Hubert de Givenchy, 1927-2018: El caballero que convirtió el diseño en un arte refinado

Vistió a las principales estrellas de Hollywood, pero su musa fue Audrey Hepburn. Brillante legado.

13 Mar 2018

Un caballero que durante medio siglo simbolizó el ‘chic’ y la elegancia parisina. Así describre su casa de modas al diseñador Hubert de Givenchy, cuyos numerosos éxitos lo encumbraron a lo más alto del mundo de la moda. El francés falleció ayer, a los 91 años.

Desde hacía varios años, Givenchy había decidido compartir sus recuerdos y objetos más preciados debido a su avanzada edad. En 2014 publicó “To Audrey with love” (“Para Audrey con amor”), un libro con unos 150 bocetos de modelos diseñados para su musa, Audrey Hepburn, la actriz de Hollywood fallecida en 1993, a quien rendía con la obra todo un homenaje.

Desde Elizabeth Taylor a Jacqueline Kennedy o Marlene Dietrich, fueron muchas las mujeres vestidas por Givenchy, pero Hepburn fue única. Juntos crearon la nueva silueta de la estrella de Hollywood: elegante y femenina. En el clásico “Desayuno en Tiffany’s”, el modisto la vistió con su famoso “little black dress”, hoy obligatorio en el guardarropa de cualquier mujer con criterio para la moda. Y emblemático es también el espectacular vestido blanco que la actriz lució en “Sabrina”.

Pero Hepburn no sólo vistió creaciones de Givenchy en la gran pantalla. “Sus modelos son tan sencillos y perfectos...”, dijo sobre las confecciones del modisto. Y este tampoco escatimaba halagos a su musa: “en primer lugar, tenía la figura de un maniquí, y como había estudiado ballet, sabía moverse, caminar. Tenía clase”. Aquella admiración mutua entre actriz y diseñador estuvo secundada por una amistad que se prolongó durante 40 años.

Un personaje

Nacido como conde Hubert James Marcel Taffin de Givenchy el 21 de febrero de 1927, el buen gusto le venía de familia. Se crió en un ambiente acomodado, su abuelo era director de la histórica Fábrica de Tapices de Beauvais, en el norte de Francia, y todos y cada uno de sus parientes se cuidaban de ir bien vestidos, como siempre subrayó el diseñador ante los medios.

Además, también heredó su predilección por el lujo. Entre sus posesiones figuraba el palacio renacentista de Jonchet, cerca de Romilly-sur-Aigre, a unos 70 kilómetros de Chartres. También tenía una mansión en la península litoral de Cap Ferret, una casa señorial en París y una gran colección de arte, de la que se desprendió parcialmente.

El diseñador subastó el año pasado 22 obras de los hermanos Giacometti. Entre Diego Giacometti y Givenchy se forjó una gran amistad que comenzó a principios de los 70. El modisto le encargó numerosas obras, la mayoría para su palacio de Jonchet.

Hubert de Givenchy diseñó el famoso abrigo estilo globo, gráciles bustiers de terciopelo, descaradas faldas acampanadas y sombreros que a menudo escondían el rostro. A los 25 años figuraba entre los más jóvenes del gremio y a finales de los 50 fundó su propio sello. En 1952 llamó la atención con su primera colección, en la que abundaban los vestidos de punto ajustados y los de noche en lino.

Hace más de un cuarto de siglo que, lentamente, el modisto comenzó a retirarse. Primero, en 1988, vendió su empresa, que pasó a formar parte del consorcio de lujo LVMH, y en 1995 se despidió finalmente de su faceta de diseñador con un espectacular desfile. Al frente del sello Givenchy le sucedieron, entre otros, el excéntrico británico John Galliano y Alexander McQueen.

En los últimos años Givenchy vivió cada vez más apartado de los focos. Desde que en 2014 publicó su oda a Hepburn rara vez concedió entrevistas, aunque a finales de ese año se trasladó a Madrid para supervisar la gran retrospectiva que le rindió el Museo Thyssen-Bornemisza, para la que seleccionó personalmente un centenar de creaciones.

Ahora el mundo de la moda se despide de uno de los grandes, aunque definitivamente permanecerá vivo a través de su magnífica obra. “Se le echará mucho de menos”, declaró su casa de modas en la despedida. (DPA)

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