Los coleccionistas disfrutan de retener el pasado

19 Mar 2018

En la segunda feria de Coleccionistas, en Yerba Buena, numerosos tucumanos reafirmaron su pasión vintage

Ecualizadores, amplificadores, bandejas tocadiscos, walkmans, radios portátiles, teléfonos antiguos, cassettes y cientos de vinilos abrieron un portal al pasado. En Tucumán son muchos los fanáticos que todavía conjugan la pasión por el coleccionismo “retro” con la música. Y eso se palpitó ayer, en la segunda Feria de Coleccionistas que se realizó en Yerba Buena.

Aunque esta vez los vinilos no fueron los únicos protagonistas, como había sucedido en la primera, el viejo LP sigue concitando pasiones. Veamos qué dicen sus cultores. “El vinilo es una pasión. Es un disco que tiene un significado distinto del CD o el MP3, por ejemplo. Desde la tapa que presenta, las letras de las canciones impresas ahí mismo, hasta la posibilidad de mirar el disco girar, son posibilidades únicas que, sin dudas, a todos los que están aquí presentes les llega al corazón”, expresó el organizador del encuentro, el DJ Augusto Galucci.

Pero no sólo de vinilo vive el coleccionista. En una de las salas del bar que había sido acondicionado para la muestra, Fabián Capdevila exhibía una amplia colección de cassettes perfectamente ordenados sobre un mesa de madera. En diálogo con LA GACETA, afirmó que lo que a él le despierta curiosidad son los distintos formatos de audio en los que se puede escuchar la música, no el aparato en sí. Capdevila solo llevó cassettes para su venta y canje, pero demostró ser un coleccionista nato: en su casa tiene vinilos, laserdisc, VHS y minidisc. “Me encanta vivir la música en todos los formatos”, aseguró Capdevila quien, además, contó que digitaliza todos los archivos de audio, “sean del formato que sean”, para tenerlos en su computadora.

Lo retro y lo vintage

El rincón novedoso de la muestra fueron los objetos vintage que aportó Javier Kirschbaum. En un tablón de cinco metros de largo posaban sus decenas de aparatos vintage, como radios portátiles, teléfonos a disco, cámaras a rollo y discman.

“Me parece oportuno aclarar la diferencia entre lo retro y lo vintage. Lo primero se refiere a elementos nuevos con diseños de objetos antiguos. Lo vintage son productos que se fabricaron en décadas pasadas que en la actualidad van cobrando más valor. Lo que yo colecciono, desde la época en la que vivía con mis padres, son aparatos vintage. Con esto descubrí que pude crear un espacio para que la gente se encuentre con el pasado y lo traiga al presente. Es una forma de rescatar el pasado para que el día de mañana no se esfume, algo que me parece importante para que las nuevas generaciones sepan como vivíamos antes”, explicó el coleccionista y psicólogo Kirschbaum.

El ambiente relajado del lugar hizo de la segunda feria de coleccionistas una oportunidad de pasar un domingo diferente. “Estamos apoyando al ‘El Club Vinilo Tucumán’ -el grupo de fanáticos del disco retro- porque nos interesa que se incremente el movimiento. Los chicos entre 18 y 25 años se criaron escuchando MP3, y la vuelta del vinilo puede enseñarles sobre otro formato de grabaciónque en realidad tiene mayor fidelidad”, explicó Aldo Marcos Gambande, expositor de más de 700 vinilos.

De película

Gambande tiene una colección de más de 4.000 vinilos que colecciona desde el 2012, aunque esa pasión le viene de chico. “La pasión me surgió desde chico, con las bandas sonoras de las películas, como las que protagonizaba John Travolta. También, de los discos de The Beatles, de Creedence, entre otros”, contó el coleccionista, que realiza canjes, compra y venta de estos discos antiguos.

Otro de los amantes de los vinilos fue Claudio Acuña, quien aportó más de 400 discos que hipnotizaron a los asistentes de la feria. Él es disc jockey y utliza los vinilos para trabajar. Solo vende y canjea los discos que tiene repetidos. “Jamás pienso vender un disco que no tenga repetido, porque son parte de mi vida”, aseguró.

Según algunos expositores, podemos encontrar vinilos desde los $ 50 hasta los $6000, y más. Entre los más caros, según los expositores, están los vinilos de Los Redondos.

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