Una jueza pide que se difunda la estadística sobre el desempeño de los Tribunales

Díaz Cordero propuso profundizar la transparencia en la Justicia. La dirigente de la judicatura nacional defendió el salario de los jueces: dijo que es alto para evitar las tentaciones.

23 Mar 2018 Por Irene Benito
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EN EL JOCKEY CLUB. Díaz Cordero, titular de la Asociación de Magistrados de la Nación, ayer en Tucumán. la gaceta / foto de irene benito

María Lilia Díaz Cordero es la primera mujer que preside la entidad decana de la judicatura argentina. “La primera en apenas 90 años de historia”, informó la camarista comercial porteña a cargo de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional. Consciente de que debe representar a sus pares en un momento donde arrecian -como nunca antes- las críticas al Poder Judicial, Díaz Cordero opinó que se imponía fortalecer la transparencia. Y sugirió dos ideas concretas: difundir las estadísticas sobre el desempeño de los Tribunales e incorporar el expediente digital.

En contra de los jueces provisorios que provienen de la abogacía libre y a favor de que los magistrados sean bien remunerados “para evitar las tentaciones”, la jueza comentó que seguía de cerca la cobertura de vacantes en la Justicia Federal y Nacional (en la de Tucumán hay cuatro). “De ninguna manera somos corporativistas. Defendemos celosamente la independencia judicial no para beneficio nuestro sino de la ciudadanía”, dijo la camarista, que aprovechó una actividad académica para dialogar con los asociados locales: los visitó en los Tribunales Federales, y, luego, almorzó en el Jockey Club con los magistrados Gabriel Casas y Carlos Enrique Jiménez Montilla; el defensor oficial Ciro Lo Pinto, y los funcionarios Agustín Chit, Pamela Tenreyro, Mariano García Zavalía, Jorge David y Hugo del Sueldo Padilla.

-Se dice que la jueza Inés Weinberg de Roca, la candidata del presidente Mauricio Macri para la Procuración General de la Nación, tiene el mérito de no pertenecer a los Tribunales Federales de Comodoro Py...

-Ningún candidato vino de Comodoro Py. Alejandra Gils Carbó (la ex procuradora) trabajaba en la Cámara Comercial donde yo cumplo funciones. El Presidente tiene las facultades para proponer a quien considere adecuado y nosotros estaremos a lo que defina el Senado, que debe dar acuerdo.

-¿Le sorprendió el nombre?

-No es una sorpresa: (Weinberg de Roca) se mencionaba entre las opciones posibles.

-¿Cómo toma el cuestionamiento al tribunal federal que excarceló al empresario Cristóbal López y dispuso un cambio de carátula a su favor?

-Nunca emito una opinión sobre causas en trámite. Los jueces tienen que llegar a las instancias y soluciones que correspondan, y hay que respetarlos. No hago comentarios de índole política.

-¿Qué opina sobre la convocatoria reciente de Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a hacer una gran autocrítica y a plantear reformas?

-Nosotros participamos activamente. Es un muy enriquecedor el debate que lleve a soluciones. Si tuviese que elegir por dónde empezar, diría que por el expediente digital y las estadísticas bien confeccionadas. Ambos desparraman beneficios en cuanto a la transparencia y a los tiempos. El expediente digital y las estadísticas expresan la realidad, y lo mucho que trabaja la mayoría de los jueces.

-En Tucumán está por debutar el juez provisorio externo, una figura que en la Justicia Federal y Nacional conocen muy bien...

-Tenemos vasta experiencia en materia de subrogaciones porque el 30% de los cargos están vacantes. Para nosotros, el candidato natural a subrogante por su experiencia y porque no tiene que abandonar el estudio profesional es el secretario del despacho acéfalo. A mí me preocupa que los transitorios que vienen del ejercicio libre de la abogacía dejen un trabajo al que deben volver cuando terminen la subrogancia. Me parece que es mucho más práctico nutrir el sistema judicial con quienes ya forman parte de él.

-¿No sería esta una visión corporativista?

-No, de ninguna manera, porque obedece a la especialidad y a que el funcionario ya está en la Justicia. Los abogados litigantes que de repente son nombrados jueces provisorios tendrán conflictos para intervenir en los casos. Los jueces no somos corporativistas: trabajamos en conjunto por el bien del Poder Judicial. Hemos brindado soluciones a problemas sociales muy graves como el “corralito” de 2001. La independencia que tan celosamente custodiamos es una garantía para los ciudadanos, no para beneficio propio.

-Este domingo, LA GACETA publicó por primera vez las declaraciones juradas de los jueces federales. ¿El juez debe ser austero? ¿Cómo debe vivir?

-Los jueces sí somos austeros. Si bien tenemos ingresos buenos, hay que preguntar qué Justicia quiere la ciudadanía: ¿una bien paga que no caiga en tentaciones o una mal paga que pueda ser tentada con lucecitas de colores? Es la pregunta básica.

-¿Qué incidencia ha tenido el caso del ex camarista Eduardo Freiler sobre la imagen de los jueces que usted representa?

-El impacto es negativo. Los que hacen las cosas bien no salen en el diario, pero si uno las hace mal, todos somos malos. Cualquier ciudadano cuyo patrimonio genere sospechas debe mostrar lo que tiene y colaborar con la investigación para mantener su buen nombre.

-¿Contribuiría a mejorar la imagen del Poder Judicial que todos los jueces pagaran ganancias y no sólo los que entraron a partir de enero de 2017?

-La garantía constitucional, que es la misma que está vigente en Estados Unidos, dice que la retribución del magistrado no puede ser disminuida. De lo contrario, mañana vendrá otro impuesto y esta será una forma indirecta de condicionar a la Justicia. Por eso en Estados Unidos zanjaron el debate del mismo modo que aquí y, en 2017, falleció el último juez que no pagaba ganancias. No hay soluciones perfectas.

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