BUENOS AIRES.- El Presidente ha demostrado en Córdoba que si bien practica el transversalismo no está dispuesto a priorizarlo sobre su partido. El diálogo con el gobernador De la Sota, sin dejar de reconocer por ambos que tienen responsabilidades contrapuestas, reivindicó el viejo dogma del fundador sobre los gatos que riñen pero se multiplican. Por esa causa, Kirchner colocó en primer plano su reunión con el correligionario, pasando al segundo su encuentro con el alcalde Luis Juez, opositor del gobernador. La visita presidencial demostró por lo demás que el Presidente es muy hábil para tirar del hilo sin romperlo, mas esa habilidad aun debe probarse en el orden partidario frente a su máximo rival, Eduardo Duhalde, quien ya ha hecho saber que no aceptará un intento de colocar a los partidos en estado de asamblea, como parte de la esperada reforma política que el Poder Ejecutivo remitirá al Congreso. Como ya se señaló aquí recientemente, ese proyecto está redactado y podría significar para el duhaldismo un golpe sin precedentes contra su aparato bonaerense.
Sin número
El jefe del gobierno ha comenzado a recibir ya del Ministerio del Interior los proyectos de la reforma política y se espera que los haga públicos coincidentemente con su aniversario de gestión, el martes o en la víspera. Para entonces -pudo saberse en la Casa Rosada- Duhalde se reuniría con Kirchner, poniendo fin al alejamiento de ambos por más de un mes. Más allá de estas puntualizaciones, tampoco cuenta una reforma partidaria que proponga un estado de asamblea con el necesario respaldo del Congreso, incluido el partido oficialista, donde los números de Kirchner siguen siendo muy limitados. La reforma de la Ley Orgánica de Partidos Políticos apenas iría en ese caso más allá de las internas abiertas y las reafiliaciones. Uno de los argumentos presidenciales para avanzar en esa dirección es la afirmación de Duhalde, cuando dejó sin efecto las internas abiertas partidarias poco después de haberlas solicitado al Congreso, argumentando que los padrones de afiliados no eran confiables.
El Presidente no desconoce que algunas de las objeciones a su propuesta de Carlos Bettini como futuro embajador en Madrid, son correctas y que formalmente lo inhabilitan para dicha gestión. La esposa española, sus relaciones con empresas del mismo origen que actúan en nuestro país y su hermana funcionaria en el gobierno hispano, figuran entre aquellas. Pero Kirchner tambien está muy bien informado por su antiguo amigo Bettini sobre el elevado interés político que el Estado español está dispuesto a pagar en la Argentina, como parte de sus objetivos geopolíticos en la región y que secunda el gran empresariado peninsular. En ese sentido, la nueva administración del PSOE, donde el eventual embajador se encuentra como en su casa, puede constituir -piensa tambien el canciller Bielsa- una eficaz ayuda en la compleja relación con las empresas de servicios de aquél origen. (De nuestra Sucursal)







