Efecto multiplicador

Miles de tucumanos se beneficiarán con la zafra.

17 Mayo 2004
Por Fernando García Soto

Los datos sobre el reciente estudio en los cañaverales realizado por la Estación Experimental, que fueron dados a conocer a fines de la semana pasada, confirman varias suposiciones de los azucareros, especialmente las referidas a las pérdidas que ocasionaron la sequía, en general, y luego las lluvias y los fuertes vientos que afectaron con dureza a los campos del centro-sur de la provincia.
Como mucho, la Experimental pronostica una zafra en la cual apenas se superaría el millón de toneladas de azúcar. Si esto se cumple, se fabricarían 90.000 toneladas de azúcar menos que en la campaña 2003, con lo cual se podría esperar un proceso productivo tranquilo, sin dificultades, para que se mantenga un nivel de precios internos que sea razonable. En el informe, difundido el sábado último por LA GACETA, se deja bien en claro que a fines de este mes o a principios del próximo se ajustarán los datos, una vez que se cuente con las imágenes satelitales que no se pudieron incluir en el trabajo recién presentado por la falta de visibilidad originada por nubes durante los días en que pasó el satélite.
La etapa productiva azucarera se iniciará con un stock de 200.000 toneladas del dulce en todo el país, de las cuales 100.000 toneladas se exportarán en junio, de forma tal que quedarán existencias como para cubrir las demandas habituales del mercado interno hasta que salga el azúcar nuevo.
Está todo bajo control, según los factores, y se espera una campaña absolutamente ordenada. De no ser por la incertidumbre que genera la crisis energética, que encuentra a la mayoría de los ingenios en la lista de industrias con contratos de gas interrumpibles (se les puede suspender el servicio si es necesario) se podría decir que hay cierto entusiasmo en el sector azucarero tucumano. Los industriales creen que podrán impulsar una leve suba del precio vagón-ingenio del azúcar, que ronda los $ 0,67 el kilo, para compensar un incremento en los costos que afrontará la actividad, fundamentalmente cuando deban pagar el gas y la electricidad más caros.
Como se sabe, el problema energético no es menor en Tucumán. Por ahora, la falta de gas interrumpible sólo afectó a una papelera, a una textil y a dos citrícolas, cuyos directivos hacen malabares permanentes para abastecerse del fluido que necesitan. En este contexto y, si no se logra una asistencia mayor de gas en los próximos días, antes de que comience la campaña azucarera, se podría producir un verdadero caos social en la provincia, con varios ingenios que directamente quedarían excluidos de la zafra. Sin embargo, los industriales del CART confían en que tendrán éxito las gestiones del Gobierno tucumano para conseguir que la Nación autorice a El Bracho a que ceda parte de su gas en firme para los usuarios interrumpibles. La usina tucumana opera al 100% de su capacidad hasta que termine el mantenimiento que se efectúa en la central nuclear de Embalse de Río Tercero. Luego, con el ingreso de gas de Bolivia, de fueloil de Venezuela y de electricidad de Brasil, se supone que El Bracho estará en condiciones de negociar su fluido.

Un clima especial
Más allá de los problemas que se presentan en el sector, ya hay clima de zafra en la provincia. Miles de tucumanos se preparan para aprovechar las mieles de la etapa productiva más importante del norte argentino, que comenzó hace poco con la cosecha de la soja y con el inicio de la campaña citrícola.
Cientos de empresas que viven de los dividendos que deja la zafra esperan que comiencen a moverse los trapiches de los ingenios para que estos actúen como locomotora de la totalidad de la economía tucumana.

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