomoda la camisa y vuelve a sentarse. La embarazada está parada sobre el colectivo en movimiento.

Esa secuencia, trillada en el escenario de la vida diaria, es llevada a la pantalla en un cortometraje que intenta ser un llamado a la conciencia de los argentinos. “Asiento reservado”. Así se llama el cortometraje de producción cinematográfica con el que hace su debut como guionista y director José Sebastián Escobar. Con el trabajo de producción de Carlos Alberto Hitos (“Señor tango”), Escobar, de 35 años, autodidacta, logra acercarse a un sueño que tuvo desde chico: ser cineasta.

Escobar no tiene trabajo fijo. No logró terminar la secundaria. Vivió gran parte de su vida en el hogar Eva Perón. Pero ya entonces imaginaba la vida como una gran película. “Una vez, en 2002 o 2003, me acerqué a Miguel Ángel Estrella, cuando se filmaba ‘El piano mudo’ en la cárcel de Villa Urquiza. Le conté un poco mi vida y él me dijo, ‘No bajés nunca los brazos’. Esa frase me quedó en el corazón. Y alguna vez quiero filmar mi propia biografía”, cuenta sonriente desde un salón de la Casa del Bicentenario.

Ayer, en un solo día, se filmó el corto. Dura apenas tres minutos, pero llevó 10 horas de trabajo sobre una unidad de la línea 10 con escalón para discapacitados y con aire acondicionado. Eran 25 personas en el colectivo entre técnicos, camarógrafos, actores (ninguno profesional, salvo la actriz principal). Se trabajó con equipos de primer nivel, los mismos que se alquilan cuando se hacen películas de afuera en Tucumán, aseguran el productor y el director.

“Nos gustaría conseguir esponsors para los finales. Esto está hecho a pulmón”, dice Hitos. Los actores no cobran, salvo la actriz principal (la embarazada). El proyecto cuenta con el apoyo de la Municipalidad de la capital, que permitió solventar los gastos técnicos y el catering para los actores. A algunos técnicos que colaboraron ad honorem se les pagaron los viáticos. El Mercofrut donó fruta para dar de comer a los participantes. Dado el nivel técnico con que está realizado el corto, sus hacedores esperan que pueda concursar a nivel internacional o servir como antecedente para un proyecto del Incaa. De lo que sí están seguros es de que el corto se estrenará después del mundial. “Porque mientras tanto la gente sólo quiere ver fútbol”, razonan.

Actores a bordo

Última toma: una mujer embarazada (Julieta Ferrari) hace señas al colectivo que va por la avenida Adolfo de la Vega. Al ver que nadie le da el asiento, un joven con Síndrome de Down (Santiago Cejas) se para y le deja su asiento. Otro joven, también con Síndrome de Down (Víctor Enrique Palomino) aplaude el gesto que acaba de ver. Los pasajeros se vuelven a mirarlo extrañados. Un tercer joven en silla de ruedas mira la escena desde su lugar. Él le hubiera dado su asiento si hubiera tenido piernas. Mira a su alrededor y ve que un pasajero se pone de pie, y aplaude, luego otro, y otro... así todo el colectivo festeja el acto de solidaridad que acaban de presenciar. Pero no es lo que parece. Los aplausos sólo estaban en la imaginación de este último joven sentado en su silla de ruedas.

“Mi sueño es dejar un mensaje profundo en la sociedad sobre el respeto a las personas con discapacidad”, dice José Escobar. Antes de terminar su corto, en su cabeza ya flotan otros proyectos más: uno, el ya mencionado sobre su vida, y otro sobre trata de personas.

Un joven autodidacta realiza su debut cinematográfico con un trabajo que alienta las buenas conductas ciudadanas y el respeto por las personas con discapacidad. Un esfuerzo independiente realizado con el apoyo de muchos colaboradores

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