Cartas de lectores

05 Abr 2018

ACCESOS A LA CIUDAD

Este fin de semana extralargo pasaron cientos de turistas en autos particulares y en micros, y muchos se fueron, porque al decir de la mayoría, no se puede tener ese recibimiento a los turistas: entradas por la avenida de Circunvalación que invitan directamente a pasar de largo; por el aeropuerto parece una filial del Matto Grosso. Resulta inaudito e incalificable ver el estado en que se encuentran las entradas al “Jardín de la República”. Sin embargo, se ve a muchos funcionarios pasearse por programas televisivos hablando de turismo. ¿Qué mostramos? ¿Mostramos los mejores basurales? ¿Mostramos la mutación que sufrimos de pasar de ser “Jardín de la República” a ser “Jardín de los basurales”? Pero claro, todo se soluciona con la “histérica escoba loca”. Se limpia a lo loco, a las pocas horas ya está sucio de nuevo. No, señores funcionarios -tanto del gobierno provincial como municipal-, el tema es mucho más profundo. ¿Qué nos sucede como sociedad que permitimos esta mugre que nos representa como pueblo? “Los tucumanos son sucios”, esa es la frase que suena por las otras provincias; esa fue la expresión de Gabriel “Toto” Patronelli (hermano de los corredores de rally Marcos y Alejandro). Toda la suciedad que tenemos en las entradas, inmundicia que mostramos a todos los demás y todos piensan: si así es afuera, cómo será por dentro, y pasan de largo. Con la mugre que mostramos no hay proyectos de turismo, proyectos de salud o ningún proyecto bienintencionado que pueda funcionar sin limpieza y buenas imágenes. ¿Qué hacemos con el turismo para hacer conocer San Javier y sus bondades, El Cadillal y sus aguas, nuestro preciado Parque 9 de Julio? ¿Los llevamos en avión, en el nuevo helicóptero o los desviamos desde el Mercofrut hasta la Capital para que no pasen por La Costanera, se agarren la cabeza en signo de admiración y lleven la noticia de nuestra suciedad a otras ciudades? Señor Gobernador, señor Intendente, conversen, hace falta la “famosa decisión política”. Los ambientalistas y todos los tucumanos les pedimos a viva voz: hagan limpiar. ¿Es mucho pedir? Los tucumanos merecemos vivir en un Tucumán orgulloso, digno y sin basurales.

Pedro Martínez

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HOMENAJE AL PLACERO SUÁREZ

Realmente una gran nota la de LA GACETA y un merecido homenaje al placero “Pila” Suárez, y con ella también lo hacen extensivo a todos los municipales que cumplieron esa hermosa misión. Sería muy importante que se revitalizara y/o recreara esta figura, dándoles a los paseos públicos esa característica de hace años que nos hacía sentir más seguros y siempre con alguien que esté al tanto de lo que ocurre en esos ámbitos. Con ánimo de aportar algunos datos a las actuales autoridades, les hago saber que el 14 de abril de 2004, se promulgó la Ordenanza Nº 3.466, que autoriza al Departamento Ejecutivo (de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán) a crear y/o recrear por medio de la Dirección de Espacios Verdes la figura del “placero”, cuyas funciones serán: “...mantener el orden y la limpieza, ejercer funciones de vigilancia...”. Sería muy alentador que esa normativa, de autoría del suscripto fuera puesta en vigencia.

Gustavo Raúl Usandivaras

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CENSURA

Cuando algo nos molesta, nos descoloca, nos hace ver algo que intentamos no mirar, tendemos involuntariamente a negarlo. La sola existencia de ese elemento (ya sea una idea, un hecho, una persona o una observación) pone en riesgo alguno de esos valiosos andamios sobre los cuales nos construimos. Cuando crecemos, cuando una sociedad se va fraguando, las junturas que articulan a cada parte de la gran estructura con el resto aún pueden aflojarse con facilidad, admiten otro ordenamiento y la posibilidad de generar nuevas formas; evolucionando. Pero sucede que si los cambios se espacian y los períodos de detenimiento ganan en tiempo, esas piezas móviles se sueldan y volver a reubicar patrones estructurales es más complejo pero no imposible. La “censura” es esa herramienta de simple uso que evita realizar cualquier trabajo de deconstrucción y reconstrucción de quiénes somos, como individuos y como sociedad toda. La censura protege a quien la porta y destruye al objeto de la “molestia”. Es enemiga acérrima de la “libertad de expresión” y, por lo tanto, de la búsqueda de alguna verdad sobre la cual poder seguir creciendo. Nunca lo expresado (por la vía que fuere) es malo o bueno; puede ser veraz, falso o verídico, verificable o no, pero siempre merece el ser percibido. Si vamos a velar por la “libre expresión”, entonces esa libertad debe otorgarse, nos agrade o no lo dicho.

Karina Zerillo Cazzaro

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INSEGURIDAD

Las palabras “inseguridad total” encierran en sí mismas la verdadera realidad en la que está sumida la provincia, con 15 años de un gobierno de un signo político que se ufana de ser el único que sabe gobernar y ser “justicialista”. Al menos a mí me preocupa y aterra esa caótica situación en la que está acorralada la población en todos sus niveles; ni siquiera los niños y los ancianos están a salvo de este descalabro en que se vive, si a esto se lo puede llamar vivir. No es mi intención buscar y menos señalar culpables, pero lo verdaderamente cierto es que sí hay responsables de esta situación y ellos son los mismos que hace más de 15 años que están en el poder y que cada cuatro años sólo cambian de posición, mejor dicho de poltrona, o sea que del Ejecutivo pasan a la Legislatura o al Congreso de la Nación, y en última instancia son intendentes o concejales. Mientras tanto, la provincia está a merced de los traficantes de drogas y estupefacientes, de familias enteras que comercializan esta “mercancía” para desgracia y perdición de quienes la consumen. Paradójicamente, los únicos que tienen protección son los que gobiernan, tanto en su integridad física como en sus bienes personales, y a los gobernados sólo nos queda rogarle a Dios por nuestras vidas y la de nuestros hijos y nietos. Pregunto a los que gobiernan: ¿qué hicieron de los $ 615 millones que se llevaron de un banco hacia la Legislatura a fines de 2015? ¿Qué tienen planeado hacer con los $ 240 millones “ahorrados”? No busco culpables. Pero aquellos que reniegan de la justicia y pretenden imponer su voluntad a los gobernados, no hacen otra cosa que una apología del delito en todos sus aspectos, y en este sentido, no hay democracia sino libertinaje. Ya lo dijo el general Juan Domingo Perón: “La única verdad es la realidad”.

Rubén Albornoz

Pedro de Villalba 903


San Miguel de Tucumán


CONFIANZA EN EL PAÍS

La confianza es algo que se puede renovar de manera instantánea en la mente de las personas, si pueden darse cuenta de la seriedad, permanencia, e intencionalidad de la política fiscal. Esa política fiscal es apéndice insustituible de una política económica capaz de llevar adelante a este país. ¿Que cuál es esa política económica de la que hablamos? Es una política que impida, por sí sola, el uso de los medios para la denuncia sin otro argumento contundente de prevención o castigo. Y por el contrario, ocuparlos para el reflejo de lo que se hace. Así producirán información sobre si esta bien o mal o mejor lo que se hace. Una política basada en hechos, no en discursos. Hechos como confeccionar el Presupuesto planificado al detalle amplio, para refundar el país y llegar al que nos hace tanta falta. Y todo publicarlo por los medios actuales como internet, nada de costoso, al alcance de todos. Hechos que logren disminuir la delincuencia, los tremendos estamentos de villas miserias, de pobreza en un país como la Argentina, en el que tanto hay por hacer. ¿Que cuál es esa política económica? Parece mentira que tengamos que colocar en estas líneas lo que todo, o la gran mayoría del pueblo argentino, sabe lo que hay que hacer. Y quienes lo deben hacer son los electos por el voto popular, si es verdad que vivimos en una democracia real y no en una suerte de gobiernos prometedores pero incumplidos. Y cómo haremos esa política es otra pregunta que tiene una respuesta clara y precisa. Con nuestros técnicos y su gran capacidad inútil, hasta ahora, por falta de oportunidades. Con nuestros empresarios, deseosos de poder invertir sin riesgos de cambios bruscos en nuestro país. En su país. Y no colocar sus ganancias fuera de las fronteras. Es desde aquí el lugar en el cual deben depositar su futuro y el de sus descendientes.

Carmelo Felice

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EL PAMI

Leo la carta de la lectora Irma Fortini (4/4) con relación al PAMI (prótesis) y no puedo hacer otra cosa que felicitarla por la rapidez con el cual esa institución, a través de la sección Cartas de lectores de LA GACETA le resolvió el problema de salud a la señora Carabajal. Espero con esta carta que PAMI se compadezca de lo que acá planteo. El pasado miércoles 28 de marzo, concurrí al sanatorio de calle 25 de Mayo al 300, a solicitar turno para que se me efectúe un estudio de ecocardiograma doppler. Según las instrucciones del PAMI, ese es el sanatorio donde me corresponde realizar dicho estudio. Me derivan a calle Córdoba al 400. El empleado que me atiende me manifiesta que ya eran unos minutos más de las 11, y que debería volver al día siguiente de 9 a 11 hs. Retorno al día siguiente, jueves 29, y me dan un turno para el día 10 de mayo, o sea, 40 días de espera para lograr que me puedan realizar el ecocardiograma. De allí tendré que concurrir a la especialista que me solicitó tal estudio, lograr un nuevo turno para la atención y la determinación del mismo. Con suerte, espero que para fines de mayo pueda contar con algún resultado. PAMI podrá argumentar que son problemas del prestador, cosa que desde ya les expreso que no estoy de acuerdo. Cuando firman un acuerdo para los tipos de prestaciones médicas, se debería especificar que los turnos no pueden exceder de determinados días, teniendo en cuenta las características de cada uno. A la gente mayor, así sea por respeto, se la debe tratar con la consideración debida y no mandarla a la calle Córdoba y de allí a la Santiago o viceversa. Subir o bajar escaleras. Un empleado lo manda al afiliado a realizar el trámite en calle Santiago y desde allí otro le expresa que debe ir a calle Córdoba. Para mejor, el servicio de taxis es cada vez más oneroso. El desplazamiento de un adulto mayor no es el mismo al de un joven. En la calle Santiago te entregan una cartilla con los prestadores. Llegas a tu domicilio y ya PAMI te cambió de prestador. ¿A qué estamos jugando?

Hugo Navarro

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