El aeropuerto creció pero el traslado de pasajeros hasta el centro sigue siendo ilegal

El caso de Tucumán es la única estación aérea con rango internacional en todo el país que tiene un servicio de transporte en autos sin regulación.

09 Feb 2018
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A CAZAR PASAJEROS. Cada vez que llaga un vuelo internacional a Tucumán, los choferes ofrecen “autos” en la puerta de la estación aérea. la gaceta / foto de franco vera

-¿Taxi, señora?

-Taxi... Taxi...

-Señor, ¿un taxi?

Las voces se mezclan en la puerta de salida del aeropuerto Benjamín Matienzo cada vez que llega un vuelo a Tucumán. Parece un enjambre de abejas, pero es un grupo de choferes que buscan clientes para trasladarlos desde la estación aérea hasta el centro. Lo paradójico del caso es que es esas voces prometen un servicio de taxi y, sin embargo, son autos particulares, de cualquier color, sin licencia, y que no están autorizados legalmente para el traslado de pasajeros.

El de Tucumán es el único aeropuerto internacional en todo el país que no cuenta con un servicio de transporte oficial ni público identificado para tal fin. Esta realidad sigue vigente a pesar de que la estación aérea fue remodelada, ampliada y jerarquizada en 2017. A partir de esas obras y del aumento de vuelos internacionales y la llegada de empresas que ofrecen el servicio de vuelos de cabotaje “low cost” también creció el flujo de pasajeros que entran y salen de Tucumán por vía aérea.

En la zona de embarque y salida, los picos máximos de aglomeración de choferes ofreciendo un taxi se dan, especialmente, cuando llega un vuelo internacional. Según un informe de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), que depende del Ministerio de Transporte de la Nación, durante 2017 entre las nuevas rutas internacionales desde el interior se destacaron Tucumán-Lima, con casi 12.000 pasajeros desde su inauguración en septiembre, y Tucumán-Santiago, con 9.000 desde octubre.

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Se trata de una tentadora masa de posibles usuarios que necesita salir de la estación aérea para llegar, cuanto menos, al centro tucumano. Otros, en cambio, requieren un servicio que los lleve a su domicilio. También hay quienes necesitan viajar a Las Termas de Río Hondo o a la capital santiagueña.

La Policía Vial reconoce el problema y advierte que debería ser un tema a legislar. “Todo vehículo que transporta pasajeros tiene que estar regulado -afirmó a LA GACETA Mauricio Álvarez, subdirector de la repartición-; en la modalidad que sea: taxi o minibus o lo que sea”, agregó.

Los remises no existen en Tucumán desde 2006. No existen en la ley, pero en la práctica sí. El propio aeropuerto instaló un cartel que dice “Parada de remises” en la misma salida de la estación aérea. “Para nosotros, un vehículo que no tiene identificación de taxi o minibus es particular -explicó el funcionario que se ocupa de los controles-, pero si la persona que viaja dice que es un pasajero, y el vehículo no tiene identificación ni autorización para traslado de pasajeros, entonces procedemos a la retención preventiva del vehículo. Luego la Dirección de Transporte de la Provincia es la que determina la multa y el tiempo de secuestro del auto y a quién se le hará la entrega”, detalló.

El vacío legal podría estallar en cualquier momento. ¿Qué pasaría en caso de que llegue un ciudadano extranjero al aeropuerto y suba a un auto sin licencia, ni autorización legal y sufra un accidente en el trayecto a la ciudad capital? Por ahora nadie supo responder a esa pregunta.

LA GACETA intentó localizar a Ernesto Mirande, el administrador del aeropuerto local. En su oficina de la estación aérea dijeron que el funcionario no estaba. Después una empleada explicó que había que esperar. Sin embargo, dos horas después dijeron que Mirande estaba en una reunión y que no iba a poder atender a la prensa.

Otro aspecto que advirtió Álvarez como autoridad de la Policía Vial es el carnet de manejo de los choferes. “Un conductor de transporte de pasajeros tiene que tener un carnet de manejo especial para este tipo de servicio; por ejemplo como el que usan los taxistas, que es la clase D1 (un nivel más que el conductor habitual) y que necesita cumplir una serie de requisitos que para el conductor tradicional no se requiere”, remarcó.

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