Rally provincial: adelanto de un año exigente

El concepcionense Enzo Servilli completó un fin de semana perfecto con un Mitsubishi Lancer. Así, se transformó en el primer ganador de la temporada. La prueba de Famaillá dejó en claro que será un año de alta competencia y por demás entretenido en la disciplina

19 Mar 2018
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la gaceta / fotos de Osvaldo Ripoll

Se lo tomaron en serio; como debe ser. Elevar la competitividad del Provincial de rally es una de las metas de la Federación Tucumana de Automovilismo Deportivo. En la primera fecha, que se corrió en Famaillá, quedó demostrado. De las 43 tripulaciones, 21 llegaron al final tras disputarse los nueve especiales que completó de manera magistral Enzo Servili que, con un Mitsubishi Lancer fue el más veloz de principio a final. Precisamente en su clase, la más potente y de tracción integral, solamente su máquina llegó a la meta.

El concepcionense hizo lo que le había anticipado a LG Deportiva el sábado cuando ya se vislumbraba su triunfo. “Tengo que ir con un ritmo que no me desconcentre”, había dicho. Menos tuvo para desconcentrarse cuando sus rivales, Alberto Comaschi y Pablo Giorgi, tuvieron que abandonar.

Así como Servilli mantuvo su regularidad, las complicaciones del camino se mantuvieron. Entre el calor, los suelos sueltos y el hecho de que el debut siempre trae incertidumbre, los binomios tuvieron que esforzarse para completar el recorrido. “En la segunda manga hicimos modificaciones”, reveló Gastón Ahualli. Entre los autos de tracción simple, el del Ahualli fue el mejor. “Bajamos la suspensión y mejoramos la carburación”, detalló sobre los cambios que hizo para triunfar.

Juan María Posse alcanzó la victoria en la A-6. Después de un buen rendimiento en el primer día, el Fiat Regatta hizo todo lo que su conductor mandó. “Tenía que administrar la diferencia. Tuve algunos problemas, pero pude sortearlo bien”, indicó. La A-6 fue otra que tuvo importantes bajas que le dejaron allanado el camino a Posse; por ejemplo, la de Ricardo Collado.

La N-1, como en las últimas temporadas, es la que más inscriptos sumó y también la que más autos tuvo en la meta. En Famaillá, la victoria le quedó a Juan Cabaleiro. “Si no es la clase más competitiva, está cerca de serlo”, reflexionó el ganador. “El segundo día llevamos el auto en forma distinta y nos fue mejor con los tiempos por eso llegamos al segundo puesto. Y luego al primero, por las complicaciones que tuvo Assaf”, reconoció Cabaleiro sobre el abandono de su colega que venía como líder. En la RC5, la clase debutante, ganó Fabián Ghiggia y en la A5s, César López, de Santa María.

De la Riestra logró el triunfo en soledad

La clase N-2 quedó para el concepcionense Eduardo de la Riestra. Con el VW Gol navegado por Alberto Álvarez, fue el único que finalizó tras el abandono de la otra máquina en competencia, el Peugeot 206 de Gustavo Elías.

Un sábado por demás largo

Los pilotos y navegantes quedaron muy contentos con la organización, que estuvo a cargo del Tucumán Motor Sport. Entre los pocos puntos negativos que notaron estuvo el de la largada simbólica. La modalidad que se anunció desde la Federación Tucumana de Automovilismo Deportivo es que, luego de los primes del sábado, por la noche se hará el evento en la plaza de la localidad. En Famaillá, los binomios quedaron extenuados tras tantas horas activos.

Polvo, piedras y calor

El mix de dificultades para los autos no varió en las dos jornadas. Los caminos se mantuvieron con muchas piedras, muy secos y con gran cantidad de polvo. Por ejemplo, el primer día la tierra en suspensión obligó a dar más minutos en las largadas de los autos

Buen parque de asistencia

La elección de la estación de servicio ubicada sobre la ruta fue acertada. La asistencia tuvo amplitud, zonas con árboles que brindaban sombra, además de tener quinchos y asadores.

Bendecidos con el ruido de los escapes

No importa que el polvo haya cubierto sus casas. Tampoco que algunas piedras hayan impactado en los frentes de sus hogares. Para ellos fue todo un suceso. “Es una bendición ojalá siempre nos elijan”, reconoció Roxana Moyano. La señora “comandaba” al grupo de niñas y adolescentes en Monte Grande, antes de entrar a Estación Padilla. Allí finalizaba uno de los tramos del rally de Famaillá. “Me quedo disgustada porque la gente no entiende nada del orden que hay que tener”, remarcó la señora el mal comportamiento de sus vecinos. Algo similar pasó por la zona de Jorge Albarracín, en Kilómetro 99. Mientras analizaba la grilla de clasificación de la carrera en LG Deportiva rodeado de amigos, también se animó a analizar el máximo evento deportivo de ayer. “Atlético lo tiene que primerear a Boca, sino... sino le gana la carrera, je”, dijo el hombre con un guiño de ojo.

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