Temer sale a caminar para demostrar que goza de buena salud

El gabinete sufre la tercera baja en un mes.

05 Ene 2018
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IMPOPULAR. Temer tiene sólo un 3% de aprobación en las encuestas. reuters

BRASILIA.- El presidente de Brasil, Michel Temer, salió a caminar muy temprano ayer en Brasilia para disipar especulaciones sobre los problemas de salud que arrastra desde hace varios meses.

El mandatario dijo a periodistas que está recuperado de los problemas de salud que lo han hecho trasladarse entre San Pablo y la capital del país en los últimos meses, por tratamientos médicos.

“Mi salud está perfecta y muy recuperada, gracias a Dios”, afirmó.

En octubre, se sometió a un tratamiento por una obstrucción aórtica y un agrandamiento de la próstata. Desde hace un par de semanas, ha sufrido problemas urinarios, en medio de unas complicaciones surgidas después de una cirugía realizada en diciembre.

En los últimos días, el jefe de Estado brasileño ha cancelado su participación en algunos actos oficiales. El próximo viaje en agenda es al Foro Económico Mundial, en Suiza, a fines de mes.

Temer admitió que viajará nuevamente a San Pablo para realizarse más exámenes esta semana.

Renuncia ministerial

El jefe de Estado asumió en 2016 tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y completará el mandato en diciembre. Él ha visto caer los niveles de popularidad este año e intenta impulsar una serie de reformas antes de las elecciones presidenciales de octubre, en las que no será candidato.

Esta semana, su gabinete sufrió la tercera baja en un mes, con la renuncia del ministro de Industria, Comercio Exterior y Servicios, Marcos Pereira.

Antes de Pereira, del Partido Republicano Brasileño (PRB), en las últimas semanas ya habían dejado sus puestos el secretario de Gobierno, Antonio Imbassahy (Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB), y el ministro de Trabajo, Ronaldo Nogueira (Partido Laborista Brasileño, PTB).

Los tres buscarán lanzar sus candidaturas para el Congreso en octubre. Según la legislación brasileña, tendrían tiempo hasta abril para desligarse del gobierno, pero prefirieron hacerlo lo más temprano posible para despegarse de la imagen impopular de Temer, que goza de apenas un 3% de aprobación en las encuestas.

El presidente pretende que el nuevo gabinete se mantenga hasta el 31 de diciembre, cuando culmina la gestión. A los nuevos ministros les ha pedido que asuman ese compromiso. (DPA-Télam)

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