Que las aulas sirvan para construir conocimiento y no sólo para reproducirlo

13 Abr 2018

Susana Montaldo - Secretaria de Políticas Educativas de la Municipalidad capitalina

Quisiera comenzar con una afirmación casi obvia: la escuela secundaria está en crisis porque, entre otras razones, hay una distancia radical entre el “dispositivo escolar”, configurado en y para otro momento de la historia de nuestro país, y las condiciones socio culturales actualmente imperantes, y en especial con la cultura de los jóvenes. Estas generaciones nacidas en el siglo XXI tienen otros modos de dialogar e interactuar con la información, el conocimiento y el mundo en general.

Los chicos de hoy hacen todo por Internet: se informan, aprenden, leen, hacen la tarea, escuchan música, ven películas, miran televisión, juegan, se comunican y se relacionan con los demás. Y muchas de nuestras instituciones educativas todavía no lograron transformarse en ese sentido, ya sea porque carecen de conectividad o de recursos multimedia al alcance de alumnos y docentes, o por falta de la capacitación necesaria, que posibilite la transformación de las prácticas educativas. Y cuando hablo de capacitación no me refiero solamente a la referida al uso pedagógico de las TICs, sino a una nueva manera de imaginar la escuela, la enseñanza y el aprendizaje, a fin de responder no sólo a las necesidades e intereses de los adolescentes sino también a las de nuestro país, que necesita construir las bases para un desarrollo futuro con equidad, capaz de “incluir a todos”.

Como sociedad enfrentamos la obligación de construir una alternativa educativa para las nuevas generaciones, superadora del modelo hegemónico homogeneizador, que nos lleve a redefinir los tres pilares del triángulo didáctico:

• El alumno: los chicos viven una experiencia cultural diferente, nuevas maneras de percibir, de sentir, de leer, de escuchar y de ver. Nuevas y diversas subjetividades que el docente debe atender para poder guiar el aprendizaje. Navegar en Internet es la actividad que más tiempo ocupa a los adolescentes en su tiempo libre. Y afirman que usan siempre para la tarea Wikipedia.

• El profesor: la función fundamental del docente hoy no es brindar información sino enseñar a encontrarla, a saber qué hacer con ella y cómo utilizarla. Identificar quién, con qué intereses, y con qué lenguaje construyen significados, los valores que transmiten. En otras palabras, formar ciudadanos reflexivos y participativos. Porque el saber salió del límite exclusivo de los libros y de la escuela, para circular también por otras esferas. El aprendizaje se vive a toda hora, en todo lugar y a lo largo de toda la vida. De allí que no tenga sentido que un adolescente deba estudiar más de 12 asignaturas simultáneas, y todas ellas obligatorias, sin la posibilidad de elegir algunas según su orientación e interés.

• El conocimiento: la necesidad de incorporar nuevos saberes y habilidades o técnicas en los intercambios que requiere el mundo contemporáneo. Y que en las aulas se pueda “construir” conocimientos y no quedarse en una mera “reproducción”

Como sociedad tenemos la obligación de construir un sistema educativo flexible, capaz de acoger las diversas subjetividades, con distintas realidades sociales y culturales, y sólo así podremos superar el abandono de la escuela de gran cantidad de adolescentes que no pudieron encontrar en las aulas las herramientas necesarias para armar un proyecto de vida que les posibilite la inserción social, y los aleje de situaciones vinculadas a las adicciones, a la violencia y o al delito. Es responsabilidad de todos.

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