Tango con manos propias

Carlos Podazza, junto a músicos, actores y el Coro de Niños de la Provincia proponen “Tango mío”, un show que pretende apropiarse de la música ciudadana en homenaje a los grandes intérpretes.

12 May 2018
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-Carlos Podazza, María José Soldati, Mariela Acotto y Ana Marcilla,-

HOY

• A las 22, en el teatro San Martín (av. Sarmiento 601).


Tango que me hiciste mal

y que, sin embargo, te quiero

porque sos el mensajero

del alma del arrabal.

Lo dijo Enrique Maroni en su poema Apología del tango, y el párrafo resume la contradicción esencial del canto rioplatense, que esta noche poblará un teatro San Martín poco acostumbrado a la música ciudadana. El alma del arrabal se pondrá tucumana porque la interpretarán músicos y voces de conocida trayectoria, en el espectáculo “Tango mío”.

El proyecto musical se llama Tangueando altaneros, y lo encabeza Carlos Podazza, que planta el gen: “son tres voces las de María José Soldati, Mariela Acotto y Ana Marcilla (foto), yo en guitarra y a veces en voz. Estamos trabajando bastante sobre cuestiones muy interesantes sobre el tango”.

Otro tango

“El empedrado, el farol, el bulín... Nosotros tratamos de poner el tango en un lugar distinto -explica-. A veces, en lugar de que cada intérprete cante un tango enterito, hacemos fragmentos, les damos otra dinámica. El lenguaje sigue siendo el mismo, pero nosotros lo vestimos distinto. Siempre tenemos la osadía de -una vez al año- hacer un teatro, y cada vez hemos ido generando un mejor espectáculo”, señala.

Podazza está encantado de haber incluido en Tango mío al Coro de Niños de la Provincia, que dirige Ana María Ternavasio: “desde que hice ‘Cosa de negros’ lo incluí porque las voces blancas son hermosas en la música triste. La música negra, con su tristeza, queda bien con las voces de niños, le da otro color. Y en el tango, que es orilla, sufrimiento, el golpeador, la mujer que trabaja para un proxeneta... y de repente limamos esa imagen oscura que tiene con 40 voces de niños”. Por ejemplo, cuando el coro cante “Los pájaros perdidos”, de Ástor Piazzolla, con poema del tucumano Miguel Ángel Trejo.

Los acompañantes

Siempre pensando en la inclusión, Podazza invitó también a los chicos de la Orquesta del Barrio Juan XXIII, para que intervengan en los candombes.

“Los músicos son muy buenos”, destaca Podazza. Se refiere a Quique Yance en piano, Jesús Canaviri en bandoneón, Café Valdez en percusión; en guitarras él mismo, su hijo Carlos Aníbal y Francisco Santamarina. La dirección general y los arreglos están a cargo de Carlos Podazza y la dirección actoral, de Ricardo Podazza.

“Hay un grupo de actores que hace una performance en una milonga; canta uno de los invitados, el Grillo Córdoba. También está invitado Jorge El Tano Fiorio, un músico muy relevante como intérprete y como compositor, que viene de Misiones. Lo invitamos a cantar uno de sus temas”, revela.

El eje del show

El espectáculo se estructura desde un punto de vista novedoso, como lo son los grandes intérpretes del tango, a modo de homenaje. Es decir que los guías son nada menos que Carlos Gardel, El Polaco Goyeneche, Edmundo Rivero, Beba Bidart, Libertad Lamarque y Tita Merello, entre otros.

“Hay momentos álgidos en el show: en Gardel, por ejemplo, vamos con tres guitarras, con una voz distinta en lo que hace a los arreglos, pero el Zorzal Criollo se merecía recordarlo con las tres guitarras, sin dibujarle demasiada proyección a su música, que sea lo que era. Hay momentos muy emotivos. Por ejemplo: he musicalizado el poema de Benedetti ‘No te salves’, y lo canta el coro. He compuesto el tango ‘Vamos pueblo’, que es como un himno al optimismo, a modo de arenga -describe-. La verdad es que hemos armado un espectáculo distinto, con mucha energía. Tratamos de no hablar entre temas; acompañamos las acciones con videos o con pequeñas imágenes, y hemos armado una dinámica que no se detiene”.

Artistas independientes

“Es necesario que el público ayude a los grupos independientes, son importantes los auspicios del Ente Cultural pero a la vez los artistas tenemos que ofrecer espectáculos dignos, salir del provincianismo, de las cosas a medio hacer -reconoce-. Nosotros siempre nos lo proponemos, y más ahora, con esta propuesta ambiciosa”.

Tangueando altaneros se ha sorprendido -y ha sorprendido a mucho público- en el Carnaval del Bañado, entre serpentina y papel picado, y en el masivo Festival de San José.

Ahora llegan al San Martín, con la mitad del ADN musical popular argentino, el tango, que va cada vez más lejos de lo generacional y de las modas. Porque como sentenció “Pichuco” Troilo: “Tranquilo pibe, no te preocupés, el tango te espera, el tango no se va, el tango gira”.



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