Cartas de lectores

04 May 2018
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la gaceta / foto de josé nuno

ERRORES ORTOGRÁFICOS EN LETREROS

A primera vista, muy lindas las pizarras luminosas con las que, al parecer, se quiere honrar la memoria de un intendente que hiciera progresar a nuestra ciudad -supongo que habrá otros-. Pero, ¿es posible que no haya alguien que controle la redacción, la puntuación y la ortografía de lo que allí dice? ¿Queremos convertirnos en el hazmerreír de los turistas que por allí pasan y se informan? Supongo que la familia de don Isauro Martínez -ex intendente de San Miguel de Tucumán-, que vi en la calle Mendoza, ha de sentirse molesta: “Celetino” por Celestino Gelsi, dice el cartel iluminado, entre varias otras perlitas, que no transcribo para no amargarme. Y me temo que los responsables serán tan indiferentes, como los que en el cartel descriptivo de la Plaza Urquiza señalan el “busto” de Borges, cuando se trata de una “estatua”.

Eugenia Flores de Molinillo

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GOBERNAR CON PASIÓN

No se trata de perder la paciencia, tampoco de estar enojado, sólo es lo que le falta a este gobierno: apasionamiento. Eso es algo que se muestra cuando dejan de lado a todo lo que sea ismo: capitalismo, comunismo, izquierdismo, derechismo, centrismo, y todos los ismos que se les ocurran. Necesitamos belgranos, sanmartines, sarmientos, y otros grandes que hicieron lo que hay que hacer. Pasión para levantar la bandera, que signifique mejorar la vida de la mitad de la Argentina que vive en la miseria, y la otra siempre asustada aumentando la inflación y buscando dónde esconder las ganancias. O acaso el blanqueo no fue algo ineludible, porque decidieron globalizar la información para descubrir dónde estaban los bienes. Y no porque haya renacido la confianza. Para eso deben, sin demoras, educar; basta de izquierdas y derechas, quítenles las banderas a los sindicalistas que protestan dónde no deben, hagan una escuela pública sin vueltas, la mejor que se pueda. La riqueza de este país es apabullante, pero no se debe gastar todo en sueldos para pagar a funcionarios millonarios, sino en educación, para que, por corolario, la inversión vuelva con el ahorro y los sistemas de impuestos se hagan proporcionales a los que más ganan. En casi todo el mundo occidental, el impuesto directo más utilizado es el IVA (Impuesto al Valor Agregado) como le llamamos aquí, pero es de un 5% sobre todo lo que se venda. No más. ¿Cómo puede cobrarse el 21% a quienes gastan todo lo que cobran para comer y vestirse? Y los servicios públicos nos siguen cobrando impuestos exorbitantes. Así no habrá tranquilidad para nadie. Deseo de corazón que alguien lea estas pocas palabras y las mejore y haga algo, antes de que nos haga polvo la inflación que nos persigue.

Carmelo Felice

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YERBA BUENA, MI HOGAR

A través de la presente, quiero llegar al corazón y al alma de todos los vecinos de esta querida y amada ciudad de Yerba Buena, nuestro hogar, para manifestar lo siguiente: es una verdadera vergüenza, una total incomprensión, una incoherencia absoluta, una inmoralidad y falta de respeto de su más alto grado de indolencia e hipocresía por parte de los concejales de este municipio hacia nuestra comunidad. El comportamiento de estos concejales, peleas e insultos mediante, se asemeja al proceder de niños peleándose por un juguete. Por otro lado, se asemejan a los animales salvajes en una pelea feroz por quedarse con la presa que cazaron, niños ambiciosos que quieren ocupar el cargo más elevado en el Concejo Deliberante. Hombres cobardes y llorones, que acuden a la justicia para suplicar amparo y protección a sus inmerecidas pretensiones. Y así, en esta pelea sin tregua entre oficialistas y opositores, que ya lleva bastante tiempo, nos encontramos los vecinos con representantes que en lugar de trabajar para la comunidad, nos ponen en la mayor vergüenza y el hazmerreír de los otros municipios de Tucumán. Y el colmo de los colmos es que se creen salvadores y defensores del pueblo. Pero en realidad, dicha sea la verdad, sólo son salvadores y defensores de sus propios intereses. Basta de peleas estériles e inútiles. Basta de pretender imponer sus colores partidarios subestimando la paz social, la convivencia armónica y feliz de todos los hogares de nuestra hermosa y bella “ciudad jardín”.

Rubén Albornoz

Pedro de Villalba 903


Yerba Buena


EL PIBE ERNESTO

Según Héctor Benedetti, Ernesto Ponzio (1895-1934) fue uno de los más frecuentes ejemplos de la Guardia Vieja. Violinista y compositor, también fue director de orquesta. Tuvo estudios de conservatorio, pero nunca dejó de ser un malevo. A los 15 años compuso el famoso tango “Don Juan”. El 18 de enero de 1924, encontrándose de gira por Rosario, mató de un balazo a un tal Pedro Báez, por haber hecho trampa jugando a la taba. Por su espeso prontuario de tres homicidios en la provincia de Buenos Aires, fue condenado a 20 años de prisión y, por ser reincidente, recibió la pena de reclusión por tiempo indeterminado. Acuñó esta frase: “Es cierto, tengo varias entradas en la cárcel. Pero todas por homicidio” (palabras que hubieran encantado a Evaristo Carriego y que fueron recogidas oportunamente por Jorge Luis Borges). Su compañera lo esperó, paciente, mudándose cerca del penal; trabajó para poder acercarle el consuelo de un poco de ropa, un extra en la comida y algo de cigarrillos. En 1928 ya estaba nuevamente en circulación, tal vez porque el presidente Marcelo T. de Alvear, el aristócrata más democrático que ha tenido nuestro país, ejerció con “El pibe Ernesto” sus facultades soberanas de conmutar penas e indultar. Cuatro años estuvo preso. Cumplidos, volvió a Buenos Aires y fue agasajado en un restaurante de Boedo. Desde otra mesa, un tipo decidió provocarlo y, viendo que no reaccionaba (era natural, llevaba libre apenas unas horas), el agresor se levantó de su mesa y lo abofeteó. Ponzio no era cobarde, pero se guardó la rabia. Cuando el tipo se fue, todos comprendieron que el “Pibe” Ernesto jamás volvería a ser el mismo. El domingo 21 de octubre de 1934, al mediodía, comenzó a sentirse mal y falleció instantes más tarde por un aneurisma del corazón. Tenía 49 años. Ponzio fue un hombre temido por unos, esquivado por otros y querido por algunos.

Luis Salvador Gallucci

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REALIDAD EN PRIMERA PERSONA

Tengo casi 78 años, jubilado por supuesto. Mis ingresos apenas superan los $ 10.000. No soy el primero, ni pretendo ser el único. Soy uno más entre los 35 millones de argentinos acorralados por el aumento del costo de vida (antes pagaba $ 1.500 entre gas, electricidad y agua, y ahora son $ 5.000, que significa un aumento del 240%, y a mí sólo me incrementaron mis haberes el 15%). También aumentaron los gastos para comer, además de que los precios de los remedios subieron de manera desmedida, con un dólar imparable. Por eso, era de prever que haya mayores aumentos en todos los rubros, porque cobramos un 50% por debajo de la línea de pobreza. Esta (el incremento de las tarifas) no es una medida para salvar lo que antes se subsidiaba. No obstante, la recuperación debió ser gradual y por segmentos, según lo que cobra cada argentino. El Gobierno, hoy, está en una situación política y socioeconómica grave y demasiado comprometida. Lo importante es que cada ciudadano pueda expresarse; debe hacerlo de cualquier manera. Como suelen decir: “más vale ser víctima de las palabras, y no esclavos del silencio”. Todos los que en nuestra sociedad son conscientes y perciben la realidad que hoy vivimos, desde cualquier espacio deben repudiar todas las medidas que tiendan a empobrecer aún más a los que menos tienen, beneficiando de distintas maneras al 19%, que son los más adinerados de siempre, quienes están dispuestos a lograr mayores ingresos. Hoy, callar es convertirse en un cómplice más de todas las miserias que vivimos.

Héctor Leonardo Bravo

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