En su despedida de Perú, el Papa pidió más inclusión social

Alrededor de un millón de fieles acudieron a la base aérea militar de Las Palmas para saludar al pontífice que alertó sobre el problema de los “sobrantes urbanos” .

22 Ene 2018
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CELEBRACIÓN. Francisco llegó al altar tras recorrer un camino en el que recibió la ovación de casi un millón de fieles reunidos en la base aérea Las Palmas. reuters

El papa Francisco cerró ayer su sexta visita a América Latina con una multitudinaria misa en Lima. Según estimaciones del vocero papal Greg Burke, alrededor de un millón de personas llegaron a la base aérea militar de Las Palmas para despedir al pontífice. Comentaristas hablan de la mayor concentración humana vista alguna vez en el Perú.

“Cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer, si es el papa Francisco, vicario de Cristo que nos vino a ver”, cantaba la multitud.

En la homilía, el Sumo Pontífice advirtió sobre el problema de los ‘no ciudadanos’, los ‘ciudadanos a medias’ o los ‘sobrantes urbanos’ que quedan marginados del desarrollo.

“Duele constatar que muchas veces, entre estos ‘sobrantes humanos’, se encuentran rostros de tantos niños y adolescentes. Se encuentra el rostro del futuro”, se lamentó Francisco.“Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana”, señaló el papa.

“Hoy el Señor te invita a caminar con él la ciudad, tu ciudad. Te invita a que seas su discípulo misionero y así te vuelvas parte de ese gran susurro que quiere seguir resonando en los distintos rincones de nuestra vida”, enfatizó Francisco, quien varias veces en el periplo le pidió a los fieles movilizarse.

Último día

Francisco comenzó el último día de su visita a Chile y Perú con un encuentro con monjas de contemplación en el santuario Las Nazarenas, donde está la imagen del Señor de los Milagros, patrono de Lima. “¿Saben lo que es la monja chismosa? Es una terrorista, peor que los de (del departamento peruano) de Ayacucho hace años. El chisme es como una bomba y va como el demonio”, dijo allí Francisco en una comparación con la violencia política que asoló al Perú entre 1980 y 2000 y que, según la Comisión de la Verdad peruana, dejó casi 70.000 muertos.

Después, tras bendecir en la catedral reliquias de santos peruanos, el papa se reunió con sus obispos, ante quienes, entre otras cosas, reflexionó sobre lo corrupción política que vive el país.

“¿Qué le pasa al Perú que a cada presidente lo meten preso? (Ollanta) Humala está preso, (Alejandro) Toledo está preso (en realidad está prófugo), (Alberto) Fujimori estuvo preso hasta (casi) ahora, Alan García está en ese intento de que ‘entro y no entro’ (a la cárcel), ¿qué pasa?”, reprochó el papa.

“No descuidemos el futuro de la dirigencia de los pueblos. Si sólo entienden el lenguaje de la corrupción, estamos fritos (...). El caso Odebrecht (por la constructura brasileña que hacía prácticas ilícitas) es simplemente una anécdota chiquita, te tapo esto y me tapas esto. Es el ‘quid pro quo’ (una cosa por otra), que no es la sana negociación política”, afirmó Francisco.

Además, el papa oró por la República Democrática de Congo, en donde ayer las tropas del presidente Joseph Kabila dejaron entre cinco y ocho muertos y más de 30 heridos al reprimir una protesta convocada por activistas católicos, según fuentes de la ONU. “Pido a las autoridades de la República Democrática de Congo que pongan su máximo empeño y esfuerzo para evitar toda forma de violencia y buscar soluciones por el bien común”, dijo el papa desde el Palacio Arzobispal.

La tarde estuvo dedicada a la misa de cierre, a la que Francisco llegó tras recorrer un camino en el que recibió vítores de miles de personas. El papa buscó la forma de ser fácilmente observado. (DPA)

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