Error de cálculo

26 Abr 2018 Por Marcelo Aguaysol

¿Qué hay entre la responsabilidad fiscal y la sensibilidad social? El shock. Mauricio Macri no imaginó que una cuestión tan sensible como el bolsillo le significara un fuerte dolor de cabeza a las puertas de la probable puja por un segundo mandato presidencial. El adversario no es ese justicialismo que se desintegra más en cada encuentro de dirigentes. Curiosamente es el mismo electorado que confió en su plataforma electoral para regularizar un país, con una herencia demasiado pesada. Sabía lo que recibía, pero no dimensionó el fondo del problema.

En la Casa Rosada pensaron que la actualización de las tarifas de los servicios públicos privatizados iban a ser absorbidos por la sociedad sin demasiada queja, sin alto costo político por aquello que los dos primeros años de gestión siempre son como una luna de miel entre el nuevo jefe de Estado y el electorado que reclamó un cambio. Veintiocho meses y medio después el desgaste se nota en la opinión pública y hasta en los mismos socios de la alianza gobernante, el radicalismo. Y ese partido lo reafirmó ayer en una conferencia sobre energía. Los expertos citados por la UCR han reclamado una mayor coordinación entre quienes toman las decisiones sectoriales y las económicas en el gabinete nacional. “Hay que repensar y recalcular la estrategia de readecuación tarifaria para que sea la mejor de todas las posibles”, dijo el ex ministro de Energía, Jorge Lapeña, en presencia del actual conductor del área, Juan José Aranguren. Días antes, el propio presidente del radicalismo, el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, había expuesto en la Casa Rosada la preocupación de ese partido por la creciente ola de rechazo a los incrementos tarifarios.

Macri tomó nota del caso; cambio de objetivos en un tema muy sensible, y apuntó hacia los impuestos que se aplican en las facturas de luz, del gas y del agua. El Presidente expuso a los gobernadores y a los intendentes como parte del problema tarifario. Les reclamó públicamente, y también a través de un proyecto de ley, la eliminación de la boleta de los servicios de impuestos provinciales y de tasas municipales.

En los hechos, la carga fiscal más pesada se la lleva el Impuesto al Valor Agregado (IVA); un 21% para el usuario corriente; un 27% para los grandes usuarios o empresas. La iniciativa oficial sólo esgrime el caso “si correspondiere”. Otra vez la discusión por los impuestos, como antes lo fue por la coparticipación y también por la necesidad de contener el endeudamiento y el gasto público.

En pos de que un beneficio, en medio de esta tormenta de aumentos, para los usuarios, oficialismo y oposición deberían buscar el modo de bajar el efecto del tarifazo, compartiendo el costo político y fiscal de las medidas que asuman. Del mismo modo, Cambiemos hoy y el Frente para la Victoria o Partido Justicialista ayer (cuando fue gobierno) son parte del problema. La actual gestión, por no haber apelado al gradualismo; la anterior, por haber congelado durante casi tres lustros las tarifas, a costa de un mayor déficit fiscal y de una inflación que aún no puede ser frenada.

La mayoría de las provincias han reaccionado, sin embargo, al planteo presidencial, con una capacidad de respuesta inusual frente a tanta disidencia en las formas, más que en el fondo de la cuestión. ¿Tucumán? Sigue analizando qué hará con la carga impositiva en las boletas. Desde el Ministerio de Economía sólo reconocen un 4% de alícuota del impuesto a los Ingresos Brutos en la factura del gas. Es probable que la provincia se suba al tren nacional, pero el gobernador Juan Manzur aún no ha dado señales acerca de su decisión política en la materia. Hace dos días que el mandatario se ausentó de la provincia con destino a Buenos Aires y sin el avión oficial (algunos oficialistas indicaron que está en service en los Estados Unidos). El lunes viajó a Santiago del Estero y compartió la aeronave de su par Gerardo Zamora que los trasladó a la metrópoli. En el vuelo hablaron del impacto de las tarifas en cada uno de sus distritos. A Manzur también le inquieta la causa judicial en su contra.

Macri, al igual que Manzur, deben recalcular. A las puertas de las elecciones, ya no tienen demasiado margen de error. El pase de factura por sus decisiones puede llegar a tener un alto costo político.

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