20 Mayo 2004 Seguir en 
En la ochava noroeste de la esquina San Martín y Rivadavia, quien sube o baja de la acera está expuesto a perder pie en la bocatormenta, que se halla desmesuradamente abierta junto al cordón y sin protección alguna. Nos parece que es una situación peligrosa, que debiera ser corregida con urgencia por la autoridad municipal, como encargada de la regularidad de la superficie que pisa el peatón.
La ocasión es propicia para recordar la cantidad de elementos peligrosos diseminados a lo largo y ancho de dicha superficie. Restos de soportes, cámaras sin su tapa de metal, cráteres y baldosas que faltan, entre otros, constituyen algo común en las veredas de nuestra ciudad. Marcar dichas deficiencias es un tema recurrente de este comentario; pero sucede que nunca asistimos al necesario cambio.
No se entiende, por ejemplo, la razón por la cual la Municipalidad no constriñe a los propietarios frentistas a mantener en condiciones el tramo de acera que les corresponde, cumpliendo esa obligación elemental que consta en ordenanzas conocidas desde los tiempos coloniales. Lo que decimos no significaría erogación alguna para las finanzas comunales.
La ocasión es propicia para recordar la cantidad de elementos peligrosos diseminados a lo largo y ancho de dicha superficie. Restos de soportes, cámaras sin su tapa de metal, cráteres y baldosas que faltan, entre otros, constituyen algo común en las veredas de nuestra ciudad. Marcar dichas deficiencias es un tema recurrente de este comentario; pero sucede que nunca asistimos al necesario cambio.
No se entiende, por ejemplo, la razón por la cual la Municipalidad no constriñe a los propietarios frentistas a mantener en condiciones el tramo de acera que les corresponde, cumpliendo esa obligación elemental que consta en ordenanzas conocidas desde los tiempos coloniales. Lo que decimos no significaría erogación alguna para las finanzas comunales.
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