Pickles, el gran héroe con trágico final

01 Abr 2018
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FIGURA. Pickles recibió el asedio de los fotógrafos debido a su hallazgo. infobae

Fue casi como un golpe de película. El robo de la Copa “Jules Rimet” sacudió al mundo durante la previa del gran cita futbolística en Inglaterra.

El trofeo llegó a Londres el 5 de enero de 1966, y durante varios meses fue expuesta al público en general en una exposición de sellos en el Central Hall de Westminster.

Pero unos ladrones de guante blanco decidieron que era el momento de dar el golpe y sembrar pánico en el mundillo futbolero.

Durante la tarde del 20 de marzo de ese año, y a pesar de estar custodiado por seis guardias, el gran trofeo, valuado en 3.000 libras esterlinas, desapareció casi sin dejar huellas.

Durante una semana, nadie pudo aportar datos fehacientes y de poco sirvió la búsqueda de la Scotland Yard. Pero lo más curioso del caso es que, a pesar del enorme operativo por recuperar la “joya”, el que lo encontró fue Pickles, un perro blanco y negro, que se transformó en un héroe mundial.

Siete días después del robo, el can paseaba en un parque del barrio de Bealah Hill, al sur de Londres acompañado por su dueño David Corbett, cuando se topó con el trofeo que estaba envuelto en papel de diario. Por ello, cuando Inglaterra se consagró campeona del Mundo, la Federación inglesa invitó al héroe canino a la fiesta de celebración para que pudiera lamer los platos de los jugadores tras la cena como recompensa.

Corbett, dueño de Pickles, recibió 6.000 libras por su hallazgo mientras que uno de los ladrones, Edward Betchely, fue condenado a dos años de cárcel. Pickles fue protagonista de la película “El espía con la nariz fría”, en el que se contaban detalles de su misión. Falleció un año después de saltar a la fama, al ahorcarse con su correa al intentar atrapar un gato en su jardín.

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