Protesta judía contra Alemania en 1933

02 Abr 2018
2

PUERTAS CERRADAS. El comercio propiedad de miembros de la comunidad israelí no atendió al público en muestra de adhesión al boicot internacional contra los abusos que se estaban dando bajo el naciente gobierno de Hitler, que luego se convirtió en una maquinaria de muerte y destrucción a nivel mundial con decenas de millones de muertos.

Manuel Riva - LA GACETA

La llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania puso en alerta a la comunidad judía internacional y los argentinos de esa fe hicieron escuchar su protesta al cerrar sus comercios ubicados en el centro tucumano. Corrían los últimos días de marzo de 1933, el 24 el canciller obtuvo los poderes absolutos y la preocupación iba creciendo ya que las noticias que venía de Europa no eran buenas. Comenzaba la persecución con ataques a las actividades de esa comunidad que culminaron con los campos de concentración y la muerte de millones de seres humanos. El 22 de marzo de aquel año comenzaba a funcionar el campo de concentración de Dachau (a 13 kilómetros de Munich) que se mantuvo hasta el 29 de abril de 1945 cuando fue liberado. La maquinaria de muerte recién comenzó a ser conocida muchos años después, pero desde el principio los ataques pusieron en alerta a la comunidad judía y desde nuestra provincia, al igual que en todo el mundo, quería hacerse escuchar la voz de protesta.

La tapa de nuestro diario del 31 de marzo informaba que El comercio israelita cerró sus puertas en señal de protesta y la noticia iba acompañada de tres fotos ilustrativas de la medida tomada por los comerciantes. En el epígrafe se decía que en señal de protesta por la persecución que el fascismo alemán ha iniciado contra los judíos, el comercio israelita local cerró ayer sus puertas, ofreciendo la ciudad en ciertos puntos un aspecto inusitado de quietud. Agregaba, bajo la foto de una mueblería que otra imagen de la protesta decidida por los israelitas de Tucumán de llevar a sus hermanos de Alemania su cooperación moral en la hora de la prueba a que el hitlerismo los ha sometido. El cierre fue total en el comercio judío, viéndose por todas partes las cortinas metálicas de los negocios caídas como muestra de repudio al imperialismo que rige una era de atropellos y su dolor por la situación angustiosa de los hermanos perseguidos. Protesta, dolor, en su mismo silencio gritan la elocuencia de su sentir opuesto a las prácticas extorsivas del fascismo de las camisas pardas.

El 27 de marzo de 1933 se realizaron mítines en Nueva York, Chicago, Baltimore, Boston, Cleveland, Filadelfia y otras 70 localidades. La mayor manifestación se llevó a cabo en Nueva York en el Madison Square Garden, donde más de 50.000 judíos colmaron el estadio. Desde allí se transmitió el repudio por el accionar del gobierno de Alemania. En ese mismo encuentro también se llamó a un boicot económico, cultural y social en el mundo contra el país teutón y los nacionalsocialistas. En esta misma fecha en Buenos Aires, con centro en el Luna Park, se realizó una gran acto organizado por los judíos residentes allí con el objeto de protestar contra las persecuciones de que son objeto en Alemania, según informó nuestro diario. El acto contó con más de 5.000 personas. El encuentro se realizaba en el mayor orden y todo hacía pensar que no se producirían incidentes, cuando hicieron irrupción numerosos jóvenes que se supone son legionarios (por los fascitas). Nuestro diario seguía la protesta a nivel mundial e informaba que en toda Palestina se celebraron actos religiosos en señal de protesta por las persecuciones de que son víctimas los judíos en Alemania. Al mismo tiempo, las noticias provenientes de tierras alemanas no eran las mejores ya que se anunciaba un boicot contra grandes almacenes y comercios judíos en aquel país. También se anticipaba el encuentro entre Hitler y Joseph Goebbels para anunciar las medidas que inmediatamente conviene tomar para contrarrestar la campaña de propaganda contra el gobierno alemán que elementos israelitas están desarrollando en diversos países, especialmente en Estados Unidos e Inglaterra con el apoyo de elementos judíos emigrados de Alemania. También se anunciaba que se impediría el ingreso de judíos a ciertas carreras, reduciéndose la proporción de funcionarios judíos. El gobierno alemán adoptará frente a esta campaña la misma actitud que los gobiernos extranjeros adopten contra la campaña anti-alemana.

Cabe recordar que en enero de 1933 Hitler alcanzaba la cancillería del Reich en elecciones libres, pero en menos de un mes disolvía el Reichstag (parlamento) para llamar a nuevas elecciones. Unos días más tarde se incendiaba el edificio parlamentario. Del hecho fueron acusados los comunistas, algunos de los cuales fueron arrestados. El 24 de marzo de 1933, el canciller obtiene los plenos poderes otorgados por el Congreso. Y el 31 destituye a todos los gobernadores elegidos y los reemplaza por interventores del partido nacionalsocialista. Finalmente, el 14 de julio disuelve todos los partidos políticos y sólo queda el nacionalsocialismo.

En la noche de aquel 30 de marzo de 1933 la comunidad judía se reunía en la sede de la Unión Israelita en calle Piedras novena cuadra. El acto se desarrolló en un ambiente de gran entusiasmo y logró reunir a una multitud pocas veces alcanzada por reuniones de esa colectividad en Tucumán, según la crónica de la época. El acto fue presidido por el titular de la Unión Israelia, Cecilio Milman. Luego hablaron Adolfo Kaplan; el reverendo padre Davis Morris, pastor anglicano; Joaquín Apalinario, y, para cerrar la ceremonia, Samuel Ziperovich. Por cuestiones de salud faltó el diputado provincial Eugenio Lobo.

Comentarios