O bien los funcionarios no le informan a la secretaria de Educación sobre lo que está ocurriendo, o bien ella no encuentra la forma de ponerlos en vereda para que funcione como debe ser el enorme ejército de 30.000 personas que es el área más grande del Estado tucumano.
Hace 20 días ella anunció: "en dos semanas más todas las escuelas contarán con el mobiliario y con los docentes que necesitan para su normal funcionamiento"; y hace 12 días lanzó el plan "Deserción Cero" para que los estudiantes del Polimodal no queden fuera del sistema educativo. Pero cuando los padres de la escuela Méndez, de Lules, tomaron el establecimiento para protestar por la falta de docentes, a dos meses y medio de comenzadas las clases, la realidad estalló con fuerza. ¿Qué es el normal funcionamiento en escuelas como la de Mancopa o la Lola Mora, donde sólo hay dos días de clase por semana por falta de profesores? Desde el escándalo de la escuela Méndez -que se solucionó en tres días- comenzaron a llover las denuncias por falta de designación de docentes en el interior. Las autoridades minimizaron las estimaciones gremiales de que había un faltante de un 40% de maestros en la Educación General Básica y un 50% en el Polimodal o nivel secundario. Pero no pudieron dar cifras para refutarlos: los sistemas informáticos del Estado, por ahora, hacen agua, y los funcionarios no tienen a mano datos certeros. De otro modo no les hubiera estallado el problema en la cara.
Frente interno
A raíz de este escándalo salió a luz que la funcionaria tiene un frente interno en la Junta de Clasificación, responsable de las designaciones, y que no acepta críticas del máximo nivel jerárquico. Montaldo dijo que la Junta no le informó que faltaba cubrir vacantes y los miembros de la Junta respondieron virulentamente: dijeron que Educación sólo autorizó a cubrir cargos en Matemáticas, Lengua, Lengua Extranjera y Física y Química, que "no hay normativa" para cubrir Historia, Educación Etica y Ciudadana, Geografía y Educación Física, Tecnología y Artística, y que -según Educación- "no hay presupuesto" para las asignaturas EDI (Espacio de Desarrollo Institucional), tutoría y Moral (o Religión).
La Junta, cabe aclararlo, es autónoma y ya les dio dolores de cabeza a varios gobiernos. Este no tenía por qué ser la excepción. Creyó que con las titularizaciones de docentes interinos se solucionaban los conflictos, pero no fue así. Las máximas autoridades supusieron que todo funcionaba normalmente sin hacer supervisiones básicas. La secretaria Montaldo tiene una imagen de erudita y técnica, pero le faltó la cintura para manejar ese ejército que depende, en gran parte, de la Junta.
Dos condimentos
La última semana, también, tuvo dos condimentos fuertes en el frente educativo: el análisis de la ley de Educación en la Legislatura (cuyo anteproyecto fue presentado hace dos días) y el reclamo por mejoras salariales que desembocó en el paro de ayer. El planteo es inobjetable: mientras en el país se advierte que se vienen la inflación y la suba de tarifas, y que la recaudación en la Nación y en la Provincia tienen niveles récord, los sueldos docentes están congelados desde hace 12 años.
El problema de la ley de Educación muestra que todavía estamos en el comienzo del análisis del problema. La base está quebrada y caotizada. No sabemos si queremos el sistema educativo nuevo o el viejo; ignoramos cómo aplicar lo que tenemos, y no se puede aún arrancar por lo elemental, que es dar de comer a los escolares pobres y ponerles docentes que les enseñen las materias básicas. Tener en claro qué sucede con comedores y nombramientos es lo mínimo necesario para avanzar un poco con ese ejército caótico.







