El peso es una constante lucha para la mayoría de los jockeys

Para poder cumplir con sus compromisos los días de carrera, los jinetes realizan una dieta estricta. Algunos pilotos llegan a perder cinco kilos en tres días. “El único día que puedo comer en forma normal es el posterior a las competencias”, contó Matías Basualdo. Un gran sacrificio

02 Abr 2018

Muchos jockeys viven una batalla diaria con el peso. Para la gran mayoría de los jinetes, subirse a la balanza es algo traumático, pero no pueden dejar de hacerlo si pretenden mantenerse en el más alto nivel. Los pilotos que compiten en el hipódromo tucumano pesan entre 47 (solo unos pocos) y 58 kilos y realizan diariamente una dieta estricta para poder cumplir con sus compromisos los días domingos.

En la mayoría de las carreras, los jinetes deben pesar 56 kilos, eso incluyendo la montura, las cinchas y el mandil con el que se suben a un pura sangre para correr a más de 60 kilómetros por hora. “La gente cree que la vida de un jockey es color de rosa, pero no es así. Realizamos un gran sacrificio para poder dar con el peso estipulado para cada carrera. Hay colegas que sufren mucho más que yo todavía”, contó Ángel Vai, que este año vio truncada la posibilidad de radicarse en Buenos Aires. “Me volví de la escuela de aprendices del Hipódromo de San Isidro porque nos controlaban diariamente y debía pesar 48 kilos. Pude bajar hasta 49,5 kilo. Mi cuerpo no me daba para más. Por eso decidí volverme. Estaba sin fuerzas. No me sentía bien. Me mareaba mucho. Renuncié a lo que había soñado, que era seguir los pasos de mi hermano Luis que está triunfando en Buenos Aires”, agregó el jinete de 18 años. “Además de entrenar todos los días montando los caballos, también salgo a trotar una hora por la tarde. Muchas veces los miércoles estoy con 54 kilos y los domingos llego a 51 gracias al esfuerzo. El almuerzo es prioridad, pero en lugar de cenar me tomo una tasa de té”, reveló el ganador de la estadística de jockey en 2016.

Los jinetes son pesados antes de cada competencia y luego de finalizada la prueba, los que ocuparon los cuatro primeros lugares suben nuevamente a la báscula, con mandil y montura. Se dejan afuera del pesaje el casco y el látigo. “Para correr con 55 kilos tenés que pesar 52 estando desnudo. Aumentás casi tres kilos por las botas, la indumentaria, el mandil y la montura”, explicó Vai.

Matías Basualdo, que el año pasado ganó el Gran Premio “Batalla de Tucumán” con Sir Melody, estuvo alejado de las pistas durante dos temporadas debido a que le costaba demasiado entrar en peso. Comenzó a trabajar de ayudante de albañil hasta que, por iniciativa de su familia, decidió pegar la vuelta. “Para mí es un gran sacrificio. El único día que puedo comer normalmente es el lunes y luego tengo que realizar una dieta estricta. Los martes por la mañana, cuando me peso, estoy con 61 o 62 kilos. Después, con mucho esfuerzo, los domingos llego a tener 57”, indicó el jinete de 28 años. “Los caballos son mi vida. Esta profesión es lo que me apasiona, pero el esfuerzo que hago día a día es enorme”, explicó.

Basualdo es considerado uno de los jinetes más efectivos de la actualidad, aunque no compite en todas las carreras debido a su problema de peso. “Muchas veces hay caballos que deben cargar 55 kilos y para mi es casi imposible llegar a ese peso”, contó.

La otra cara de la moneda es su hermano Braian Basualdo, que entre fines de abril y mediados de mayo será autorizado para debutar en el hipódromo local. El jinete, que está a punto de egresar de la Escuela de Aprendices, pesa 47 kilos y no necesita realizar ningún tipo de dietas. “Tengo un cuerpo privilegiado porque puedo comer hasta el día de la competencia y no aumento de peso”, expresó el más chico de los Basualdo, que ya ganó varias carreras cuadreras en el interior de la provincia.

Está claro que para la mayoría de los jinetes, la balanza es uno de sus enemigos íntimos.

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