El famoso partido de los 180 minutos

16 Feb 2018
1

A TODO O NADA. Italia y España jugaron a cara de perro dos juegos épicos.

En cuartos de final del Mundial de 1934 nació una “pica” que con el paso de los años se fue agigantando a niveles insólitos.

Italia y España se cruzaron en el Stadio Giovanni Berta, de Florencia, en un juego que se pareció más una guerra que a un partido de fútbol. Era el duelo más emocionante de esa instancia, en el que primó la pierna fuerte y las lesiones estuvieron a la orden del día.

Italia llegaba como clara favorita para alzarse con la Copa, mientras que España, junto a Austria, se presentaba como un equipo que podía llegar a estropearles la fiesta en su tierra a los italianos.

El partido fue cosa de locos. España pegó primero con el gol de Luis Regueiro. Incluso la “Furia” parecía encaminarse a la clasificación. Sin embargo, los dueños de casa no se quedarían de brazos cruzados. Apeló al juego friccionado y los roces se hicieron cada vez más fuertes. Varios jugadores terminaron lesionados, entre ellos, Ricardo Zamora, arquero y figura de la selección española que terminó con una costilla rota.

Para colmo, Italia llegó al empate con un tanto de Giovanni Ferrari, que según los españoles había cargado en el salto a Zamora.

Envalentonado por la igualdad, la “Nazionale” fue al frente para asegurar la clasificación a “semis”. Pero España aguantó como pudo. Y como en esa época no había definición por penales, tras no romperse el empate en la prórroga, debieron jugar un nuevo partido al día siguiente.

Italia llegó agrandada y España con muchas bajas debido a las lesiones. Giuseppe Meazza marcó el 2-1 del nuevo encuentro y a los españoles les anularon dos goles que podrían haber cambiado la historia.

Así, Italia salió bien parada de la primera prueba antes de lograr abrazarse con la gloria. Polémico.

Ocho sedes se repartieron los juegos de Italia 1934

A diferencia de Uruguay 1930, que se disputó únicamente en Montevideo, la cita en Italia se distribuyó en ocho ciudades. Roma, Florencia, Milán, Bolonia, Génova, Nápoles, Trieste y Turín acogieron partidos del torneo. La final se disputó en el “Stadio del Partido Nazionale Fascista”, en Roma. Además, en Turín se construyó el “Stadio Mussolini”.

Dos adelantados a su época

Los arqueros Ricardo Zamora (España) y Frantisek Planicka (Checoslovaquia) fueron dos de las figuras del Mundial. El “Divino” y el “Gato de Praga” regalaron destellos de habilidad y atajadas memorables a lo largo de la competencia.

El título comenzó a forjarse cuatro años antes

Días después del final de Uruguay 1930, emisarios de Benito Mussolini visitaron al argentino Luis Monti para ofrecerle un contrato irrechazable: cinco mil dólares mensuales de sueldo, casa y auto para firmar con Juventus. Así lo nacionalizaron un año después y en 1934 fue clave para el título de la “Azzurra”.

Comentarios