Pinturas, grabados, trajes y videos de Rodolfo Bulacio

Inauguran esta noche una exposición con 25 obras del artista asesinado en 1997.

23 Mar 2018
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RETRATOS FAMILIARES. En dos de estas obras aparecen representados los padres del artista. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI.-

“¿Puede haber un animal más barroco que la cebra?”, preguntó una vez a uno de sus amigos, mientras exhibía su antigua heladera pintada de líneas blancas y negras en el cuarto de pensión en el que fue asesinado el 10 de marzo de 1997 (Marco Avellaneda al 500).

Rodolfo Bulacio es uno de los artistas más citados en el arte contemporáneo tucumano. Diferentes autores han escrito sobre su obra y acciones, tiene su propio libro y demostró que podía ser un gran artista sin título y a tiempo completo; produjo una cisura en el arte en esta provincia; fue un outsider, tanto en su vida como en el arte.

Pareciera que sobre su trabajo todavía habría cosas por decir, cosas por ver. Así lo entiende al menos Jorge Gutiérrez, curador la exposición “¿Son ellos? Proyecto Arte es Lucha”, que se inaugura esta noche a las 20.30 en el Museo Timoteo Navarro (9 de Julio 44).

En la sala central se exhibirán 25 obras entre trajes, pinturas, grabados y objetos, y se proyectarán cuatro videos de performances y testimonios.

La muestra se plantea como un ejercicio para la memoria en la reconstrucción del hecho artístico desde seis plataformas, dispuestas por el curador.

Cuando Bulacio murió, su nombre ya era conocido en determinados círculos de Buenos Aires y Rosario, donde expuso, en un tiempo en el que recién comenzaba a difundirse Internet.

Andy Warhol y Pedro Almodóvar eran sus creadores favoritos; trabajó con el kitsch (y a veces hasta con el melodrama), pero siempre admiró el barroco. Observando algunas de sus últimas obras, necesariamente todo sonaba a bolero.

En el catálogo de la exposición que se verá desde hoy se lee que fue un gran referente de los discursos de minorías y militantes. “La propuesta intenta un posible recorrido por la obra de este artista, sus preocupaciones, pasiones y lucha; en vínculo con su tiempo y contexto, las coyunturas, en definitiva un recorrido por las articulaciones productivas y su discurso”, se añade.

El curador escribe: “sus preocupaciones sobre el espectáculo y la relación directa con los espectadores, los preceptos de lo instituido, la moda, el cuerpo y sobre todo la ironía, a la que recurre permanentemente como un discurso emancipador en relación con las coyunturas históricas y contextuales que le tocaron vivir, están presentes en todas sus propuestas, cualquiera fuera la disciplina”.

Bulacio también entendió el arte como un fenómeno colectivo: fundó el dúo de performances Flora y Fauna con Rolo Juárez e integró el grupo Tenor Grasso. Hasta no hace muchos años se conservaba en un muro de la Facultad de Artes una enorme pintura suya con la imagen de La Gioconda intervenida, que adhería a una agrupación política. En sus difundidas xilografías retrató a estrellas como Susana Giménez y Mirtha Legrand; fundamentó con sus obras el neo pop que luego se extendió a muchos artistas actuales.

Se casó con el arte siguiendo todos los rituales de la ceremonia (vestido de novia, fiesta con torta de bodas, caravana de autos con bocinas sonando y la gran foto con su pareja en el reloj del parque).

Su obra tiene un carácter profundamente autorreferencial (todo un paradigma de los 90): su rostro puede aparecer en la pintura de un billete (“One Rodo”) y en el retrato del casamiento de sus padres en “Nací para ti”. Además, con su ironía corrosiva el artista podía arremeter contra instituciones tales como el matrimonio o los símbolos patrios. Irreverente y zafado, comenzó a participar en exposiciones en 1990; su intimismo se transformó luego en un verdadero clima de época.

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