Felices Pascuas

La pobreza bajó, pero la celebración fue empañada por el sincericidio de Aranguren y la costumbre de los representantes del pueblo de devolver pasajes para cobrar un sueldo extra. Después del feriado, vuelve la batalla judicial.

01 Abr 2018
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La muerte tiene ese mágico poder de convertirnos en buenos aún a aquellos que ni siquiera podemos sacar patente de amables. Algo parecido ocurre con la Pascuas. Hasta las noticias se pusieron simpáticas en estos días de luna llena. El presidente de la República, Mauricio Macri, festejó lo que no se festeja, pero no era para menos. El índice de pobreza bajó. Pasó de los 32,2 puntos porcentuales de la primavera de 2016 a estos 25,7 del otoño de 2018. El Presidente no salía del asombro. Los números le sirvieron para ratificar el rumbo de la economía y para juntar coraje para enfrentar la inflación, la enemiga silenciosa que asesina gobiernos y popularidad con la facilidad de un francotirador. Y las buenas ondas contagian. El gobernador de la provincia también disfrutó de los guarismos nacionales. Se contentó al enterarse de que el Indec sentenció que de aquel nefasto 2016 de 27,7 pasó a los 21,8 de este año.

La euforia y el entusiasmo ayudaron al Presidente para disimular lo indisimulable. Así exculpó a su ministro de Energía de la Nación. Juan José Aranguren debió haberse ido. Es rarísimo aceptar que un hombre que no confía en el país pueda estar decidiendo cuestiones trascendentales para la economía argentina. Sus definiciones, precisamente, engordan o enflaquecen la inflación, nada menos. Macri no sólo le perdonó la vida sino que, además, lo elogió. El líder de Cambiemos es la segunda vez que se ablanda antes de actuar con dureza con los jugadores de su equipo. El perdón a Jorge Triaca fue la primera vez. ¿La tercera será la vencida o seguirá dejando marcas en la ética pública?

La responsabilidad ética

Los que se ocuparon de hacer un papelón fueron los diputados nacionales de todo el país y de todos los colores políticos. Tal vez para no afectar los índices de pobreza prácticamente todos (sólo una decena tuvo algún reparo ético) pidieron que se les pagara en efectivo contante y sonante el equivalente de los pasajes que no habían usado. Macri, en este caso, estuvo rápido de reflejos. Aún cuando terminó criticando a niños mimados de él como pueden ser Elisa Carrió o Facundo Garretón, les recomendó a todos que, si lo necesitaban, pidieran un aumento de sueldos. Es que de eso se trata (cualquier parecido al bochorno de los legisladores tucumanos desde 1991 a la fecha es pura casualidad). Se trata de la remuneración de los diputados. En la Cámara Baja los representantes del pueblo de la Nación reciben en mano unos $ 90.000 (después de los descuentos). Y ellos quieren más. Varias veces pusieron el grito en el cielo porque un funcionario de alto rango en el Poder Ejecutivo los duplica al momento de cotejar sus emolumentos. Los diputados sienten que no pueden ser menos que un secretario o que un ministro del Poder Ejecutivo. Entonces, lejos de mirar de frente a la sociedad y establecer un incremento de salarios, empiezan las trampas. Una de ellas ha sido la de los pasajes.

A los diputados de la Nación les aseguraron que todos los meses tendrían 20 tramos en avión y otros tantos por vía terrestre. Cada tramo es un viaje de ida. Por lo general, los integrantes de la Cámara Baja del interior suben a algún transporte (si tiene alas, mejor) los lunes o martes, y los viernes ya están de regreso en la provincia. Por lo tanto, hay un mínimo de ocho tramos que seguro se consumen. El resto -dicen- se utiliza para ayudas, beneficencias o para pagar el traslado de asesores (de nuevo, cualquier parecido a los desaguisados de la Cámara tucumana es absoluta casualidad). Obviamente que hay partidas para las beneficencias y ayudas que aparecieron después de que se hizo público el reclamo de los pasajes y donde los tucumanos no se quedaron atrás y Carrió, menos.

Antes de que cierre la liquidación del mes, pasan por los despachos de los diputados funcionarios de la Cámara para constatar si tienen pasajes para devolver, es decir, plata extra para cobrar. Pero no faltan los que esperan la llegada del mes 11. De esa manera se aseguran unas cómodas vacaciones cobrando todo lo acumulado en los meses anteriores.

En estos tiempos pascuales hubo un tucumano que dio el ejemplo. El ex diputado Federico Masso no cobró ni un centavo de ese dinero que “sobraba”. Es que, en rigor de verdad, no sobra. Se trata de fondos públicos que, si no se gastan, deberían ayudar a combatir el famoso déficit fiscal. Pero tampoco es una cuestión de dinero, sino de una actitud ética. Y también de vergüenza política. Algo que no se pudo establecer en la Legislatura tucumana donde sigue habiendo prestadores de nombres que llegan a firmar un recibo por dineros que no cobrarán o, si lo hacen, será por mucho menos que lo que figura en el papelito. En los últimos años, Tucumán ha tenido la capacidad de destacarse por ejemplos tristes de muchos hombres públicos, Masso, en este caso, ha sido la excepción.

Todo junto

La reforma política se cuece a fuego lento en la Legislatura provincial. La picardía política del peronismo ha hecho que ese sea el tema central del debate. Está en la agenda. En la Cámara se disimulan así los papelones en la administración de los excesivos fondos. Los manejos discrecionales como son el boleto de ómnibus gratuito (algo que debería estar en las esferas del Poder Ejecutivo) o la misma remuneración de los legisladores pasan inadvertidos por el debate de la reforma. Tiene todos los condimentos necesarios para que nadie se distraiga. El que mira para otro lado pierde. Eso lo entendió el radicalismo y su envase principal, Cambiemos. En esa agenda figuran proyectos de todo tipo, pero hay dos temas que tienen consenso: 1) que no haya reforma de la Constitución. Le tienen terror peronistas y antiperonistas. No deberían esmerarse mucho para obtener una Carta Magna mejor que la actual o, por lo menos, con menos enmiendas que la vigente, y 2) que disminuyan el número de acoples. Hilando muy fino, hay un grupo de legisladores que va a hacer fuerza para que, si existiera la remota posibilidad de cambiar la Constitución, ellos pudieran obtener la reelección definitiva. Pero también están (dentro del oficialismo) los que saben que el sistema de acoples es sinónimo de triunfo. Ante estos dos riesgos uno de los que ha intentado meter el dedo en la llaga es el Frente Renovador que busca aliados por donde sea para que se unifiquen las elecciones del año que viene, algo que les permite el inciso 5 del artículo 43 y el artículo 100 de la Constitución provincial. De esa manera buscan evitar manejos de la Junta Electoral provincial. También porfían porque haya boleta única en el cuarto oscuro y hasta proponen unas PASO para los cargos ejecutivos tucumanos que servirían también para ponerle un piso a los acoples. Para José Alperovich, Manzur y Osvaldo Jaldo, estas ideas son cosquillas porque, si algo espera el trío, es que en su pelea los ruidos nacionales no los aturdan y que las reglas de juego las manejen ellos, como siempre lo han hecho.

La tormenta anunciada

Las buenas noticias ayudan a que no se profundicen las grietas. Ni las desgracias que padece el país contribuyen a la unión. Por el contrario, son esas cuestiones donde más se busca echar las culpas al otro. Sin embargo, la causa de Malvinas ha sido una excepción en estos días. Allá donde el país parece ajeno han logrado unir fuerzas, y emociones propias y ajenas para que hasta los muertos recuperaran sus identidades. Son semillas remotas de esperanza que tal vez los vientos australes puedan sembrar: visiones menos violentas y agresivas en esta sociedad.

La Justicia sigue siendo uno de las piezas centrales de ese cambio. Es difícil cuando los magistrados que miraron para otro lado ahora se acomodan los anteojos para impartir justicia. Tampoco los poderes políticos han sabido poner orden. Aquellos, los de entonces, son los mismos que los de ahora aunque con más miradas encima y, por lo tanto, con mayor vergüenza.

En los próximos días la Justicia va a tener que poner los puntos sobre las íes. Después de las dudosas libertades otorgadas a ex funcionarios de corrupción casi indudable, todo sigue siendo poco esperanzador. Sin embargo, es en los Tribunales donde se profundiza la investigación de una de las redes de pedofilia más grandes de la historia argentina y donde no sólo están siendo investigados empleados del club Independiente, sino también políticos, periodistas, personajes de la farándula. Los chismes en las redes y en el WhatsApp de la era de la posverdad ya están dictando sentencia. El tema mostrará sus entrañas cuando pasen las Felices Pascuas.

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San Miguel de Tucumán
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