Bochornoso episodio en el Concejo Deliberante

23 Mar 2018 Por LA GACETA

El lamentable episodio que tuvo lugar durante la última sesión del Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán alcanzó repercusión nacional. Un concejal de la oposición que cuenta con mayoría en el órgano legislativo le dio dos puñetazos a un par de Cambiemos, que apoya al intendente, cuando este le solicitó que no le faltara el respeto a un compañero. El entuerto no llegó a mayores proporciones, merced a la rápida intervención de otros ediles que lo impidieron.

El agresor, Dante Loza, que fue director del Registro Civil durante la gobernación de Alperovich y se desempeñó como legislador hasta fines del año pasado, conduciendo el bloque Tucumán Crece, pidió luego disculpas por su conducta al público, sus compañeros de banca y los funcionarios. “No existe justificativo, no es la manera en la que me conduzco en la vida. Estoy pasando una situación personal difícil; espero que se pueda desarrollar esta sesión con la normalidad. Vayan nuevamente mis disculpas a los presentes, en especial al concejal Rodolfo Ávila”, dijo. A su vez, el par agredido le dijo a nuestro diario que no entendía la agresión. “Me había parado para decirle a Loza que no falte el respeto, y me agredió. Nos hace mal como cuerpo, la dirigencia viene vapuleada por la sociedad y esto nos aleja más. No podemos ser noticia por esto”, afirmó. Momentos antes, el ex legislador había insultado otro edil.

El titular del Concejo Deliberante dijo que seguramente el agresor iba a tener una sanción y anunció que él en persona lo iba a solicitar. “No se trata de si es oficialista o no. Los que quedamos mal somos todos los que integramos el cuerpo. Creo que debe recibir una sanción como en su momento la recibió el concejal Romano Norry (se burló de la imagen de Eva Perón)”, afirmó y luego presentó un proyecto de resolución en ese sentido. No es la primera vez que el edil agresor protagoniza un escándalo de esa naturaleza. En otra ocasión, invitó a otro par a resolver las diferencias a los puñetazos, convite que finalmente no se concretó.

Desde hace tiempo que se habla -no sin razón- de que las instituciones republicanas viven una crisis permanente, que se ahonda cada vez más. Ello se debe a que una parte de quienes las conforman no se hallan a la altura del lugar que ocupan y tampoco de las circunstancias. El hecho ocurrido el miércoles se suma a otros que solo contribuyen a traer mayor desprestigio a una clase política ya bastante desacreditada ante la sociedad.

Es inadmisible que un representante del pueblo se comporte como un barrabrava en cualquier ámbito, especialmente en el Concejo, donde debe prevalecer el diálogo, la tolerancia, el respeto por los otros. Intentar imponer ideas o zanjar diferencias apelando a la violencia no es propio de la democracia.

Los últimos lustros han reflejado a menudo en casi todos los espacios de poder que el debate de ideas -siempre provechoso-, ha sido desplazado por la injuria, por la descalificación del otro, a quien no se ve como un par puede pensar de manera distinta, sino como un enemigo al que hay que destruir, sea denigrándolo o golpeándolo.

El concejal pidió disculpas por su reacción excesiva, pero más allá de ello, debe tomar conciencia de que su acto ha deshonrado al honorable cuerpo legislativo al que pertenece. Los representantes del pueblo deben dar ejemplo de seriedad, transparencia y tolerancia, si no lo hacen así están faltándole el respeto a sus representados y a las instituciones de la democracia.

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